Capítulos 1-3



Libro de Resumen y Análisis 2: Capítulos 1-3

Resumen

Agustín vuelve a la adolescencia y describe sus pecados de lujuria. A los dieciséis años, regresó de la escuela durante un año mientras su padre intentaba recaudar dinero para enviarlo a una escuela mejor en Carthage. Agustín ya era maduro sexualmente, lo que alegraba a su padre, pero preocupaba a su madre, quien le advertía contra la fornicación y el adulterio. Agustín se burló de su consejo y disfrutó alardeando ante sus amigos de sus hazañas sexuales, incluso si tenía que exagerar para lograr el efecto. Su madre podría haberle arreglado un matrimonio para darle una salida legítima a sus impulsos sexuales, pero temía que el matrimonio en ese momento pusiera en peligro sus posibilidades de una carrera exitosa.

Análisis

El relato de Agustín sobre sus pecados sexuales es uno de los rasgos más famosos del confesiones, y ese relato comienza aquí en el Libro 2, cuando Agustín se convierte en un adolescente. La actitud de Agustín hacia sus impulsos sexuales es siempre profundamente problemática, y su renuencia a abandonar el sexo es uno de los últimos y dolorosos obstáculos para su plena conversión. Aquí, sin embargo, Agustín hace un análisis típicamente matizado de sus pecados sexuales. Tu impulso inicial, amar y ser amado, es bueno, pero nuevamente, tus buenos impulsos están mal dirigidos hacia malos fines. Es incapaz de distinguir entre el amor físico, que satisface sólo la lujuria, y el amor espiritual de amistad y compañerismo, que satisface el corazón y la mente. Con perspicacia psicológica, también señala que parte de su impulso hacia la promiscuidad implicaba el derecho a fanfarronear ante su grupo de amigos, quienes disfrutaban tanto contando historias sobre sus hazañas como lo estaban con los actos mismos. Dada la afirmación de Agustín de que a veces tenía que exagerar para no parecer demasiado inocente ante sus amigos, uno tiene que preguntarse qué tan malo fue realmente su comportamiento.

La actitud de la iglesia primitiva hacia la sexualidad de cualquier tipo era extremadamente negativa, y Agustín refleja esta actitud al citar consejos contra el sexo y el matrimonio de las cartas del apóstol Pablo. El celibato completo se consideraba el objetivo más alto de un cristiano, y el matrimonio era una alternativa menos admirable, adecuada solo para aquellos que no podían controlar completamente sus impulsos sexuales y, por lo tanto, requerían una salida «legítima» para ellos. Incluso dentro del matrimonio, la actividad sexual debe reservarse solo para tener hijos, no disfrutarla por sí misma. Agustín describe su tiempo de promiscuidad como un período de miseria, en el que su sufrimiento reflejaba la gentil corrección de Dios, aunque en ese momento Agustín era todavía demasiado ignorante para entenderlo.

La reacción de los padres de Agustín ante el desarrollo de su sexualidad es reveladora: Patricio, aunque nominalmente un catecúmeno cristiano en este momento, está emocionado ante la perspectiva de tener un nieto, y el deleite de Patricio al ver la evidencia de la madurez sexual de su hijo, mientras que Agustín está desnudo en un baño público – se ve más que un poco asqueroso. Mónica ofrece consejos piadosos y maternales sobre la castidad, pero no más que eso, aun conociendo el comportamiento de Agustín. Agustín tiene cuidado de señalar que Dios le estaba hablando a través de su madre, aunque, como un típico adolescente, se encoge de hombros ante sus advertencias. Sin embargo, Agustín lamenta que sus padres se negaran a rescatarlo de su pecado, arreglándole un matrimonio legítimo. La razón era simple: casarse con una campesina le habría impedido una carrera brillante, donde podría haber hecho un matrimonio socialmente más ventajoso con una heredera. (En realidad, Mónica organiza ese matrimonio para él en el Libro 6).

La dinámica de la vida familiar de Agustín se muestra en esta sección mientras especula sobre los deseos de sus padres para él. La ambición mundana de Agustín (posiblemente su hijo mayor) parece impulsar las acciones de ambos padres, pero Agustín reserva su desaprobación más severa para Patricio, aparentemente porque Patricio no muestra conciencia de que hay algún «éxito» más allá de las recompensas superficiales que el mundo puede dar. . Agustín señala irónicamente que todos elogiaron a su padre por hacer tantos sacrificios financieros por la educación de Agustín, aunque a su padre no le importaba el carácter vicioso que desarrollaría tal educación. Agustín presenta a Mónica como más escrupulosa. Siente que una educación literaria al menos no dañará la vida espiritual de Agustín, pero también está ansiosa por ver triunfar a su hijo. Agustín elogia la piedad y la fe de su madre, pero todavía hay una nota de crítica cuando relata su fracaso en salvarlo de sus pecados sexuales al verlo debidamente casado.



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