El conde de monte cristo



Resumen y Análisis Capítulos 7-12

Resumen

En su oficina de las Tuller√≠as en Par√≠s, el rey Luis XVIII juega con los partidarios de Bonaparte causando ¬ęproblemas¬Ľ en el sur de Francia, es decir, juega con ellos hasta que se anuncia la llegada de Villefort. Villefort trae noticias de ¬ęterrible importancia¬Ľ sobre una conspiraci√≥n traicionera: Napole√≥n ha tripulado tres barcos, sali√≥ del Elba y, sin duda, navega hacia Francia. Villefort, evitando cuidadosamente todos los nombres, dice que se enter√≥ de este complot por un hombre (Dants) a quien inmediatamente orden√≥ arrestar cuando supo que este hombre planeaba llevar un mensaje a un peligroso bonapartista en Par√≠s (de hecho, el de Villefort). propio padre). ).

Justo en ese momento, llega el Ministro de Polic√≠a y anuncia que Bonaparte aterriz√≥ cerca de Antibes hace dos d√≠as y ahora marcha hacia Par√≠s. Louis est√° tan enojado que no puede hablar, pero en agradecimiento, se quita la cruz de la Legi√≥n de Honor de su cuello y se la da a Villefort debido al celo patri√≥tico de Villefort. Posteriormente, y no sin un poco de envidia, el ministro de Polic√≠a comenta que Villefort ha hecho ¬ęun comienzo magn√≠fico¬Ľ y que su ¬ęfortuna est√° asegurada¬Ľ. Villefort, concluimos, ya est√° impaciente con el prometedor futuro que aparentemente le espera.

Napoleón regresa a Francia, expulsa a Luis y comienza lo que será su Corte de los Cien Días. Normalmente, Villefort probablemente habría corrido la misma suerte que el rey Luis, pero debido a la influencia del padre de Villefort en la corte de Napoleón, Villefort conserva su puesto. Cuando Napoleón es derrotado en Waterloo y Louis regresa al trono, Villefort puede usar su propia influencia para restablecerse políticamente y decide casarse con una mujer cuya familia promoverá sus ambiciones políticas.

Mientras tanto, Dantès permanece prisionero y no sabe nada del regreso de Napoleón y su aplastante derrota, ni del regreso de Luis a París. Mercedès vive en la más absoluta desesperación y se salva del suicidio sólo gracias a su fuerte fe. Asimismo, el mismo Dantès está tan desesperado por alcanzar la libertad que, finalmente, también él está al borde del suicidio. Toda esperanza parece estar absolutamente negada. Así que decide morirse de hambre.

Mientras Dant√®s est√° aturdido por el hambre y la enfermedad, escucha a un animal curioso rascarse fuera de su celda, dentro de la tierra o dentro de los cimientos de la prisi√≥n. No ratones, descubre; es el famoso anciano ¬ęloco Abb√© Faria¬Ľ, de quien se cree que conoce la ubicaci√≥n de un fabuloso tesoro. El abad ha estado en prisi√≥n durante doce a√Īos y ahora cree que finalmente puede abrirse camino hacia la libertad.

El abad y Dant√®s r√°pidamente se hacen amigos, y mientras el abad le ense√Īa idiomas, historia y ciencia a Dant√®s, comienzan a hacer planes elaborados para cooperar en su salida del t√ļnel de la prisi√≥n. Despu√©s de unos a√Īos, comienzan su trabajo, cavando con cuidado y en secreto en la tierra debajo de los cimientos de la prisi√≥n. Finalmente, creen que est√°n casi listos para escapar, pero el abad no puede continuar; se desmaya en un ataque catal√©ptico. Simplemente no puede continuar. Insta a Dant√®s a que lo haga, pero Dant√®s no puede; se niega a abandonar a su amigo. La lealtad de Dant√®s impresiona tanto al abad que cuando se recupera le cuenta a Dant√®s sobre el tesoro escondido. Existe, insiste el abad, y en el siglo XIV pertenec√≠a a la famosa familia Spada, para la que trabajaba el abad. Como ya no hay familia, el tesoro ahora es de quien lo encuentre. Est√° enterrado, dice el abad, en una cueva en la peque√Īa isla de Montecristo.

Dantès insta a Faria a reanudar sus planes de escape y, aunque está muy débil, el abad lo hace, pero nuevamente se desmaya, esta vez con horribles y agonizantes espasmos, y luego pierde el conocimiento. Dantès trató de revivirlo, como había hecho antes con la potente medicina del abad, pero esta vez fue en vano.

