Capítulo 3



Resumen y Análisis Capítulo 3

Resumen

Ahora comienza la verdadera agonía de 12 años de Solomon Northup, iniciada por la aparición de James H. Burch. Después de la noche de estar enfermo, Solomon se despierta en una celda donde está cautivo y encadenado. Con el tiempo, su celda se abre y entra un hombre de aspecto rudo: «James H. Burch… un conocido traficante de esclavos en Washington». Burch está acompañado por su lacayo, Ebenezer Radburn. Northup inmediatamente comienza a protestar por su arresto: «Una y otra vez afirmé que no era esclavo de nadie». En respuesta, Burch golpea a Northup sin piedad con un remo de madera y un látigo de «gato de nueve colas» hasta que Solomon queda completamente sometido. Entonces Burch amenaza con asesinar a Solomon si Solomon vuelve a mencionar la libertad.

Durante los próximos días, a Salomón se le permite moverse. Descubre que está detenido en «William’s Slave Pen» en Washington, DC. Conoce a otros prisioneros, incluidos Clemens Ray, Eliza Berry y los hijos de Eliza. Northup termina este capítulo resumiendo brevemente la historia de Eliza. Había sido esclava y amante de un rico hombre blanco que también era el padre de Emily, la hija de Eliza. Su amo prometió que después de su muerte, Eliza y sus hijos serían liberados. Sin embargo, después de su muerte, su yerno incumplió esa promesa y, en cambio, vendió a Eliza y sus hijos a Burch, dejándola solo para llorar la inminente separación de su familia en una futura venta de esclavos. Northup termina este capítulo con la desgarradora noticia de que «Eliza ahora está muerta… todos sus miedos se han hecho realidad».

Análisis

A primera vista, el Capítulo III parece exponer lo que se convertirá en el tema recurrente de la “inhumanidad del hombre hacia el hombre”, perpetrada vigorosamente por la corrupción de la trata de esclavos. El mismo Northup se refiere a esto en sus tratos con Burch, escribiendo: “¡Ay! Todavía no había aprendido la medida de la ‘inhumanidad del hombre hacia el hombre’, ni el alcance ilimitado de la maldad a la que llegará en aras de la ganancia. Aún así, la narrativa de Northup va más allá de simplemente condenar el horror de las personas que se tratan con crueldad. Parece presentar la idea de que la verdadera caricatura de la esclavitud radica en el hecho de que requiere que los esclavistas blancos ignoren activamente la verdad de la humanidad del hombre, es decir, que todos los hombres (y mujeres) son humanos y, por lo tanto, humanos, dignos de dignidad. El trato degradante y bestial que exige la esclavitud es, ante esta verdad, antinatural e improductivo.

Por ejemplo, el traficante de esclavos James H. Burch es un hombre blanco muy apreciado por la sociedad estadounidense, y también un mentiroso propenso a las blasfemias blasfemas y la violencia despiadada. Por otro lado, el humilde esclavo negro Clemens Ray es una persona amable y digna de inteligencia y sabiduría. Asimismo, Eliza representa lo mejor de la humanidad: la maternidad y la familia. Ella simplemente quiere cuidar a sus hijos y mantener unida a su familia. Estos valores humanos básicos son abusados ​​e ignorados por la supuesta raza blanca más noble que miente, vende y separa a esta madre amorosa de sus hijos. La narrativa de Northup contrasta entre Burch y sus esclavos, mostrando la dignidad de la humanidad del hombre brillando en cada rostro negro y terriblemente ausente de sus amos blancos.



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