El Guardian en el centeno



Resumen y Análisis Capítulo 3

Resumen

Holden regresa a Pencey, donde vive en el Ossenburger Memorial Wing de los nuevos dormitorios, reservados para estudiantes de tercer y cuarto a√Īo. Ossenburger es un alumno que hizo su fortuna en el negocio empresarial. Pencey le puso su nombre a un ala de los nuevos dormitorios en agradecimiento por una gran donaci√≥n. Ossenburger asisti√≥ al primer partido de f√ļtbol en casa a principios de oto√Īo y aburri√≥ a los estudiantes, especialmente a Holden, con un discurso prolijo, cursi y clich√© en la capilla a la ma√Īana siguiente. Un estudiante flatulento llamado Edgar Marsalla finalmente respondi√≥ con su propio rompevientos ruidoso, para deleite de Holden.

El dormitorio est√° vac√≠o y acogedor. Holden se prueba una gorra de caza roja con un billete largo que compr√≥ por un d√≥lar en Nueva York esa ma√Īana. Se relaja con un buen libro, el de Isak Denisen fuera de Africa, hasta que es interrumpido por Robert Ackley, quien se queda en la habitaci√≥n de al lado y entra por una ducha que comparten las dos habitaciones. Ackley es una molestia y estropea el estado de √°nimo.

Ward Stradlater, el compa√Īero de habitaci√≥n de Holden, llega del partido de f√ļtbol y toma prestada la chaqueta de dientes de perro de Holden mientras se prepara para salir por la noche.

An√°lisis

El personaje de Ossenburger introduce el tema de la muerte en un tono c√≥mico. El empresario de pompas f√ļnebres es exactamente el tipo de establecimiento ¬ęfalso¬Ľ del que a Holden le encanta burlarse. Tiene una cadena de funerarias, que se beneficia de un gran volumen a precios bajos y, Holden tiene raz√≥n, un servicio mediocre. El discurso de Ossenburger en la capilla est√° lleno de ¬ęchistes cursis¬Ľ y clich√©s. Dice que nunca se averg√ľenza de arrodillarse y hablar con su amigo, Jes√ļs. Esto agrada a Holden, quien imagina a Ossenburger pidi√©ndole a Jes√ļs que ¬ęle env√≠e m√°s cad√°veres¬Ľ. El magn√≠fico pedo de Marsalla, que, seg√ļn informa Holden, casi ¬ęhace volar el techo¬Ľ de la capilla, es la respuesta perfecta.

Holden abre el cap√≠tulo dici√©ndonos que le encanta mentir. Es poco probable que est√© mintiendo sobre esto. Debido a que √©l es el narrador, el lector puede tener cuidado de ¬ęcreer¬Ľ lo que dice Holden; exagera despiadadamente: el discurso de Ossenburger dura diez horas, nos dice, aderezado con cincuenta chistes cursis; sus funerales baratos consisten probablemente en meter a los muertos en sacos y arrojarlos a un r√≠o; Ackley, la plaga detestable de al lado, invade Holden unas ochenta y cinco veces al d√≠a; Holden le pide que no clave las u√Īas en el suelo cincuenta veces. El mundo no es lo suficientemente grande para Holden; necesita explotar un poco.

Sin embargo, la hipérbole y las imaginaciones salvajes de Holden generalmente no son maliciosas. Cuando asume una identidad falsa o afirma que irá a la ópera cuando en realidad va a comprar una revista, está jugando. La vida es un poco aburrida para Holden; solo necesita animar la acción.

El gorro de caza rojo es un fuerte símbolo de la alegría poco convencional de Holden. Esto no es una gorra de béisbol. La cuenta es demasiado larga. Está dolorosamente sin estilo, pero a Holden le encanta. Anticipando sin saberlo un estilo que sería popular varias décadas después, lo usa al revés. Cualquiera que siga el béisbol no puede dejar de notar que así es como un receptor usa su gorra (una conexión con el título de la novela).

Holden también usa su gorra poco convencional en interiores. Entre otras cosas, es un gorro de lectura para Holden. Quizás los críticos que dicen que Holden lo usa al revés porque está cazando tienen razón. Lo más probable es que a Holden le encante la gorra y le guste ser diferente.

Ackley es un excelente ejemplo de la habilidad de caracterizaci√≥n de Salinger. Numerosos detalles revelan la personalidad de Ackley. Es antisocial y fr√≠o al punto que incluso su esposa, si se casa, lo llama por su apellido. Nunca se cepilla los dientes; se ven ¬ęmusgosos y horribles¬Ľ. Es molesto y odia a todos. Constantemente altera las pertenencias personales de Holden y las vuelve a colocar en el lugar equivocado.

De una manera distinta, Holden se diferencia de su creador. Irónicamente, cuando lee un libro maravilloso, Holden piensa que sería genial llamar al autor y conocerlo. Pueden hacerse amigos y charlar cuando Holden quiera. Pero es seguro asumir que JD Salinger, como autor, no aceptaría tal invasión de su propia privacidad.

Glosario

sádico el que se complace en infligir dolor físico o psíquico a otro u otros.

prensa de madera aquí, un marco que sostiene una raqueta de tenis de madera para evitar que se deforme.

falsete una forma artificial de hablar, en la que la voz se coloca en un registro mucho m√°s alto que la voz natural.

Príncipe un buen tipo, generoso y servicial.

chaqueta de diente de perro una chaqueta con un patrón irregular de cuadros rotos.



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