Presa del p√°nico, Dant√®s corre por el pasaje secreto de regreso a su celda y espera hasta que cree que es seguro regresar a la celda del abad. Al hacerlo, quita con cuidado una piedra de la pared de la celda y ve el cad√°ver del abad envuelto en un sudario. Tus planes futuros se desmoronan; ya no puede pensar en escapar. √Čl y el abad han sido como hermanos, trabajando largas y duras horas para lograr la libertad. Ahora Dant√®s est√° solo. Sin embargo, en Dant√®s queda un peque√Īo atisbo de posibilidad de fuga, y aferrado a la libertad como un ahogado, lleva el cuerpo del abad de vuelta por el corredor secreto, lo acuesta en su propia cama, hacia la pared, reemplaza la piedra que conduce a su pasaje secreto, y corre de regreso a la celda del abad, donde se cose a s√≠ mismo en la mortaja del abad. Y no demasiado pronto, porque llegan los guardias de la prisi√≥n y levantan el cuerpo r√≠gido de Dant√®s. Amenazante, uno de ellos comenta que el cad√°ver parece inusualmente pesado y, por un momento, Dant√®s se llena de miedo, pero no se dice nada m√°s mientras lo sacan de la prisi√≥n. Entonces Dant√®s escucha el sonido de las olas rompiendo contra las rocas del Chateau d’If.

¬ęQu√© tiempo tan miserable¬Ľ, comenta uno de los guardias, y ambos se r√≠en. Dant√®s escucha que un objeto pesado cae al suelo y luego siente el dolor repentino de una cuerda pesada atada alrededor de sus tobillos. Hay m√°s risas, y luego Dant√®s es arrojado a las profundidades del mar feroz y helado, el ¬ęcementerio¬Ľ, se da cuenta Dant√®s, de esta abominable prisi√≥n.

An√°lisis

En estos cap√≠tulos, tenemos dos preocupaciones principales: primero, los cap√≠tulos 7 y 8 tratan de establecer la codicia y la ambici√≥n de Villefort, y segundo, las experiencias de Edmond Dant√®s como prisionero en la mazmorra del Chateau d’If. Claramente, las ambiciones de Villefort son en gran parte responsables del arresto de Dant√®s, y aqu√≠ tambi√©n vemos evidencia adicional de que ¬ę√©l [Villefort] sacrificar√≠a cualquier cosa por su ambici√≥n, incluso su propio padre¬Ľ. Las ambiciones de Villefort adem√°s llevarlo a posponer su matrimonio con la hija del marqu√©s de Saint-M√©ran, si Napole√≥n recupera el poder; si eso sucede, se casar√° con alguien que su padre conozca, ya que su padre es uno de los bonapartistas m√°s destacados de Par√≠s; de lo contrario, Villefort se casar√° con la hija del mon√°rquico Saint-M√©ran, si Napole√≥n vuelve a exiliarse. La ambici√≥n de Villefort lo llev√≥ a arrestar a Dant√®s, y m√°s tarde, debido al sentido de ¬ęjusticia¬Ľ de Dant√®s, su ambici√≥n ser√° su ruina.

Durante los primeros a√Īos de prisi√≥n de Dant√®s, Dant√®s pasa por casi todas las fases imaginables de la emoci√≥n humana. Comienza su condena en prisi√≥n con orgullo y esperanza, siendo plenamente consciente de su inocencia, pero luego su orgullo y esperanza son reemplazados por duda, seguida de fervientes oraciones a Dios. Entonces tu alma se oscurece y tu des√°nimo se convierte en ira. En total desesperaci√≥n, Dant√®s finalmente decide suicidarse por hambre.

La grandeza de una novela a menudo se relaciona con el atractivo universal de la novela. Por ejemplo, Dumas crea aquí muy vívidamente la idea de un animal atrapado que quiere escapar desesperadamente, y los lectores respondemos plenamente a la situación desesperada de Dantès y su determinación de escapar porque es un aspecto básico de la naturaleza humana simpatizar con un animal atrapado, ya sea un perro con correa o un ser humano encadenado a un grupo de cadenas. En correlación con esta idea universal hay otra escena que ahora es famosa para casi todos en el mundo occidental: a saber, en la soledad aprisionada, uno escucha los débiles comienzos del contacto con otra persona.

Despu√©s de seis a√Īos de virtual aislamiento en la prisi√≥n, Dant√®s finalmente escucha un ruido inusual y curioso, los sonidos constantes y continuos de un preso que intenta escapar. El rayo de esperanza de que es posible escapar devuelve a Dant√®s a la vida. Esta escena, por supuesto, es famosa porque, o variaciones de ella, fueron la trama de muchos libros posteriores y pel√≠culas incalculables sobre el intento de fuga de prisioneros inocentes. Cada detalle de esta escena se ha repetido tantas veces que es dif√≠cil concebir que esta sea la versi√≥n original de la historia. S√≥lo podemos sorprendernos de Dant√®s cuando se da cuenta de la posibilidad contacto humano despu√©s de estar aislado por un seis a√Īos.

