Capítulo XI



Resumen y Análisis Parte 2: Capítulo XI

Resumen

Don Quijote está tan melancólico que Sancho trata de animarlo mientras cabalgan. Hablando de encantamientos que cambian la apariencia de personas familiares a criaturas feas, encuentran un carro conducido por un demonio, cuyos pasajeros incluyen a la Muerte, un ángel alado y un caballero emplumado. En respuesta al desafío de Don Quijote, el conductor los presenta como un grupo de jugadores ambulantes. Después de haber representado una tragedia llamada «Parlamento de la muerte» en una ciudad, permanecieron disfrazados para una actuación en la siguiente. Don Quijote los deja pasar, pero el tonto de los jugadores, con tintineo de cascabeles y ruido de vejigas de vaca, asusta a Rosinante para que el caballo derroque a su amo. El tonto juega el mismo juego con el rucio, que regresa a Sancho después de haber jugado a su verdugo. Sancho convence a su amo de que desista de vengarse «aunque parezcan reyes, príncipes y emperadores, pero no hay entre ellos caballero andante» y don Quijote cede al sensato consejo.

Análisis

Don Quijote está tan triste en este momento, conmocionado por su cordura, que ve a los jugadores por lo que son. Sancho le recuerda que un verdadero caballero no puede desafiar a los falsos caballeros, y San Don Quijote accede a dejar «estas apariciones ociosas» y buscar más «aventuras sustanciales y honorables». Es interesante notar, sin embargo, que Don Quijote, encontrando tanta aventura en los incidentes comunes, acepta a estos actores disfrazados como adversarios indignos.



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