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Análisis del personaje de Celia

Celia es, en cierto modo, el espejo que Shakespeare muestra al p├║blico para mostrar la profundidad de las pasiones de Rosalind. Por esta raz├│n, el hecho de que Celia se parezca a Rosalind en muchos aspectos no sorprende. Las dos chicas tienen antecedentes casi id├ęnticos. Son princesas, primas y compa├▒eras inseparables, criadas juntas desde su m├ís tierna infancia. Al igual que Rosalind, Celia es f├şsicamente atractiva, inteligente e ingeniosa; tambi├ęn, como Rosalind, tiene un brillante sentido del humor. Ambas chicas encarnan las esencias de la hero├şna ideal. Celia tambi├ęn comparte con Rosalind una actitud reflexiva, que se ve en su discusi├│n sobre Fortuna y Naturaleza (I.ii.34-59).

Celia no es, sin embargo, un calco de Rosalind. M├ís bien, sirve como un contraste, un espejo, una mujer joven que resalta, en contraste, las cualidades distintivas de la hero├şna de la obra. El hecho de que comparte las mismas virtudes con Rosalind aumenta su atractivo, por supuesto, en la mente del p├║blico.

Aunque Celia es bastante capaz de mantener conversaciones ingeniosas con Rosalind y Touchstone, generalmente se muestra reservada en situaciones p├║blicas; en las escenas clave donde ambas chicas est├ín presentes, las escenas est├ín dominadas por Rosalind. En el Acto III, Escena 2, por ejemplo, Celia no dice nada durante casi doscientas l├şneas, lo que se explica en parte por el hecho de que Rosalind es la creaci├│n principal de Shakespeare, y el hecho de que durante la mayor parte de la obra, Celia no es enamorado. En t├ęrminos de decoro esc├ęnico, es necesario que Celia, u otra persona, est├ę en el escenario durante las escenas de cortejo para darle cierta respetabilidad y evitar que las escenas degeneren en burlescas. As├ş, C├ęlia act├║a m├ís o menos como un ┬źacompa├▒ante┬╗ en la obra. Cuando finalmente se enamora, Oliver conquista inmediatamente a Celia; ella nunca participa, sin embargo, en su saliendo como Rosalind en su propio cortejo ingenioso, frustrado y prolongado. Con humor, Orlando se muestra incr├ędulo ante la capitulaci├│n de Celia ante las declaraciones de amor de su hermano. ┬ź┬┐No es posible┬╗, le pregunta a Oliver, ┬źque con tan poco conocimiento te guste ella… y, en el cortejo, deber├şa ceder?┬╗ (V.ii.1-5).

Celia proporciona otra funci├│n que muchas audiencias modernas suelen pasar por alto. Sirve para recordar a la audiencia que Rosalind es una actriz, es decir, es una Chico que hace el papel de una ni├▒a que, disfrazada, hace el papel de un joven. Hay mucho humor en el disfraz de Rosalind como ┬źGan├şmedes┬╗. El ep├şlogo, en particular, que forma parte del burlesque de la obra, pierde mucho de su humor, a menos que el p├║blico recuerde que el actor que interpretaba a Rosalind era un ni├▒o en las producciones isabelinas.

El papel de Celia, entonces, est├í subordinado en ├║ltima instancia al de su amiga, Rosalind; ella tiene la parte dram├íticamente algo desagradecida de servir como compa├▒era en lugar de emerger como una personalidad fuerte por derecho propio. Sin embargo, sin Celia actuando como una especie de espejo para Rosalind, el personaje de Rosalind perder├şa gran parte de su brillo. La amistad de Celia con Rosalind es quiz├ís el rasgo m├ís definitorio de su personalidad. La vemos primero consolando a Rosalinda (I.ii.1-32), y luego, cuando el tir├ínico duque Federico vilipendia a Rosalinda, Celia sale en defensa de su prima, absolutamente ajena a los comentarios injustos de su padre, que est├ín calculados para despertar su envidia y resentimiento (I.iii.68-88). Es C├ęlia quien propone que las dos j├│venes huyan del palacio y se escapen juntas. Es importante destacar que Celia no duda ni una sola vez en dejar las comodidades de la corte para enfrentarse a los peligros del exilio para estar con su amiga. Aunque se le niegan las principales escenas rom├ínticas de la obra, Celia brilla apasionadamente como la devota amiga de Rosalind, leal, precisa y siempre pr├íctica.



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