el Santo Grial



Resumen y an√°lisis El Santo Grial

Resumen

Despu√©s de una vida plena como caballero, Sir Percivale se retira a una abad√≠a cerca de Camelot y se convierte en monje. Poco despu√©s, muere. Ambrose, uno de los otros monjes, se convirti√≥ en su amigo, y en los √ļltimos d√≠as de su vida, Percivale le cont√≥ a su compa√Īero sobre la visi√≥n del Santo Grial que cambi√≥ su vida y finalmente lo llev√≥ a dejar la Mesa Redonda por una vida de austeridad. y oraci√≥n.

El cuento es el siguiente:

Después de la muerte de Cristo, José de Arimatea vagó por el mundo hasta llegar a Glastonbury, donde se asentó y construyó la primera iglesia cristiana de Inglaterra. Con él trajo el Grial, la misma copa que usó Cristo en su Última Cena. El cáliz seguía siendo una reliquia sagrada en la iglesia y, a menudo, el mero toque curaba a los enfermos. Finalmente, la maldad de los tiempos llegó a ser tan grande que el cáliz desapareció de la tierra y volvió al cielo.

Percivale tenía una hermana, una doncella muy santa y devota, que era monja. La corrupción y el pecado comenzaban a aparecer en la corte de Arturo y la perturbaban mucho, y a menudo ayunaba y oraba por la salvación. Su confesor le contó la historia del Grial y le explicó que cuando los hombres fueran puros de nuevo, él regresaría a la tierra. Cuando se fundó la Mesa Redonda, se esperaba que el Grial reapareciera, pero el pecado pronto comenzó a decaer incluso en esa institución. A pesar de todas sus esperanzas, los fieles quedaron desilusionados. La monja continuó rezando y ayunando, confiando en que sería bendecida con una visión personal del Grial. Un día llamó a Percivale y le dijo que esta visión realmente había sucedido.

Percivale difundi√≥ esta noticia entre sus compa√Īeros caballeros, todos los cuales estaban emocionados por esta nueva perspectiva de salvaci√≥n. Muchos de ellos, incluido √©l mismo y Galahad, que era conocido como el m√°s puro de los hombres, comenzaron a mantener estrictas vigilias religiosas. Entonces un d√≠a sucedi√≥ un milagro. Hab√≠a una silla vacante en la Mesa Redonda, hecha por Merl√≠n antes de su desaparici√≥n, conocida como el ¬ęAsedio Peligroso¬Ľ. Una inscripci√≥n en √©l advert√≠a que ¬ęning√ļn hombre pod√≠a sentarse all√≠, sino que deb√≠a perderse¬Ľ. Galahad ley√≥ esto y dijo: ¬ę¬°Si me pierdo, me salvo!¬Ľ y se sent√≥ en la silla.

aqu√≠ hubo un s√ļbito estallido de trueno y un rayo de luz brillante; el Grial apareci√≥ ante los caballeros reunidos y, velado en una nube, pas√≥ lentamente junto a ellos. Todos vieron a sus compa√Īeros como si estuvieran en medio de la gloria divina, y todos se sintieron inspirados por la experiencia. Los caballeros guardaron silencio hasta que Percivale dijo:

¬ęHice un juramento… que yo,
Porque no había visto el Grial, montaría
Doce meses y un día buscándolo,
Hasta que encontré y vi, como la monja
Mi hermana lo vio¬Ľ.

Galahad, Bors, Lancelot, Gawain y la mayoría de los demás caballeros prestaron el mismo juramento.

Ahora bien, en este d√≠a, el rey, junto con varios de sus caballeros, estaba en campa√Īa contra una banda de ladrones y, por lo tanto, no estaba presente cuando todo esto sucedi√≥. Ahora regresaron a Camelot y entraron al sal√≥n, ensangrentados y sucios por la batalla. Encontraron el lugar en un tumulto de confusi√≥n y r√°pidamente se enteraron de lo que hab√≠a sucedido. El rey estaba angustiado por la noticia:

¬ęAy, mis caballeros¬Ľ, grit√≥.
Si yo estuviera aqu√≠, no habr√≠as jurado el voto. ¬ę

Interrogó a hombre tras hombre y descubrió que nadie excepto Galahad había visto realmente el Grial. Además, Galahad también había escuchado una voz que lo llamaba para que lo siguiera.

¬ęAh, Galahad, Galahad¬Ľ, dijo el rey, ¬ępara tal
Como t√ļ eres es la visi√≥n, no para estos. . . .¬Ľ

Arthur continuó explicando que Galahad y la monja eran individuos santos y castos y dignos de la visión. Para otros, tratar de lograr lo que no eran dignos era temerario y presuntuoso. Como caballeros, estaban obligados a cumplir sus votos, pero en su ausencia, temía, demasiado podría extenderse sin control por todo el reino, y gran parte de su trabajo se desharía. Muchos de ellos, dijo, nunca regresarían, y la Mesa Redonda y todo lo que representaba sería destruido.

