capitulo 23



Resumen y análisis Capítulo 23

Resumen

Al final del serm√≥n del d√≠a de las elecciones de Dimmesdale, la multitud abandona la iglesia, inspirada por las poderosas palabras que acaban de escuchar de un hombre que sienten que est√° a punto de morir. Este momento es el m√°s brillante y triunfante de la vida p√ļblica de Dimmesdale. Mientras la procesi√≥n de dignatarios marcha hacia un banquete en el ayuntamiento, los sentimientos de la multitud se expresan en un grito espont√°neo de homenaje a Dimmesdale. ¬ę¬°Nunca en suelo de Nueva Inglaterra hubo un hombre tan honrado por sus hermanos mortales como el predicador!¬Ľ Pero el grito se convierte en un murmullo cuando la gente ve a Dimmesdale tambalearse d√©bil y nerviosamente en la procesi√≥n. Su rostro ha adquirido una palidez mortal y apenas puede caminar. Varias personas intentan ayudarlo, pero el ministro los empuja hacia atr√°s hasta llegar al pat√≠bulo donde Hester lleva a Pearl de la mano. Entonces Dimmesdale hace una pausa.

Cuando el ministro se vuelve hacia el pat√≠bulo, llama a Hester y Pearl a su lado. De repente, Chillingworth aparece e intenta detener a Dimmesdale, pero el ministro desprecia al anciano m√©dico y llama a Hester para que lo ayude a subir al pat√≠bulo. La multitud observa con asombro c√≥mo el ministro, apoyado en Hester y sosteniendo la mano de Pearl, sube los escalones del andamio. El rostro de Chillingworth se oscurece cuando se da cuenta de que Dimmesdale no puede escapar de √©l en ning√ļn otro lugar excepto en el andamio.

El ministro le dice a Hester que se est√° muriendo y debe reconocer su verg√ľenza. Luego se vuelve hacia la multitud y reclama su culpabilidad. Se para frente a Hester y Pearl y declara que tiene la se√Īal de su pecado en el pecho. Se arranca la faja ministerial del pecho y, por un momento, se sonroja de triunfo frente a la multitud horrorizada. Luego se hunde en el andamio.

Hester levanta la cabeza de Dimmesdale y la acuna contra su pecho. Chillingworth, por su parte, se arrodilla y, en tono de derrota, repite varias veces: ¬ę¬°Te me escapaste!¬Ľ. El ministro pide perd√≥n a Dios por el pecado de Chillingworth; luego se vuelve hacia Pearl y le pide un beso. Pearl lo besa y llora.

Dimmesdale, obviamente muriendo ahora, se despide de Hester. Ella pregunta si pasar√°n la eternidad juntos. En respuesta, recuerda su pecado y dice que teme que la felicidad eterna no sea un estado al que puedan aspirar. El ministro deja el asunto a Dios, cuya misericordia vio en las aflicciones que lo llevaron a su confesi√≥n p√ļblica. Sus √ļltimas palabras son ¬ę¬°Alabado sea su nombre! ¬°Que se haga su voluntad! ¬°Adi√≥s!¬Ľ

An√°lisis

Hawthorne re√ļne a todos los personajes principales en una tercera escena del andamio en este cap√≠tulo, que comienza con el triunfo del serm√≥n de Dimmesdale y termina con su muerte.

El serm√≥n de Dimmesdale es un triunfo personal. De hecho, Hawthorne lo compara ir√≥nicamente con un √°ngel que ¬ęagit√≥ sus alas brillantes sobre la gente¬Ľ y ¬ęderram√≥ sobre ellos una lluvia de verdades doradas¬Ľ. Esta iron√≠a final entre su vida p√ļblica y privada se revela cuando confiesa su pecado en el cadalso a todas las personas que lo consideran un santo. Renuncia a todo: a su hijo, a su amor, a su vida ya su honor. La relaci√≥n con Dios de la que ha estado predicando no puede basarse en una mentira. Dios lo ve todo, y Dimmesdale, por mucho que lo intente, no puede escapar de la verdad en la que creen su conciencia y su mente. Navegar a Europa no te llevar√° m√°s all√° del alcance del conocimiento de Dios.

Dimmesdale no solo confiesa, sino que debe hacerlo √©l mismo. Aunque Hester lo ayuda a llegar al pat√≠bulo donde fue castigada siete a√Īos antes, no puede ayudarlo a hacer las paces con Dios. La Iglesia, en la forma del Sr. Wilson y el estado, simbolizado por el gobernador Bellingham, intentan sujetar a Dimmesdale cuando se acerca al pat√≠bulo, pero √©l los repele y contin√ļa solo. Se vuelve hacia Hester antes de su muerte y le pide fuerza, guiado por Dios. Habiendo escapado de las garras de Chillingworth, se vuelve hacia Hester con ¬ęuna expresi√≥n de duda y ansiedad en los ojos¬Ľ.

Antes de confesar, √©l le pregunta: ¬ę¬ŅNo es esto mejor que lo que so√Īamos en el bosque?¬Ľ Le pide a Hester que defienda la justicia de este acto y le explica: ¬ęPara ti y para Pearl, sea como Dios ordene… D√©jame ahora hacer la voluntad que √Čl ha dejado clara ante mis ojos¬Ľ. Aunque Dimmesdale a√ļn puede dudar de su elecci√≥n y exigir la fuerza de Hester, al final deja su destino en manos de Dios, confiando en que Su misericordia ser√° m√°s segura en la muerte que el implacable tormento de Chillingworth en la vida.

Dado que se est√° muriendo, Dimmesdale le pregunta a Hester si la confesi√≥n es mejor que huir. Vivi√≥ durante siete largos a√Īos con el tormento de sus vecinos y la verg√ľenza de su letra escarlata. Ella r√°pidamente le responde que tal vez los tres mueran juntos es preferible, pero si Dimmesdale muere solo, ¬Ņqu√© tendr√° ella? No tendr√° amor, ni vida m√°s all√° de la soledad que ya tiene, y una hija que no tendr√° padre.

Pearl recibe el regalo m√°s maravilloso: una vida llena de amor y felicidad. Cuando su padre finalmente la reconoce p√ļblicamente, ella lo besa y llora una verdadera l√°grima. Como dice Hawthorne, ¬ęel hechizo se ha roto¬Ľ. Existe la esperanza de que Pearl crezca, pueda interactuar con otros seres humanos, encuentre el amor y viva una vida larga y feliz.

Chillingworth pierde su victoria de dos maneras. Primero, ya no tiene que atormentar a Dimmesdale, y segundo, recibe la bendición de Dimmesdale. Incluso mientras se está muriendo, el ministro se las arregla para mantener su reverencia y amabilidad al pedirle perdón a Dios por Chillingworth. Como Hester notó antes en la apariencia alterada de su esposo, la venganza nunca es un motivo positivo y por lo general consume a su poseedor.

Glosario

la pronunciación de los oráculos la narración de sabias predicciones sobre el futuro.

auditores oyentes o oyentes.

patetismo la emoción de la compasión.

estancia transitoria una estancia muy breve, como en esta vida comparada con una eterna.

cenit el punto directamente arriba.

en apoteosis elevado al estado de Dios, glorificado, exaltado.

insondable demasiado profundo para medir; incomprensible.



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