Capítulo 7



Resumen y análisis Parte 1: Capítulo 7

Resumen

Sentada al final de la mesa de comedor de Jalil, Mariam se enfrenta a sus esposas: Afsoon, Khadija y Nargis. Las esposas llegan rápidamente al punto de encuentro: han encontrado un pretendiente para Mariam. El pretendiente, Rasheed, es un viudo de mediana edad y zapatero que vive en Kabul. Las tres mujeres aceptan el partido, ignorando las protestas de Mariam. Finalmente, Mariam le ruega a su padre que detenga la boda. Jalil, negándose a mirar a su hija a los ojos, no interfiere con los objetivos de sus esposas. Las esposas le informan a Mariam que su pretendiente está en Herat y que los dos se casarán al día siguiente; luego se mudará a Kabul con su nuevo esposo. En el transcurso de la reunión, Mariam ve cada vez más cuánto las esposas quieren deshacerse de ella, ya que ella es una señal del cortejo de Yalil, un recordatorio constante de su vergüenza. Después de la reunión, Afsoon acompaña a Mariam de regreso a su habitación y cierra la puerta con llave.

Análisis

A través del diálogo y las imágenes, Hosseini establece el estado de ánimo de Mariam y un tema de la sociedad frente al individuo. Primero, Hosseini describe a cada una de las esposas por separado, describiendo su apariencia física como las vería Mariam. Luego, cuando surge su verdadero motivo, las tres mujeres se convierten en una entidad vaga que trabaja juntas contra Mariam. Mariam reconoce que «ya no sigue quién decía qué». Hosseini se basa en el estado sobrecargado de Mariam al dejar de proporcionar etiquetas de diálogo para las esposas individuales, creándolas aún más en un frente unificado. A través de esta confrontación, tanto las esposas como Mariam pierden su individualidad: para las esposas, Mariam es un problema a resolver, no una niña que ha perdido a su madre; para Mariam, las esposas son una fuerza única, incapaces de verla como persona y enfocadas en sacarla de sus vidas. Las presiones sociales para ajustarse a las expectativas culturales y religiosas obligan a las mujeres a encontrar una forma socialmente aceptable de deshacerse de Mariam, quien, sin estatus social propio y sin la ayuda de su padre, se ve obligada a aceptar sus condiciones.

Este tema del yo frente a los estándares sociales se destaca aún más con imágenes de la respiración de Mariam que oscurecen su reflejo en la superficie de la mesa del comedor. Después de que Jalil concede los deseos de sus esposas, Mariam se da cuenta más plenamente de cómo él y el resto de su familia la ven: simplemente como una carga, no como una persona. Mientras observa cómo su aliento se empaña sobre la mesa, se siente desaparecer, desaparecer en una nueva vida en la que será la esposa de un extraño; y al desaparecer de su vida anterior, todas las cosas que ella consideraba fuerzas constantes se eliminan irrevocablemente. Incapaz de definirse a sí misma como hija y reacia a verse a sí misma como esposa, Mariam debe comenzar a imaginar un nuevo sentido de sí misma si quiere enfrentar los desafíos que enfrenta.



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