Al d√≠a siguiente, se llev√≥ a cabo un gran torneo, ya que Arthur quer√≠a ver a todos sus caballeros reunidos por √ļltima vez. Posteriormente, aquellos que hicieron el voto partieron en sus b√ļsquedas. Mientras pasaban por las puertas de Camelot, la gente lloraba o miraba con tristeza. El rey apenas pod√≠a hablar y Ginebra grit√≥: ¬ęEsta locura nos ha sobrevenido por nuestros pecados¬Ľ.

Cuando dej√≥ la ciudad, continu√≥ Percivale, se sinti√≥ moralmente elevado y confiado. Despu√©s de eso, sin embargo, se enter√≥ de que las premoniciones de Arthur hab√≠an sido justificadas, ya que hab√≠a vagado sin rumbo fijo por el campo y una profunda depresi√≥n se hab√≠a apoderado de √©l. El recuerdo de sus malos pensamientos y acciones pasadas gritaba: ¬ęEsta b√ļsqueda no es para ti¬Ľ.

Mientras buscaba, Percivale fue acosado por dudas y muchas tentaciones. Sin embargo, nada satisfacía el anhelo profundo de su alma y tenía un sentimiento continuo de frustración y falta de rumbo. Durante su peregrinaje fue aprendiendo poco a poco que las cosas que más valoraba eran las ilusiones y, al no saber qué hacer, se volvió más melancólico.

Finalmente, Percivale encontr√≥ a un simple ermita√Īo, a quien le cont√≥ su historia. El santo respondi√≥:

¬ęOh hijo, no tienes verdadera humildad,
La virtud m√°s alta, madre de todas ellas. . . .No te perdiste para salvarte
como Galaad¬Ľ.

En ese momento, el propio Galahad apareci√≥ en la peque√Īa capilla. Estaba vestido con una armadura plateada y ten√≠a una cualidad m√≠stica sobre √©l.

Los tres hombres oraron juntos. Durante sus devociones, Percivale no vio nada, pero Galahad tuvo otra visi√≥n del Grial. Era rojo sangre y estaba en medio de las llamas. Esa visi√≥n hab√≠a estado con √©l desde que sali√≥ de Camelot. En ese momento vag√≥ por el mundo, aplastando a las hordas paganas y poniendo fin a sus malos caminos. Ahora, √©l sab√≠a, su tiempo estaba cerca y ser√≠a bienvenido en la ciudad celestial. Invit√≥ a Percivale a que lo acompa√Īara parte del camino para que √©l tambi√©n pudiera ver la visi√≥n. Abrumado por la fuerza de la fe de Galahad, Percivale estuvo de acuerdo.

Los dos caballeros subieron a la cima de una colina cercana y luego caminaron hasta la orilla del mar. Percivale vio a Galahad subirse a un bote y alejarse. Vio, sobre la cabeza del casto caballero, el propio Grial, brillando en el aire. También tuvo una visión de la ciudad espiritual a la que entró Galahad. Entonces todo desapareció. Percivale sabía que finalmente había visto el Grial y que nunca volvería a la Tierra. Quedó satisfecho y al día siguiente regresó a Camelot.

En su camino, Percivale se encontró con Sir Bors y se enteró de la breve visión de este caballero del Grial. Bors también le habló de la locura que afligía a Lancelot como resultado del conflicto entre su deseo de ver la visión y su culpa por sus pecados.

En Camelot, Percivale y Bors descubrieron una escena de tr√°gica desolaci√≥n y ruina. Solo una peque√Īa fracci√≥n de sus caballeros a√ļn permanec√≠a con Arthur, ya que muchos hab√≠an muerto o desaparecido. Los sobrevivientes estaban deprimidos y agotados. El propio rey era muy taciturno. Gawain y los dem√°s finalmente admitieron que no eran dignos de ser vistos, pero el da√Īo causado por su persecuci√≥n fue irreparable. Incluso Lancelot hab√≠a regresado e informado que despu√©s de muchas aventuras tuvo una visi√≥n en la que apareci√≥ el Grial, pero no lo suficientemente claro como para que √©l lo entendiera. Se reprendi√≥ severamente por su indignidad.

Arturo y los caballeros discutieron los eventos que habían ocurrido, y el rey dijo solemnemente:

¬ę…si en verdad ha venido una se√Īal del cielo,
Benditos sean Bors, Lancelot y Percivale,
Porque √©stos han visto en sus propios ojos. . . ¬ŅY no he hablado en verdad, oh mis caballeros?
Yo era un profeta muy oscuro cuando dije
Para los que fueron a la Santa B√ļsqueda,
Que la mayoría de ellos seguirían fuegos errantes,
¬ŅPerdido en el pantano? – Perdido para m√≠ y desaparecido. . . .Y algunos de ustedes sostuvieron que si el Rey
Si hubiera visto la visión, habría hecho el voto.
No f√°cilmente, ya que el Rey debe proteger
Lo que gobierna. . .(Y) no puede vagar. . .antes de que termine su trabajo. . .Y no conoce ninguna visión para sí mismo,
Ni el Dios alto una visión, ni el uno
Qui√©n resucit√≥. Viste lo que viste¬Ľ.

Y terminando su relato, Percivale dijo:

¬ęAs√≠ habl√≥ el rey; no sab√≠a todo lo que quer√≠a decir¬Ľ.



Deja un comentario