Capítulos 1-4



Resumen y Análisis Capítulos 1-4

Resumen

Miss Amelia Sedley y Becky Sharp se preparan para salir de Chiswick Mall hacia la casa de Amelia. Miss Pinkerton, quien dirige la academia, firma una copia del Dr. Johnson a Amelia, cuyo padre es rico. La huérfana Becky, que no tiene ni dinero ni posición, no ocupa el primer puesto.

La señorita Pinkerton le escribe a la madre de Amelia una carta pomposa y elogiosa con respecto a Amelia, y agrega una posdata de que la señorita Sharp solo debe quedarse diez días, ya que tiene un puesto en una familia distinguida. Con esta cariñosa misiva, incluye el relato de Amelia.

La señorita Jemima, la hermana de la señorita Pinkerton, intenta darle un diccionario a Becky, pero Becky lo tira al jardín mientras el carruaje de las niñas se aleja. Todos aman a Amelia; a nadie le importa Becky. La mirada de odio y la sonrisa vengativa de Becky cuando arrojó el libro horrorizan a Amelia. Cuando Becky desea que la señorita Pinkerton esté en el fondo del Támesis, Amelia se queja con ella. Becky responde que la venganza puede ser perversa, pero es natural.

La señorita Pinkerton llevó a Becky al gimnasio y le dio comida y alojamiento gratis, y la oportunidad de aprender lo que pudiera, además de unas pocas guineas al año. A cambio, Becky debe enseñar francés. Cuando la señorita Pinkerton quiere que Becky le dé lecciones de piano gratis, Becky la desafía y se niega. Becky odia a la señorita Pinkerton, se burla de ella, no siente gratitud.

Por la noche, cuando Becky camina por el suelo y llora, tanto ella como sus conocidos piensan que es tristeza por su padre, pero en realidad es resentimiento por estar confinada, sin cargo ni dinero. Cuando la señorita Pinkerton no puede soportarlo más, Becky le consigue un puesto con Sir Pitt Crawley.

Becky descubre que el hermano de Amelia, Joseph, no está casado. Ella decide casarse con él si es posible y nunca ir a los Crawley. La obesidad de Joseph, enfatizada por su ropa llamativa y deportiva, hace que la gente piense en un elefante. Su timidez frustra su ambición de ser un asesino de mujeres. Con dignidad afectada, extiende dos dedos para que su hermana los apriete.

Becky impresiona, diciendo en voz alta lo guapo que es Joseph, luego actuando «tímida como un ciervo», bajando la mirada y sin atreverse a mirarlo. Joseph, enrojecido por la vergüenza, suelta la cuerda de la campana.

Señor. Sedley, un provocador agresivo, entra «agitando sus sellos como un verdadero comerciante británico». Insta a Joseph a que lleve a Becky a cenar e insta a Becky a comer curry, que está demasiado picante. Mientras su boca está ardiendo, Joseph le pregunta si quiere un chili, que ella cree que debe ser genial por el nombre. El casi estrangulamiento de Becky divierte al Sr. Sedley y José.

Cuando Joseph se ausenta durante dos o tres días, Becky se convierte en el amor de la familia Sedley. La noche que Amelia, Becky, George Osborne y Joseph planean ir a Vauxhall, llueve. Se quedan en casa, visitan, cantan y recuerdan. Joseph le cuenta a Rebecca historias sobre la India y casi le pide que se case con él; pero se sirve la comida, y el apetito y el sueño se anteponen a la pasión del amor con Joseph, el Coleccionista de Boggley Wollab. Al día siguiente, cuando Joseph trae flores, Becky le pide que le sostenga el hilo de tejer.

Análisis

Los estratos sociales y la situación en Vanity Fair son claros. Miss Pinkerton, una snob y cuentagotas, honra solo a aquellos que tienen dinero y posición. Thackeray describe el pasado de Becky y su puesto en Miss Pinkerton, y revela algo de su temperamento cuando derrota a la anciana, le habla en francés y se niega a dejarse intimidar. Su triunfo sobre la señorita Pinkerton indica su capacidad para cuidar de sí misma. La buena mano de Thackeray en la caracterización es evidente en esta conversación.

La señorita Pinkerton dice: «Nunca he visto al individuo que se atrevió en mi propia casa a cuestionar mi autoridad. He alimentado una víbora en mi pecho».

Becky responde: «Una víbora, un violín… Me tomaste porque era útil… Consígueme una situación: nos odiamos y estoy lista para partir».

Por otro lado, aquí está Rebecca siendo tímida: «Empezando tan tímida como un ciervo. Ya le había hecho una respetuosa reverencia de virgen al caballero, y sus ojos sin pretensiones miraban la alfombra con tanta perseverancia que era una maravilla cómo debería haberlo hecho». Encontré una oportunidad de verlo.

El lector tiene una visión de Joseph: engreído, obeso, tímido y solitario en estas líneas irónicas: «Siendo un inválido, Joseph Sedley se contentó con una botella de clarete además de su vino con la cena, y consiguió un par de platos lleno de fresas con crema y veinticuatro galletas deshidratadas que fueron abandonadas en un plato junto a él».

El autor se burla de las madres ansiosas por casar a sus hijas y se compadece de Becky, quien no tiene ayuda en esta área. Desde la primera escena de este libro, Thackeray comienza su revelación y valoración de los falsos valores de Vanity Fair.



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