El resumen de los cinco cuarenta y ocho |

¬ęThe Five-Forty-Eight¬Ľ abre una tarde lluviosa en Manhattan. Blake sale de su edificio de oficinas, listo para tomar el tren expreso de regreso a los suburbios. Pero cuando sale del ascensor en la planta baja, ve que una mujer lo est√° esperando. √Čl la reconoce, pero como lectores, a√ļn no sabemos qui√©n es esta mujer. Afuera, en la acera lluviosa, Blake se asusta al darse cuenta de que la mujer lo est√° siguiendo. Intenta evadirla deteni√©ndose primero en una panader√≠a y luego en un bar de hombres. En medio de un miedo creciente, piensa en su relaci√≥n con la mujer que lo sigue, y los lectores finalmente conocen su historia.

Seis meses antes, Blake la contrat√≥ como secretaria de su oficina. Era t√≠mida pero bastante agradable, y una buena secretaria. Pero hubo se√Īales de advertencia. Su letra, por ejemplo, era tosca e irregular. Blake se sorprendi√≥ por ello, imaginando que deb√≠a indicar alguna perturbaci√≥n interior. Tambi√©n le mencion√≥ a Blake que recientemente hab√≠a estado en el hospital durante meses y que despu√©s de eso le result√≥ dif√≠cil encontrar trabajo. Blake la observ√≥ pero no los reconoci√≥ como se√Īales de advertencia; en cambio, una noche, se quedaron hasta tarde en la oficina y √©l regres√≥ al apartamento de ella con ella. Tuvieron relaciones sexuales y ella comenz√≥ a llorar, pero Blake estaba contento y no le prest√≥ atenci√≥n a las l√°grimas. Sin embargo, s√≠ not√≥ una nota en su apartamento para la se√Īora de la limpieza, garabateada con su horrible letra. Al d√≠a siguiente, durante la pausa para el almuerzo, le orden√≥ al personal que la despidiera cuando regresara. Se tom√≥ el resto de la tarde libre. Ella vino a la oficina unos d√≠as despu√©s con ganas de verlo, pero √©l no la dej√≥ entrar. No la hab√≠a vuelto a ver desde entonces.

De vuelta en el bar de hombres, Blake se da cuenta de que ha perdido el expreso y tendr√° que tomar el tren local de las cinco cuarenta y ocho. Camina r√°pidamente hacia la estaci√≥n; nadie parece seguirlo. Llega a la estaci√≥n y se acomoda en su asiento en el tren. El narrador lo describe como un hombre anodino y delgado con cabello casta√Īo y ropa monocrom√°tica, pero con gustos desagradables detr√°s de sus ojos. Se da cuenta de dos vecinos sentados cerca de √©l en el tren: la Sra. Compton y el Sr. Watkins. La Sra. Compton es amiga de la esposa de Blake, Louise, y se entera de sus problemas matrimoniales lo suficiente como para no gustarle. Recientemente, Blake hab√≠a vuelto a casa y se hab√≠a encontrado con una falta de cena en la mesa y botellas de ginebra vac√≠as. Le dijo a Louise que no hablar√≠a con ella durante dos semanas y marc√≥ con un c√≠rculo la fecha en el calendario. Ella protest√≥, pero a √©l no le import√≥; una vez fue f√≠sicamente atractiva, pero ya no, y no hab√≠a mucho m√°s a su favor. Hab√≠an pasado nueve a√Īos desde que Blake instal√≥ una estanter√≠a como barrera entre sus habitaciones. Pensaba que todo esto era normal para esposos y esposas. El Sr. Watkins fue una historia diferente; Blake lo mir√≥ con desprecio por su cabello largo y su casa alquilada, en lugar de propia. El Sr. Watkins y Blake tuvieron una discusi√≥n recientemente cuando Blake objet√≥ que su hijo mayor, Charlie, se hiciera amigo del hijo del Sr. Watkins.

El tren despega de la estaci√≥n y Blake se acomoda c√≥modamente para el viaje. De repente, alguien dice su nombre. Es la mujer que lo hab√≠a estado siguiendo. Blake recuerda su nombre: Miss Dent. Ella se sienta, llora un poco, y comienzan a balbucear una peque√Īa charla. Blake sabe que algo anda mal e intenta pasar al siguiente autom√≥vil, pero ella le dice que tiene una pistola y que lo matar√° si se mueve. Mientras el tren contin√ļa, la se√Īorita Dent retiene a Blake como reh√©n en su asiento. Ella entra y sale de la lucidez, hablando de su cordura, su capacidad para los sue√Īos, su tiempo en el hospital y cu√°nto lo odia. Ella lo obliga a leer una carta en la que se dirige a √©l como ¬ęesposo¬Ľ. Blake intenta y no logra mantener la calma, forz√°ndose a s√≠ mismo a creer que alguien en el tren, tal vez la Sra. Compton o el Sr. Watkins, notar√° su situaci√≥n y lo rescatar√°. Sin embargo, esto es en vano: el tren llega a su parada, Shady Hill y Miss Dent lo obliga a salir. Se alejan de la estaci√≥n en la luz menguante. La se√Īorita Dent lo obliga a arrodillarse en la tierra y luego acostarse por completo. Blake llora en el suelo. La se√Īorita Dent contin√ļa monologando hasta que se ha cansado y siente que se ha vengado lo suficiente. Ella lo deja en la tierra y camina de regreso a la estaci√≥n de tren. Blake se da cuenta de que est√° a salvo de nuevo, se limpia el polvo y camina a casa.

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