El humor de Franklin



Ensayos críticos El humor de Franklin

El humor de Franklin es tan diferente al que los estudiantes pueden estar acostumbrados que a veces se quedan perplejos cuando los maestros hablan con entusiasmo del humor que inunda a los estudiantes. Autobiograf√≠a. Si bien est√° ciertamente presente, el humor est√° marcado por la subestimaci√≥n y la iron√≠a, modos de expresi√≥n m√°s efectivos cuando los elaborados rituales sociales definen movimientos conversacionales ¬ęeducados¬Ľ. Por lo tanto, el humor es a menudo astuto y suave, una corriente subterr√°nea en el flujo del lenguaje m√°s que el canal principal.

M√°s humor en Autobiograf√≠a se encuentra en las partes uno y tres, pero los tipos dominantes de humor en estas dos partes difieren. En la primera parte, encontramos con mayor frecuencia al burgu√©s confiado us√°ndose a s√≠ mismo como el blanco de sus bromas (¬ęmi peque√Īo fondo de sentido para tales actuaciones estaba bastante agotado¬Ľ), enmarcando ocasionalmente sus oraciones de manera tan intencionada que sonre√≠mos (¬ęKeimer interpret√≥ a un cerdo envenenado¬Ľ), o empleando el aire de un sabio fil√≥sofo mundano, que halaga al lector suponiendo que √©ste disfruta de los chistes ir√≥nicos dirigidos contra los hombres en general (¬ęEs una cosa tan conveniente ser una criatura razonable, ya que te permite encontrar o hacer una Raz√≥n para cada cosa que uno se propone hacer¬Ľ). Franklin incluye varias escenas intr√≠nsecamente divertidas en esta secci√≥n (su propia capitulaci√≥n ante la tentaci√≥n de comer pescado mientras navega desde Boston, o la incapacidad de Keimer para soportar la vista de un lech√≥n asado), pero tambi√©n hace un humor efectivo sobre las insuficiencias del discurso cort√©s ( Ralph, decidiendo que la ense√Īanza era una profesi√≥n que m√°s tarde podr√≠a empa√Īar su nombre, ¬ęme ha dado el honor de tomar la m√≠a¬Ľ). El estado de √°nimo de la primera parte es rico, variado y relativamente constante.

La tercera parte a menudo incluye an√©cdotas divertidas y cosas particularmente divertidas que Franklin recuerda haber escuchado o dicho en conversaciones anteriores. Pero ese humor viene m√°s en forma de piezas de pie. Por ejemplo, Franklin es el blanco de la broma cuando relata la elocuencia de Whitefield que lo llev√≥ a contribuir con los orfanatos propuestos por Georgia a pesar de sus resoluciones de no hacerlo. Pero el cl√≠max de la reminiscencia se refiere a otro amigo del mismo servicio, que tuvo la precauci√≥n de dejar todo su dinero en casa, fuera del alcance de las exhortaciones de Whitefield. Cuando le pidi√≥ a un amigo cu√°quero que le prestara lo suficiente para contribuir, el cu√°quero respondi√≥: ¬ęEn cualquier otro momento, amigo Hopkinson, te prestar√≠a libremente; pero no ahora, porque pareces estar loco¬Ľ. Otra an√©cdota contenida es la descripci√≥n de un cartero de la procrastinaci√≥n de Lord Loudoun: ¬ęEs como San Jorge en los signos, siempre a caballo y nunca montando¬Ľ. Franklin, en esta tercera parte, escribe como un anciano al que le gusta contar una buena historia, quienquiera que la haya originado. Como alguien que a menudo planeaba obtener fondos militares de la reticente Asamblea Cu√°quera, le gusta especialmente el relato del secretario sobre William Penn, quien ayud√≥ a la tripulaci√≥n a luchar contra los atacantes cuando los cu√°queros navegaban por primera vez hacia Estados Unidos. M√°s tarde, Penn reprendi√≥ al hombre por involucrarse en la violencia, y √©l respondi√≥ enojado: ¬ęPero estuviste lo suficientemente dispuesto para que me quedara y ayudara a luchar contra el barco cuando pensabas que hab√≠a peligro¬Ľ.

En cualquier sección, el estado de ánimo de Franklin nunca es bullicioso ni, al menos en el Autobiografía, obsceno. Recordaba que la brevedad era el alma del ingenio, y hacía sus trazos humorísticos rápida, hábil y sutilmente, tan sutilmente, de hecho, que aquellos que no estaban acostumbrados al humor que exige intelecto en lugar de emociones, a veces se lo pierden por completo. .



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