Capitulo 1



Resumen y Análisis Parte I: Capítulo 1

Resumen

Los inviernos rusos son notoriamente duros y viajar en tren es especialmente difícil durante los meses fríos y nevados. Fuera de las ventanas del tren solo hay hojas sombrías de paisaje; en el interior, los asientos y los paneles de madera son fríos y mate. El aire es gélido y uno simplemente se sienta y espera, corriendo monótonamente, escuchando el crujido del tren y deseando que llegue el final del viaje.

Los tres hombres acurrucados en su estrecho compartimento de tren no se hablan, ni intercambian bromas ni charlas triviales. Pero no se ignoran, y durante el viaje en tren se estudian intermitentemente ‚ÄĒla cara, la ropa y el equipaje‚ÄĒ antes de quedarse dormidos. Hay una atm√≥sfera irreal que persiste hasta que la curiosidad se apodera de uno de los hombres: un joven de cabello oscuro y ojos ardientes. Lanza una pregunta tras otra sarc√°stica al pasajero frente a √©l y cuando escucha las respuestas, no est√° seguro de si creerle o no.

Myshkin, present√°ndose, le explica a Rogozhin que no tiene dinero y tuvo que abandonar la instituci√≥n mental en Suiza, donde ha vivido durante cuatro a√Īos. Desesperado, escribi√≥ a su √ļnico pariente vivo, la esposa del general Epanchin, pidi√©ndole dinero, pero no obtuvo respuesta. Ahora ha venido a Petersburgo con la esperanza de contactarla.

Rogozhin apenas puede creer una franqueza tan extraordinaria, y con gran dramatismo y gran detalle cuenta su propia historia. Hace unos meses, se enamor√≥ perdidamente de la belleza de la ciudad, le rob√≥ dinero a su padre para comprarle unos aretes y escap√≥ por poco de la ira de su padre antes de enfermarse en la casa de una t√≠a en otra ciudad. Cuando se recuper√≥, descubri√≥ que su padre hab√≠a muerto de un derrame cerebral, que el funeral hab√≠a terminado y que su hermano hab√≠a cortado las borlas de oro del ata√ļd de su padre.

Lebedyev, el tercer hombre en el vagón del tren, se aferra a cada palabra que escucha, interrumpiendo, cuestionando y modificando la historia de Rogozhin de acuerdo con los chismes populares que ha escuchado. Lebedyev es un suboficial de mediana edad y está muy entusiasmado con este golpe de suerte, este testigo accidental de las confesiones de Rogozhin y Myshkin.

Cuando el tren se detiene en la estación de Petersburgo, Rogozhin le asegura a Myshkin que la reunión fue buena. Insiste en que Myshkin venga a visitarlo y ayude a despilfarrar el botín de su herencia. Myshkin está sorprendido y agradecido por la invitación; él promete hacerlo. Rogozhin luego se apresura a unirse a una bulliciosa banda de amigos que lo saludan a él y a Lebedyev tras el joven temperamental.

Myshkin llama a un taxi. La finca Epanchin pronto recibir√° a un visitante muy inusual.

An√°lisis

Lidiar con la exposici√≥n, explicar la informaci√≥n b√°sica necesaria para que se puedan desarrollar las acciones principales, es a menudo uno de los pasos m√°s dif√≠ciles al escribir una novela. Obviamente, hablar demasiado puede ser insultante y anticuado; demasiado poco dicho demasiado sutilmente puede ser confuso. A veces, un autor decide que algunos sirvientes abran una obra y discutan brevemente las haza√Īas del amo y los problemas de la ama; a veces inserta a un extra√Īo en la escena inicial, alguien a quien se debe informar sobre las complicaciones y crisis actuales. A veces, y con frecuencia en la novela del siglo XIX, el asunto se trata as√≠: los primeros cap√≠tulos detallan el escenario y presentan a los personajes, y as√≠ el problema de la exposici√≥n se resuelve de inmediato y la historia queda libre para comenzar su acci√≥n.

Este es a menudo el m√©todo de Dostoievski. Es aparentemente sencillo, pero hay sutileza en su dise√Īo. pariente El idiotaSe podr√≠a decir que el encuentro casual de Myshkin y Rogozhin es una artima√Īa obvia de Dostoievski, pero las personalidades de los dos hombres, su presentaci√≥n ante nosotros, es no revelado directamente por Dostoievski; los hombres mismos hacen la revelaci√≥n. Primero se miran, luego pasan la √ļltima parte del viaje cont√°ndose los detalles √≠ntimos de sus vidas. Dostoievski hace que los j√≥venes se entreguen sus muy diferentes or√≠genes, y las explicaciones son del todo convincentes; nunca parecen artificiales. Las conversaciones con compa√Īeros de viaje a menudo se prestan a estas confesiones.