Su contacto con el Abb√© Faria ser√° el contacto m√°s importante que har√° Dant√®s. Durante ocho a√Īos ser√° el compa√Īero constante de un hombre que posee una de las mentes m√°s brillantes de la √©poca; Este es un golpe de suerte inmenso para Dant√®s, quien es un estudiante r√°pido con muchas dotes naturales, una memoria prodigiosa, un intelecto agudo, una mente matem√°tica, la tensi√≥n po√©tica que existe en cada marinero y la capacidad de dominar idiomas r√°pidamente. En un a√Īo, adem√°s del franc√©s, griego e italiano que ya sabe Dant√®s, a√Īadi√≥ espa√Īol, ingl√©s y alem√°n. Adem√°s, Dant√®s aprende r√°pidamente historia, ciencia y psicolog√≠a humana b√°sica, lo que le servir√° perfectamente en los tiempos venideros. Por ejemplo, Dant√®s observa la mente psicol√≥gica y anal√≠tica del abad cuando, simplemente interrogando a Dant√®s, el abad puede identificar a las personas de Danglars, Caderousse y Fernand como las personas que traicionaron a Dant√®s; el abad tambi√©n puede determinar la relaci√≥n entre Villefort y Monsieur Noirtier, el padre de Villefort, explicando completamente las motivaciones que llevaron a Villefort a arrestar a Dant√®s.

El propósito del plan de escape y la finalización del plan llegan en un momento en que ambos hombres pudo escapó, excepto que el abad tiene uno de sus raros ataques catalépticos. Su vida se salva gracias a unas gotas milagrosas que tiene, pero está tan debilitado que ya no puede llevar a cabo sus planes de escape. Entonces envía a Dantès a escapar solo, pero Dantès se niega. El propósito de esta narración es probar la lealtad de Dantès, es decir, la lealtad del héroe. La negativa de Dantès a huir, su negativa a abandonar a su querido amigo (o figura paterna) lo muestra como una persona esencialmente noble de corazón y digna del secreto que el abad compartirá ahora con él. En las obras de ficción romántica, el héroe es probado y verdadero y debe demostrarse que es verdadero y digno de confianza. Dantès pasa fácilmente estas pruebas; si no hubiera sido considerado fiel, leal y noble, habría escapado con las manos vacías, pero ahora que ha demostrado ser noble y devoto, el Abad revelará el secreto del tesoro escondido.

En una novela realista o en la vida real, tal virtud no es necesariamente recompensada. Sin embargo, en una novela rom√°ntica siempre se premia la virtud y siempre se castiga el vicio. En consecuencia, una vez que Edmond Dant√®s se ha mostrado leal, fiel y digno de confianza al Abad, se le entrega la historia de la familia Spada y el secreto del inmenso tesoro que se esconde en la isla de Montecristo. (Cabe se√Īalar que el m√©todo que us√≥ Abb√© Faria para descubrir el tesoro, es decir, un documento escrito con tinta invisible que se vuelve legible bajo el calor, es un recurso literario que se ha convertido en un lugar com√ļn desde que se public√≥ esta novela).

Con la posibilidad de que le llegue una inmensa fortuna, Dant√®s piensa en ¬ętodo el bien que un hombre puede hacer por sus amigos con tal fortuna y, en esos momentos, [his] se le oscurec√≠a el rostro porque recordaba el juramento de venganza que hab√≠a hecho, y pensaba en cu√°nto da√Īo podr√≠a hacer un hombre a sus enemigos en los tiempos modernos con semejante fortuna.‚ÄĚ Cuando Dant√®s escape, utilizar√° su inmensa fortuna para ambos fines. .‚ÄĒ para recompensar a tus amigos y castigar a tus enemigos.

La fuga de Dant√®s del Chateau d’If es quiz√°s la escena de fuga m√°s audaz y famosa de toda la literatura. La imaginaci√≥n, el coraje y el ingenio de escapar solo se comparan con el coraje y la desesperaci√≥n que se necesitar√≠an para cambiar de lugar con una persona muerta, escondi√©ndose en una bolsa de lona pesada, sin saber si ser enterrado vivo, quemado o borrado de otra manera. Pocas personas podr√≠an estar tan desesperadas como para estar dispuestas a enfrentarse a terrores tan desconocidos sin recurrir al p√°nico total. La calma de Dant√®s ante tanto terror y adversidad es la materia prima de la que est√°n hechos los h√©roes rom√°nticos. Y la dificultad de la evasi√≥n se correlaciona con el placer que obtiene el lector cuando se efect√ļa esta evasi√≥n.

Los catorce a√Īos de prisi√≥n de Dant√®s representan la mayor parte de su vida. Ahora, a los treinta y tres a√Īos, la edad en la que Cristo resucit√≥ de entre los muertos, Dant√®s escapa de la prisi√≥n y, en sentido figurado, ¬ęresucita de entre los muertos¬Ľ mientras atraviesa los sudarios del entierro y emerge desnudo a un mundo nuevo como un hombre renacido.



Deja un comentario