capitulo 24



Resumen y análisis Parte 3: Capítulo 24

Resumen

El comisionado de distrito libera a los seis hombres después de que el pueblo paga la multa requerida, y los líderes regresan en silencio a sus hogares, sumidos en la miseria y sin hablar con nadie que encuentren. Los familiares y amigos de Okonkwo lo esperan en su choza, y su amigo Obierika lo anima a comer la comida que su hija Ezinma le ha preparado. Nadie habla más, viendo las cicatrices en su espalda donde los guardias de la prisión lo golpearon.

Esa misma noche, el pregonero del pueblo convoca a los miembros del clan a una reuni√≥n a la ma√Īana siguiente.

Okonkwo est√° despierto, pensando en su venganza. Espera que Umuofia haga la guerra contra los intrusos; si no lo hacen, actuar√° por su cuenta. Su ira se vuelve contra los aldeanos que quieren mantener las cosas en paz en lugar de enfrentar la necesidad de la guerra, incluso una ¬ęguerra de culpas¬Ľ.

Para la reuni√≥n del mercado, la gente viene incluso de los pueblos m√°s lejanos, excepto las personas que son amigas de los extranjeros blancos. El primer hombre que se dirige a la multitud es uno de los l√≠deres que ha arrestado el Comisionado. Le pide a la aldea que tome medidas contra los extra√Īos no deseados para deshacerse del mal que los extra√Īos han tra√≠do. Admite que los umuofianos pueden tener que luchar y matar a miembros de su propio clan.

De repente, cinco mensajeros de la corte se acercan al grupo. Okonkwo salta hacia adelante para detenerlos. El mensajero a cargo dice que el hombre blanco orden√≥ que se detuviera la reuni√≥n. Okonkwo toma su machete y decapita al hombre, pero nadie intenta evitar que los otros mensajeros escapen. Los otros miembros del clan est√°n asustados y alguien pregunta: ¬ę¬ŅPor qu√© hizo eso?¬Ľ. Al ver tanta inacci√≥n y miedo, Okonkwo limpia su machete en la arena y se aleja, d√°ndose cuenta de que sus compa√Īeros umuofianos nunca ir√°n a la guerra.

An√°lisis

Despu√©s de que Okonkwo sale de prisi√≥n, recuerda tiempos mejores, cuando Umuofia era m√°s belicoso y feroz, ¬ęcuando los hombres eran hombres¬Ľ. Como en su juventud, est√° ansioso por prepararse para la guerra (no muy diferente de Enoc, el converso del cap√≠tulo anterior). Le preocupa que los pacificadores entre ellos puedan tener voz, pero se asegura a s√≠ mismo que continuar√° la resistencia, incluso si tiene que hacerlo solo. Ser√° varonil en sus acciones hasta el final.

La cultura umuofiana ha discriminado tradicionalmente a las mujeres y otros marginados, y ahora a los cristianos conversos. Esta discriminaci√≥n margin√≥ a muchas personas, incluidos incluso importantes ¬ęhijos¬Ľ de Umuofia. El orador se√Īala que no ¬ętodos los hijos de Umuofia¬Ľ est√°n con ellos en la vital reuni√≥n del clan; admite que es posible que tengan que matar a los miembros de su propio clan si van a la guerra. Sin embargo, el hablante siente que debe luchar para deshacerse de este mal.

Cuando Okonkwo mata al mensajero de la corte, sus compa√Īeros de clan casi se alejan de √©l por miedo; de hecho, se cuestiona su acci√≥n violenta. Cuando se da cuenta de que nadie lo apoya, Okonkwo finalmente sabe que no puede salvar su pueblo y sus tradiciones, sin importar cu√°n ferozmente lo intente. Su amada y honrada Umuofia est√° al borde de la rendici√≥n, y el mismo Okonkwo se siente completamente derrotado. Todo se vino abajo para √©l. Su acci√≥n en el cap√≠tulo final no ser√° una sorpresa.

Glosario

una guerra de culpa En el Cap√≠tulo 2, los aldeanos afirman que una ¬ęlucha por la culpa¬Ľ (que Okonkwo espera que los pacificadores llamen esta lucha contra los forasteros) nunca ser√≠a sancionada por su Or√°culo, que solo aprueba una ¬ęguerra justa¬Ľ. Entonces, lo que Okonkwo est√° considerando puede ir m√°s all√° de las tradiciones del clan, una pelea para la cual es posible que sus dioses no la justifiquen por completo.

enredaderas plantas cuyos tallos arrojan zarcillos o raicillas por los cuales pueden arrastrarse a lo largo de una superficie a medida que crecen.



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