Capítulo I



Resumen y Análisis Libro II: Capítulo I

Resumen

Se ha demostrado que hay dos tipos de virtud: intelectual y moral. La virtud intelectual es el resultado del aprendizaje. La virtud moral, por otro lado, surge como resultado del hábito y la práctica. Esto demuestra que las virtudes morales no se implantan en el hombre por la naturaleza, porque nada creado por la naturaleza puede cambiar su dirección o tendencia por el hábito, ni las virtudes morales se producen en el hombre contra la naturaleza. El hombre no nace moral o inmoral, pero tiene la capacidad de desarrollar la virtud moral y esta capacidad sólo puede desarrollarse a través del hábito.

El desarrollo de la excelencia moral no es comparable al desarrollo de otras capacidades humanas. Todos los hombres están dotados de ciertas facultades por naturaleza. La capacidad de usar estas facultades se adquiere antes de que realmente se usen (por ejemplo, el hombre tiene la capacidad de ver antes de ver, tiene la capacidad de oír antes de oír). Pero las virtudes morales se adquieren sólo por el ejercicio de ellas, así como la habilidad en las artes y oficios se adquiere sólo por el uso. Por ejemplo, así como los hombres se vuelven constructores al construir y arpistas que tocan el arpa, se vuelven justos al realizar obras justas y moderados al ejercer el dominio propio. Esta visión está respaldada por lo que se puede observar en cualquier sistema político. Los legisladores buscan hacer buenos hombres de sus ciudadanos haciendo habitual el buen comportamiento a través de buenas leyes. Es el éxito o el fracaso en esta área lo que marca la diferencia entre una buena constitución y una mala.

Los mismos factores que producen cualquier excelencia o virtud también pueden destruirla, y esto también se aplica a las artes y oficios. Por ejemplo, es sólo tocando el arpa que un hombre se convierte en un buen hombre. o mal arpista. Si esto no fuera así, no habría necesidad de maestros y todos nacerían buenos o malos artesanos. Asimismo, sólo por la acción y el trato con los demás hombres se puede llegar a ser justo o injusto, valiente o cobarde, moderado o destemplado.

Por lo tanto, es posible hacer esta generalización: que las características se desarrollan a partir de las actividades correspondientes. Por ello, debemos asegurarnos de que nuestras actividades sean del tipo adecuado, ya que cualquier variación de las mismas se reflejará en nuestras disposiciones. Este punto subraya la importancia de la educación temprana, ya que marca una gran diferencia si se inculca o no a una persona ciertos hábitos desde una edad temprana.



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