el diario de ana frank



An√°lisis de personajes Sr. Kr√°ler

Tras la salida del Sr. Van Daan de su empresa, el Sr. Kraler se hizo cargo de la gesti√≥n de la relaci√≥n entre Travis, Inc. y la empresa afiliada de Kohlen and Co. Era austriaco de nacimiento, luch√≥ en la Armada Imperial durante la Primera Guerra Mundial y luego se mud√≥ a Holanda. Fue socio comercial del Sr. Frank, a quien conoci√≥ en √Āmsterdam en 1933. Cuando a los jud√≠os ya no se les permit√≠a tener negocios comerciales, el Sr. Kraler se hizo cargo de las dirigidas por Mr. Frank y por el Sr. Van Daan. Esto en s√≠ mismo implicaba una cierta cantidad de riesgo, ya que bajo el r√©gimen nazi, incluso el hecho de que antes fueran propiedad de jud√≠os los hac√≠a susceptibles de confiscaci√≥n.

El se√Īor. Kraler ayud√≥ a los Frank a preparar el ¬ęAnexo secreto¬Ľ como escondite. Mientras el grupo estaba escondido, √©l jug√≥ un papel decisivo en la obtenci√≥n de suministros, manteni√©ndolos en secreto y brindando apoyo moral y psicol√≥gico. Estaba en la oficina de abajo cuando lleg√≥ la polic√≠a para llevarse a los Frank, los Van Daan y al Sr. D√ľssel. Le preguntaron al Sr. Kraler, el due√Īo de la casa, y les dio el nombre y la direcci√≥n de su arrendador. Insistieron en que quer√≠an al responsable all√≠, y cuando dijo que era √©l, le ordenaron que los acompa√Īara mientras registraban el edificio.

La polic√≠a estaba actuando sobre la informaci√≥n que les pas√≥ un informante, posiblemente uno de los trabajadores del almac√©n, y no permiti√≥ que el Sr. Anexo¬Ľ. Y as√≠, el Sr. Kraler fue el primero en subir los escalones, con una pistola apuntando a su espalda; entr√≥ en la habitaci√≥n de los Frank, donde la Sra. Frank estaba de pie en la mesa. Dijo: ¬ęLa Gestapo est√° aqu√≠¬Ľ. y el Sr. Frank no se asust√≥ ni dijo nada. La polic√≠a le dio al grupo oculto tiempo suficiente para reunir algunas pertenencias, por lo que, junto con Kraler y Koophuis, fueron llevados a la sede de la Gestapo para ser interrogados.

Como el a√Īo era 1944, no 1943 o 1942, la Gestapo fue m√°s cuidadosa en su trato con los prisioneros no jud√≠os. Ya era evidente que los nazis perder√≠an la guerra, por lo que en lugar de tratarlos con dureza y enviarlos a uno de los campos de exterminio, fueron tratados con m√°s indulgencia. El se√Īor. Kraler, como el Sr. Koophuis, no trat√≥ de defenderse; permaneci√≥ en silencio, y los oficiales obviamente no pensaron que val√≠a la pena obligarlos a hablar.

El se√Īor. Kraler fue enviado a un campo cerca de Amersfort, Pa√≠ses Bajos, y de all√≠ a un campo de trabajos forzados en Zwolle. En marzo de 1945, los reclusos del campo de Zwolle deb√≠an ser trasladados a Alemania. Cuatrocientos hombres marcharon bajo vigilancia a lo largo del camino de Arnhem a Zevenaar. Durante la marcha, la columna fue atacada por aviones y, en medio de la confusi√≥n, Kraler y otro hombre lograron escapar. Se arrastraron entre la maleza y, cuando cesaron los disparos, entraron en una casa. Despu√©s de una hora, volvieron a salir y se escondieron con un granjero durante dos d√≠as. Viajando de noche por carreteras secundarias, Kraler fue a Hilversum, donde viv√≠an sus familiares. Despu√©s de la guerra, se mud√≥ a Canad√°.



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