Capítulos 1-5



Resumen y Análisis Libro 1: Capítulos 1-5

Resumen

Agustín comienza con una declaración de alabanza a Dios; alabar a Dios es el deseo natural de todos los hombres. Al invocar a Dios, Agustín demuestra fe, porque no puede invocar a un Dios que no conoce. Dios llena toda la creación; Dios es perfecto, eterno, inmutable, todopoderoso y la fuente de toda bondad. Dios está más allá de la capacidad de descripción de Agustín; le pide a Dios las palabras para describir tanta grandeza. Agustín afirma que es demasiado pequeño y débil para que Dios venga a él, pero solo Dios puede ayudarlo.

Análisis

Agustín abre su biografía espiritual con una magnífica floritura de alabanza a Dios. El párrafo inicial contiene una de las declaraciones más famosas de Agustín sobre la relación de la humanidad con Dios: «Nos incitas a deleitarnos en alabarte, porque nos has hecho para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Chadwyck). Esta breve frase resume una proposición complicada, que es un tema principal de las obras de Agustín y que el resto de la obertura simplemente reafirma y amplía: Los seres humanos naturalmente desean «descansar» en Dios, conocer a Dios y armonizar sus voluntades con Dios. la voluntad de Dios. . Pero debido a que son débiles y pecaminosos, los humanos nunca pueden esperar hacer esto sin la ayuda de Dios. De hecho, todos los impulsos humanos hacia Dios tienen su origen en Dios.

Agustín ha ganado críticas a lo largo de los siglos por esta difícil proposición, que pone tanto énfasis en la debilidad humana. Muchos lectores sintieron que Agustín negó la libertad humana de la voluntad al retratar a la humanidad como totalmente pasiva, dependiente de Dios incluso para el impulso de amar a Dios. Si los seres humanos son impotentes incluso para elegir a Dios sin la ayuda de Dios, ¿cómo puede esa elección tener algún valor moral? Agustín, sin embargo, no aborda el problema de esta manera. Dado que el Dios de Agustín es omnipotente, omnisciente y omnipresente, es imposible que cualquier parte de la creación exista fuera de Dios. La naturaleza del pecado humano, sin embargo, significa que los seres humanos pueden estar ciegos a su dependencia de Dios. Esta es, de hecho, la historia de la conversión de Agustín: estaba ciego a la verdad de Dios, pero Dios, pacientemente, lo devolvió a esa verdad. Esta historia particular es sólo de Agustín, pero tal como la presenta, puede expresar también la historia de toda la humanidad, dolorosamente separada de Dios y siempre luchando por volver.

La intimidad de la relación entre Dios y la humanidad se refleja en la intimidad del relato agustiniano. En el confesiones, la conversación es siempre entre «yo», es decir, el mismo Agustín, y «tú», es decir, Dios. En un sentido importante, el primer y más importante lector o audiencia de Agustín es su Dios. En esta apertura, Agustín se dirige directamente a Dios, como lo hace a lo largo del confesiones, tanto es así que a veces parece olvidar la presencia de su audiencia humana.

La floritura inicial de alabanza de Agustín también refleja uno de los tres sentidos de «confesión», el de confesión de alabanza. La historia de confesiones es la historia del regreso de Agustín a Dios, por lo que es apropiado que la historia comience con el tributo de alabanza de Agustín al Dios que ama. Al hacer una confesión de alabanza, dice Agustín, también está demostrando su fe, porque no está alabando a una deidad lejana o incognoscible; Dios está tan cerca de él como su propia vida y experiencias, siempre obrando por el bien de Agustín, incluso cuando Agustín no puede o no quiere reconocer esta verdad. Es esta confesión de fe la que mantiene el enfoque de Agustín en sus lectores humanos. Al expresar su fe a través de la historia de su vida, Agustín espera llevar a sus lectores a una mejor comprensión de la gracia de Dios.

Estilísticamente, estos capítulos iniciales acumulan pregunta tras pregunta, cada una aparentemente sin respuesta y contradictoria, pero siempre solucionable en referencia a la compasión y generosidad de Dios. En un largo párrafo, Agustín intenta describir la naturaleza omniabarcante de Dios expresando una serie de opuestos: Dios está oculto pero siempre presente; reuniendo para sí mismo, pero sin necesidad de nada; recuperar cosas perdidas, pero no experimentar ninguna pérdida. El elegante estilo retórico de Agustín se muestra a lo largo de esta sección inicial y en todo el confesiones, se basará en pasajes cuasi-musicales mientras trata de expresar la grandeza trascendente y el amor inagotable de Dios. Agustín también hace un uso constante del lenguaje de la Biblia cristiana, entretejiéndolo en su texto incluso cuando no está citando directamente un pasaje específico; algunas traducciones toman nota de estas referencias, pero otras no.



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