capitulo 38



Resumen y análisis Parte 3: Capítulo 38

Resumen

Laila se siente aliviada de que su padre no est√© vivo para ver la destrucci√≥n total de todos los artefactos art√≠sticos y culturales por parte de los talibanes que no se adhieren a su interpretaci√≥n estricta del Islam. Se queman libros y se golpea a los m√ļsicos. Rasheed no se inmuta por los cambios, pero simplemente se deja crecer la barba y visita una mezquita. Rasheed incluso asiste a las sesiones de castigo de fin de semana en el estadio Ghazi y bebe un refresco mientras observa c√≥mo les cortan las manos a los ladrones y c√≥mo matan a golpes a las mujeres acusadas de adulterio. Una noche, Rasheed le cuenta a Laila sobre estos castigos y responde a sus protestas con el hecho de que en cualquier momento podr√≠a entregarla a ella o a Aziza a los talibanes y que ella no podr√≠a hacer nada para defenderse. Mientras Laila trata de ignorarlo, por dentro sabe que √©l tiene raz√≥n: no tiene opciones. Laila tambi√©n se da cuenta de que est√° embarazada de nuevo.

Una tarde, Laila est√° tirada en el suelo con una viga de bicicleta oxidada y est√° considerando abortar. Al final, ella decide no hacerlo, al darse cuenta de que el ni√Īo es inocente y que es con Rasheed con quien est√° enojada.

An√°lisis

El capítulo 38 destaca el tema de la percepción a través de la destrucción de artefactos culturales por parte de los talibanes, el sermón de Rasheed a Laila y la decisión de Laila de no abortar. Primero, Hosseini demuestra la estrechez de miras de los talibanes a través de su descripción de la destrucción que causan. Desde cerrar universidades y cines hasta convertir restaurantes en salas de interrogatorios, los talibanes ven el mundo como un lugar para ejercer su voluntad infundiendo miedo en aquellos a quienes supervisan. Desde su perspectiva, no hay derechos humanos, solo las leyes de Alá. Como atestigua el resto de la novela, tal visión es muy preocupante para las personas inocentes e impotentes que están sujetas a tales reglas dictatoriales.

En segundo lugar, la percepción que tiene Rasheed de los talibanes es la de un espectador divertido. Como la mayoría de los cambios lo han beneficiado hasta ahora, no le preocupan las leyes estrictas; de hecho, considera que las leyes le ayudan a controlar a su familia. Cuando le dice a Laila que podría entregarla a ella oa Aziza a los talibanes, le está transmitiendo su poder y su impotencia. Laila, obstinada e implacablemente idealista a pesar de sus circunstancias, siempre ha tenido dificultades para comprender sus limitaciones. A través de su charla, él la ayuda a ver cuán limitado es realmente su poder, a pesar de su creencia en su propia autonomía.

En √ļltima instancia, es la creencia de Laila en su autonom√≠a lo que le permite tomar la decisi√≥n de tener o no el beb√© de Rasheed. Al principio ella no quiere al beb√© porque si fuera un ni√Īo ser√≠a una victoria para Rashid. Sin embargo, no solo puede ver la perspectiva de Rasheed, sino tambi√©n la suya propia, y ha visto demasiadas muertes innecesarias para participar en eso. No puede matar a su hijo porque todav√≠a cree en la inocencia y el valor de la vida humana, incluso si el mundo que la rodea no lo hace.



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