Capítulo I



Resumen y Análisis Parte 1: Capítulo I

Resumen

Alonso Quixano, un hombre manchego de mediana edad, vive con un ama de llaves y una joven sobrina. Ha sacrificado su pasatiempo habitual de cazar y cuidar su propiedad por la pasión devoradora de leer libros de caballería. Cervantes demuestra que los libros están tan ilógicamente escritos que no es de extrañar que un pobre caballero pierda la cabeza cuando alimenta esta facultad con historias tan fabulosas día y noche. Para consternación de los miembros de su casa, además de involucrar la preocupación de los amigos de Don, el cura y el barbero, el respetado ciudadano de La Mancha se siente inspirado a convertirse en caballero andante y recoge sistemáticamente los efectos necesarios para su vocación. Pule la armadura de su bisabuelo, crea una visera y una gorra después de trabajar en ellos durante más de una semana, y cambia el nombre de su flaco caballo de cuadra Rosinante, lo que significa que antes de tener un caballero andante como maestro, ese corcel ya se había ido. caballo ordinario. Ahora bien, pensó don Quijote, después de renombrarse a sí mismo, a su caballo, a sus ambiciones, debe nombrar a la dama de su corazón puro, porque un caballero andante «sin amo era un árbol sin fruto ni hojas, y un cuerpo sin alma». Selecciona a una joven campesina llamada Aldonza Lorenza para su propia Dulcinea del Toboso, aunque ella es una completa desconocida para él.

Análisis

El primer capítulo de cualquier gran novela merece una lectura cuidadosa, ya que presenta el tono del autor, los personajes principales y brinda pistas tranquilas para el desarrollo posterior de la historia.

Cervantes describe cuidadosamente a su héroe, un caballero de mediana edad, ocioso y bastante pobre, que vive con gente prosaica, ama de llaves, sobrina y manitas. Mientras Don Quijote tiene discusiones literarias con el párroco y el barbero sobre los acontecimientos de los libros de caballerías, el lector tiene la primera impresión de que el héroe se toma muy en serio la caballería errante. Unas frases más adelante, Cervantes demuestra que su noble es lo suficientemente fuerte como para asumir esta profesión. Por otro acto de voluntad, su cansado corcel se convierte en un noble corcel, y su amor secreto por una campesina se convierte en su casta belleza ideal, pues todo caballero debe servir a una amante ideal.

Don Quijote pasa mucho tiempo pensando y hablando en lugar de realizar en silencio hazañas valientes. Puede argumentarse que se acerca al caballero andante no como un loco que se cree otro, sino como un actor que memoriza y practica un papel. Esta es una visión razonable, y Cervantes proporciona amplia evidencia para justificar la teoría del loco o la teoría del actor, tal como lo hizo Shakespeare con Hamlet. Cualquiera que sea el enfoque crítico utilizado, hay que tener en cuenta el interés de Cervantes por decir la verdad. Cualquier exageración que aparezca en la novela es producto de la imaginación de Don Quijote, no del autor. El héroe loco, o héroe actor, siempre está tratando de hacer justicia en el mundo, de encontrar la verdad, y por eso sigue un código caballeresco que exige un comportamiento verdadero bajo cualquier circunstancia. Al describir cómo el obstinado Don Quijote compone sus propias verdades, Cervantes muestra una tónica de su humor. Por ejemplo, el autor retrata la escena en la que el caballero, probando su trabajo manual después de que la visera y la gorra caseras están listas, blande su espada tan fuerte como puede, cortando completamente el casco de cartón. Don Quijote vuelve a trabajar para rehacer el artículo y, cuando está terminado, se abstiene prudentemente de probar su fuerza. Solo ten fe en la fuerza, piensa el héroe, porque la realidad siempre es más débil. La fuerza de voluntad, el poder de ver verdades absolutas, no admite dudas, mientras que las verdades materiales nunca son confiables.



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