Capítulo I



Resumen y Análisis Libro III: Capítulo I

Resumen

Pasamos ahora a una discusión sobre la responsabilidad del individuo por sus acciones y la naturaleza voluntaria del propósito moral. Como ya se ha mostrado, la virtud o excelencia moral es una cuestión de sentimiento y acción. Dado que un hombre es elogiado o criticado solo por las cosas que hace voluntariamente, es esencial distinguir entre acciones voluntarias e involuntarias.

Las acciones involuntarias son aquellas realizadas bajo coacción o como resultado de la ignorancia. Un acto es obligatorio si tiene su origen en una causa externa y el agente (ejecutante del acto) no contribuye en nada al mismo (por ejemplo, este es el caso cuando el capitán de un barco se ve forzado a desviarse del rumbo debido a vientos adversos).

La situación no siempre es tan clara. Algunos actos involucran una mezcla de voluntarios e involuntarios (p. cuando un hombre obedece la orden de un tirano de cometer un acto inmoral para proteger a sus seres queridos). Tales actos, al final, deben clasificarse como más cercanos a los voluntarios, ya que el hombre elige libremente entre las alternativas. Las acciones no se pueden juzgar según principios morales abstractos únicamente, sino que deben evaluarse en relación con las particularidades de la situación dada, y hay algunas cosas que un buen hombre no debe hacer bajo ninguna circunstancia.

Los actos cometidos por ignorancia no se consideran voluntarios, pero se debe distinguir entre un acto realizado por ignorancia y luego lamentado por el agente (clasificado como un acto involuntario), y un acto no lamentado (clasificado como un acto involuntario). acto no voluntario). También hay una distinción entre un acto debido a la ignorancia es un acto hecho en el interior ignorancia. Un borracho puede actuar con ignorancia, pero su ignorancia se debe al alcohol que ha consumido y no a su propia falta de conocimiento; en este sentido, su acto puede ser no voluntario.

Se puede alegar que un hombre malvado ignora la diferencia entre el bien y el mal, con el resultado de que sus malas acciones debido a esta ignorancia son involuntarias e irreprochables. Este es un error serio. Los actos involuntarios son el resultado de la ignorancia en una situación particular, pero «universales» (es decir, ignorancia del bien y del mal) nunca puede ser tolerada. Tal ignorancia no hace que un acto sea involuntario, sino que lo hace malo. La única ignorancia por la que se puede perdonar a un agente es la ignorancia de las circunstancias particulares relacionadas con su acto. Mientras un acto se origine en el agente y éste comprenda las circunstancias en que actúa, su acto es voluntario y es responsable de sus consecuencias.

La concepción de Aristóteles de la naturaleza voluntaria del propósito moral se ilustra mejor con un simple silogismo, en el que se toma la premisa mayor para representar la ignorancia «universal» y la premisa menor para representar la ignorancia «particular». Cuando la premisa mayor es que tomar la propiedad de otra persona sin su conocimiento o consentimiento es un robo y la premisa menor es que una cosa en particular es propiedad de otra persona, se puede probar que sacar esa cosa en particular de un lugar en particular es un robo. Según Aristóteles, la ignorancia de la premisa mayor resulta en un acto malo, pero la ignorancia de la premisa menor resulta en un acto involuntario, es decir, no es robo si no se sabe que la propiedad pertenece a otra persona. Es un grave fracaso moral si un hombre no entiende lo que es robar, pero es posible saber que robar está mal y, sin embargo, tomar la propiedad de otra persona por ignorancia. Este es el tipo de ignorancia de circunstancias particulares que resulta en un acto involuntario por el cual uno no es moralmente responsable.

Para que un acto sea voluntario, se debe saber: (a) quién es el agente, (b) qué está haciendo, (c) qué persona o cosa está afectada, (d) los medios utilizados, (e) el resultado. previsto por la acción, (f) la manera en que actúa el agente. Nadie puede ignorar todos estos factores, especialmente el primero, ya que cada agente conoce su propia identidad, pero es posible ignorar algunos. Por ejemplo, alguien puede no saber todas las consecuencias de su acto (b), puede confundir a una persona o cosa con otra (c), puede confundir un arma peligrosa con una herramienta inofensiva (d), puede tratar de salvar la vida de alguien. vida. vida dándole una bebida que es realmente dañina (e), puede golpear a alguien muy fuerte y lastimarlo (f). En todas estas áreas, la ignorancia genuina es posible. En cualquier situación, obviamente, algunos factores serán más importantes que otros.

Dado que una acción es involuntaria cuando se realiza bajo coacción o por ignorancia, una acción voluntaria puede definirse como aquella en la que la iniciativa recae en el agente y en la que el agente es consciente de las circunstancias particulares en las que se realiza su acción. Los actos motivados por la pasión o el deseo se clasifican como voluntarios, porque las emociones irracionales son parte del ser humano tanto como la razón, y las acciones que de ellas emanan son responsabilidad del hombre tanto como las que realiza después de un proceso de razonamiento.



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