El señor de las moscas: Ensayos críticos | El uso de Golding de la estructura de la fábula



Ensayos críticos El uso de Golding de la estructura de la fábula

Una fábula es una breve historia de ficción destinada a enseñar una lección moral. Las más conocidas son las fábulas de Esopo, que presentan animales que hablan como personajes principales y terminan con perogrulladas como «lento y constante gana la carrera». Los personajes unidimensionales y la trama simplista de una fábula dejan poco espacio para la discusión con el proverbio final. Es irónico, entonces, que Golding considerara señor de las moscas una fábula, porque su novela deja mucho espacio para la especulación.

En lugar de usar animales parlantes de dibujos animados, Golding enseña su lección con personajes humanos completamente desarrollados que representan los motivos dominantes. A medida que los personajes interactúan entre sí y con su entorno, también lo hacen las fuerzas que representan. El uso de personajes para encarnar estas fortalezas le da a Golding la oportunidad de comparar y contrastar con ricos matices de significado en lugar de oposiciones simplistas. A diferencia de los animales de Esopo, los humanos actúan de maneras que a menudo entran en conflicto con los valores que tienen conscientemente, como es el caso de Ralph, el protagonista de Golding. Mientras Ralph se encuentra participando en el mismo comportamiento salvaje que condena en los otros niños, presenta una imagen realista de una persona humana que recurre a la brutalidad en circunstancias inusuales.

Otros personajes también aportan ambigüedad a los motivos que encarnan. Piggy, por ejemplo, representa al científico racionalista cuyo conocimiento e intelecto superan con creces los de otros niños. Sin embargo, a pesar de toda su inteligencia, no sabe cómo hablar para que los demás lo escuchen.

Golding busca brindar una lección de moralidad, pero la lección carece del tono directo y decisivo del proverbio que concluye la mayoría de las fábulas. Al final de la fábula de Golding, el lector no ha aprendido que el mal se limita a la porción militarista de la población, como lo resume Jack; el pacifista Ralph participó en algunas de las brutales actividades tribales. Tampoco ha aprendido el lector que la ciencia o incluso el simple sentido común salvarán a la humanidad de sí misma; Piggy es objeto de burlas y luego asesinado. Las revelaciones místicas o las intuiciones visionarias de la condición humana no nos salvarán; considera el destino de San Simón. En cambio, el lector aprende que el mal vive en todos nosotros, y no hay proverbio para remediar esa situación. Al invocar la complejidad subyacente de la naturaleza humana, el cuento de Golding profundiza la estructura de la fábula y también presenta una lección moral compleja.



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