El poder y la gloria



Resumen y An√°lisis Parte 4

El √ļltimo cap√≠tulo de El poder y la gloria nos ofrece un directo, √ļltima mirada en la mayor√≠a de los personajes secundarios – en contraste con el de tercera mano, anotado brevemente mira al personaje principal, el sacerdote, mientras es ejecutado (escena narrada por el Sr. Tench).

En este cap√≠tulo final, el Capit√°n Fellows y Trix intentan evitar el tema de la muerte de su hija y deciden dejar sus restos en M√©xico y construir una nueva vida en casa. Tench, por su parte, viaja a la capital para tratar la muela del jefe, que lleva meses descuidada, y le explica al jefe de polic√≠a que su mujer (Sylvia) le escribi√≥ pidi√©ndole el divorcio. Tench est√° f√≠sicamente enfermo por la ejecuci√≥n de los sacerdotes y, en abstracto, retrasa el empaste del diente mientras el oficial espera con dolor. M√°s adelante en el cap√≠tulo, el joven Luis, horrorizado de que el teniente haya matado a un verdadero ¬ęh√©roe¬Ľ, escupe en la culata del rev√≥lver del polic√≠a. Significativamente, es Luis quien, con mucha cautela, admite al nuevo sacerdote al final de la novela.

El punto central de Greene en este cap√≠tulo final es este: la vida contin√ļa, algunas cosas Lo hace el cambio, y las personas bastante din√°micas, las que tienen un fuerte instinto de vida, puedo deshazte de tus inhibiciones y llega a una mayor comprensi√≥n de los valores m√°s importantes de la vida.

Para los Fellows, para el jefe y para la madre de Luis, hay sin esperanza, pero para Tench y Luis, hay un leve rayo de esperanza. Significativamente, como se se√Īal√≥, los eventos posteriores de la novela son no visto a trav√©s de los ojos del sacerdote. La historia se centra en cambio en los llamados personajes secundarios de la novela porque son ellos quienes tenido la oportunidad de ser afectados por la presencia del sacerdote y por qu√© deber√≠an todav√≠a juegan sus papeles en el tablero de ajedrez de la vida ahora que el sacerdote est√° muerto.

Sra. Fellows est√° indefenso, a pesar de la carta de Norah, con una falsa promesa de una nueva vida. La vemos tap√°ndose los ojos a la realidad, pidiendo m√°s agua de Colonia y tratando de no decir nada sobre la muerte de Coral mientras reprende a su marido, que sin darse cuenta sigue aludiendo a ello. Greene subraya su ignorancia al hacer un comentario sobre la ejecuci√≥n del sacerdote: ‘Hay tantos sacerdotes’.

La iron√≠a aqu√≠ es que hay no son ¬ętantos sacerdotes¬Ľ; este sacerdote es ¬ęel √ļltimo sacerdote activo¬Ľ. Y otra iron√≠a es esta: si las palabras del sacerdote no afectaron a la Sra. Compa√Īeros, Coral influenciado. Seg√ļn el Capit√°n Fellows, Coral habl√≥ largamente, ¬ęcomo si le hubiera dicho cosas¬Ľ. Sin embargo, ahora que Coral se ha ido, el Sr. y la Sra. Fellows no es lo suficientemente fuerte como para obligar a una investigaci√≥n sobre lo que el sacerdote pudo haber dicho. Si bien ambas personas se dan cuenta de que ¬ęde alguna manera nada est√° en su lugar¬Ľ, son demasiado superficiales para darse cuenta de las ramificaciones de un concepto tan potencialmente profundo.

La falta de conciencia de Tench no es tan completa. Aunque su visi√≥n se ve afectada por ¬ęmanchas¬Ľ causadas, sostiene, por la indigesti√≥n, el ¬ęvelo¬Ľ a trav√©s del cual ve no bloquea su visi√≥n (o perspicacia) por completo, como el pa√Īuelo (simb√≥licamente) sobre la Sra. ojos y frente. La carta de la esposa de Tench despierta poca emoci√≥n, pero √©l lo hace Sentir estupendo empat√≠a por el sacerdote que est√° a punto de ser ejecutado. De hecho, Greene le da al dentista algo revitalizado una √ļltima mirada al sacerdote. Tench siente que la ejecuci√≥n del sacerdote es ¬ęcomo ver c√≥mo le disparan a un vecino¬Ľ, y recuerda c√≥mo los dos hombres hablaban una vez un idioma com√ļn, el ingl√©s. El sentimiento de deserci√≥n de Tench es v√°lido.

La figura de Tench eclipsa a la del jefe, quien todav√≠a se queja de su dolor de muelas, que aparentemente se infect√≥ en el momento en que se supo la noticia de la existencia del sacerdote. Adem√°s, los p√°rrafos centrados en la tenca completan la imaginer√≠a animal de la novela. La alusi√≥n de Greene a una ¬ęarena¬Ľ extra√Īamente compara el destino del joven santo Juan con el del sacerdote. Greene escribe: ¬ęEl toro estaba muerto y no quedaba nada por lo que esperar¬Ľ.

La historia del joven Juan se acaba, simult√°neamente con la muerte del cura, que se diferencia en muchos aspectos del lloroso santo de yeso. La historia del joven Juan termina con una ¬ęinundaci√≥n heroica¬Ľ; por el contrario, el sacerdote no puede caminar hacia su muerte sin ayuda, aunque significativamente, hace ¬ęlo mejor que puede¬Ľ. En la historia del joven Juan, el Jefe de Polic√≠a est√° visiblemente conmovido; El paciente de Tench, el jefe, ni siquiera se preocupa lo suficiente como para presenciar la ejecuci√≥n.

Finalmente, es Luis quien se convierte en el agente que recibe al nuevo sacerdote, el medio por el cual Roma puede continuar su ministerio. Y al escupir en el trasero del teniente, Luis claramente rechaza tanto el estado totalitario como la violencia como medio para un

El fin. √©l ahora sabe que √©l √©l es el √ļnico hombre en la casa, por lo que, mientras su madre duerme, deja entrar al nuevo sacerdote, un hombre alto, p√°lido y delgado con una ¬ęboca agria¬Ľ y la ahora familiar ¬ępeque√Īa maleta¬Ľ.



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