Capítulo XVI-XVII



Resumen y Análisis Parte 2: Capítulo XVI-XVII

Resumen

Derribar al Caballero de los Espejos restaura la fe de Don Quijote en sí mismo. Sería el caballero más feliz del mundo, piensa, si pudiera encontrar la manera de desencantar a Dulcinea. En este punto los adelanta un caballero vestido de verde sobre una hermosa yegua, y se presenta don Quijote. A su vez, el caballero describe su propia forma de vida sobria, piadosa e inteligente y le cuenta al caballero sobre su hijo pequeño, un estudiante de Salamanca. El niño eligió estudiar poesía, aunque su padre quería que eligiera un tema científico útil. Don Quijote pronuncia un elocuente discurso sobre las virtudes y delicias de la poesía; las ciencias son adornos y enriquecimientos y pulidos para el centro, la poesía. El caballero se asombra de las sensatas opiniones del loco.

Habiendo visto un carro, adornado con banderas, Don Quijote investiga esta nueva fuente de aventuras. A sus preguntas, el carretero responde que le trae al rey dos leones enormes, regalo del general de Orán. Don Quijote insiste en que debe luchar contra las bestias, ya que sin duda son enviadas aquí por hechiceros. Amenazando al conductor del carro con una muerte instantánea, Don Quijote le ordena que abra la jaula del león, ordenando a todos que despejen el campo. Valientemente, el caballero se pone de pie y se enfrenta a la bestia. El león, sin embargo, después de levantarse para mirar fuera de la jaula de su oponente, da la espalda a la abertura y se acuesta una vez más. El carretero cierra rápidamente la puerta de la jaula y vuelve a enganchar las mulas, mientras regresan Sancho y el hidalgo de verde. Don Quijote, ahora el Caballero de los Leones, acepta la oferta de hospitalidad del caballero y se dirigen a su casa.

Análisis

Los héroes de aventuras épicas siempre han buscado la gloria arriesgando la vida, y Don Quijote no es una excepción. Su desafío al león es un ejemplo de pura valentía, y la victoria fue importante porque le devolvió por completo la confianza en sí misma, tan herida de ver a su Dulcinea tan vulgarmente encantada.

Además, al desafiar al león, Don Quijote se hace pasar por un caballero español favorito, Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como Cid. En el interior Poema de Mio Cid (escrito en 1140), el héroe se enfrenta a un león suelto, y la bestia se aleja avergonzada ante el porte orgulloso de su retador. Con este precedente en mente, debemos considerar que el león se apartó de Don Quijote porque se avergonzó del coraje imponente del valiente caballero.



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