Capítulo 9



Resumen y Análisis Capítulo 9

Resumen

El grupo de Ishmael llega al océano y encuentra un pueblo cercano donde esperan ser bienvenidos porque suponen que la guerra no ha llegado a tierra. Al entrar en el pueblo, lo encuentran extrañamente abandonado, como si los rebeldes ya hubieran atacado. En cambio, los niños son atacados, atados y arrastrados hasta el jefe. En lugar de matarlos, los aldeanos les roban los zapatos y los expulsan del pueblo. Ishmael y los niños deben caminar descalzos sobre la arena a temperaturas de 120 grados. Al final del día, los pies de Ismael están cubiertos de carne descascarada y sangre coagulada mezclada con arena. El grupo se derrumba en una cabaña y el hombre que vive allí atiende sus heridas y los alimenta. Los chicos deben quedarse y sanar sus pies antes de poder seguir adelante.

En la cuarta noche, le preguntan al anfitrión su nombre, pero él dice que es mejor que no lo sepan. Continúa atendiéndolos con comida, agua y baños de pies con agua salada hasta que llega su madre para informar que los aldeanos están en camino para atacar. Una vez más, los niños son atados y llevados ante el jefe de la aldea. Por segunda vez, casetes de música rap salvan a Ismael y los chicos. Cuando el jefe escucha la canción, hace que Ismael la toque. El jefe entonces se da cuenta de que son solo niños y les permite salir del pueblo en paz.

Análisis

La inocencia de Ishmael se vuelve a ver cuando los niños llegan al océano por primera vez. Se esconden en el bosque antes de darse cuenta de que el terrible sonido que temen es el romper de las olas en la playa. Esto muestra cuán inexpertos son realmente los niños en el mundo y cómo lo desconocido trae más miedo que admiración. Cuando aprenden que no hay que tenerle miedo al mar, vuelven a comportarse como niños, jugando en la arena y corriendo dentro y fuera de las olas con placer. La escena es poderosa porque revela la infancia que Ismael podría haber tenido si la guerra no hubiera consumido su vida. Independientemente de la guerra, Ismael sigue siendo un niño que se vio obligado a crecer demasiado rápido.

El silencio vuelve a ser la norma cuando los niños quedan atrapados en la cabaña del anciano por sus pies heridos. Nunca hablan de su pasado o de los horrores de la guerra que presenciaron. El entumecimiento prevalece y los protege unos de otros y de sí mismos. Cuando preguntan por el nombre del anfitrión, dice que es mejor permanecer callado y anónimo para proteger a todos. Cuando los niños hablan, solo se trata de temas seguros como la escuela y el fútbol. Incluso sus conversaciones se sienten peligrosas ya que revelan demasiado o abren temas que no tienen la capacidad de discutir o comprender.

La música rap ha sido una constante compañera en la vida de Ismael, y dos veces las cintas que lleva en el bolsillo han demostrado su inocencia infantil. En este capítulo, Ismael escucha las palabras por primera vez en lugar de simplemente sentir el ritmo e imitar la letra. Ishmael siempre ha confiado en el rap para conectarse con el mundo exterior, pero ahora lo asocia con su supervivencia y, por primera vez, no le gusta la música.



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