Quiz√°s ya que se ha mencionado la exposici√≥n t√≠pica del siglo XIX, se debe se√Īalar otra caracter√≠stica de la ficci√≥n del siglo XIX, tambi√©n caracter√≠stica de la obra de Dostoievski. Se trata de que el autor interrumpa la trama para hablar con sus lectores. Afortunadamente, Dostoievski nunca se dirige a sus lectores, como hacen algunos novelistas de ese per√≠odo, como ¬ęQuerido lector¬Ľ, pero sus sermones personales al lector se incorporan a sus novelas. Consideremos, por ejemplo, c√≥mo Dostoievski se aferra a Lebedyev, el suboficial, arremetiendo contra este tipo de tipos y traicionando abiertamente su desprecio por este tipo de chismes superficiales. √Čl etiqueta al empleado de la fotocopiadora como un ¬ęcaballero omnisciente¬Ľ, pero explica un poco m√°s tarde que, pens√°ndolo bien, ¬ęomnisciente¬Ľ es inexacto porque el conocimiento que poseen estos tipos son solo fragmentos de conocimiento superficial reconstruidos a partir de conversaciones escuchadas y especulaciones susurradas.

Dostoievski tambi√©n se entromete en su historia, aunque s√≥lo de pasada, cuando describe al pr√≠ncipe Myshkin. El rostro del joven, dice, tiene ¬ęesa mirada extra√Īa por la que algunas personas pueden reconocer al principio a una v√≠ctima de epilepsia¬Ľ. Obviamente, el autor, √©l mismo afectado por la epilepsia, era muy sensible e imagin√≥ que otros notar√≠an inmediatamente y sentir√≠an repulsi√≥n por su epilepsia. Este no es el caso, sin embargo, con la epilepsia; sus v√≠ctimas son bastante comunes. Aqu√≠, Dostoievski expone su timidez nerviosa.

Hay m√°s peque√Īos estallidos de Dostoievski puro a lo largo de esta novela, y si a uno le gusta leer, debe ser consciente del autor dentro de una obra. Dostoievski, en particular, es m√°s accesible si conocemos algo del genio altamente emocional y omnipresente que fue responsable de, adem√°s de El idiota – Crimen y castigo y Los hermanos Karam√°zov. El dualismo, por ejemplo: el contraste entre Myshkin y Rogozhin en este primer cap√≠tulo es mucho m√°s que la forma conveniente de Dostoievski de contrastar dos personajes principales. El dualismo es un concepto que ha obsesionado durante mucho tiempo a Dostoievski.

El padre de Dostoievski era bien conocido por su embriaguez y su lujuria, y la madre de Dostoievski por todas las cualidades opuestas: piedad, paciencia y generosidad. A lo largo de la infancia y la adolescencia de Dostoievski vivi√≥, d√≠a tras d√≠a, con la extrema blasfemia de su padre y la extrema bondad de su madre. Dentro de su alma madura, estos opuestos de temperamento echaron ra√≠ces, y la vida adulta de Dostoievski nunca estuvo libre de tormentos. Sufri√≥ terriblemente por la dicotom√≠a dentro de s√≠ mismo, y para agravar su carga se dio cuenta de que el dualismo que lo atormentaba tambi√©n le proporcionaba placer. en tu colecci√≥n tarjetas, escribe que es extra√Īamente capaz de apreciar su hipersensibilidad; que aunque la raz√≥n y la emoci√≥n est√©n en guerra dentro de √©l, puede estar agradecido. Se define por su doble yo; se siente espiritual y mentalmente maduro; su dualismo es simplemente el precio y la recompensa de la conciencia profunda, de ah√≠ la tensi√≥n del dualismo en sus novelas.

El dualismo, el magnetismo de los opuestos entre s√≠, entre Myshkin y Rogozhin se activa por primera vez cuando Rogozhin habla con Myshkin. La pregunta ret√≥rica y sarc√°stica de Rogozhin sobre el clima fr√≠o es respondida por Myshkin de manera r√°pida y amistosa, e inmediatamente vemos que los dos hombres son tipos opuestos. Myshkin no parece darse cuenta, o si lo hace, no le importa la insensibilidad de Rogozhin, e incluso hay humor en la respuesta de Myshkin de que, dado que el clima se est√° derritiendo, ¬Ņc√≥mo ser√° el invierno? Como las preguntas de Rogozhin siguen siendo irrelevantes y burlonas, las respuestas de Myshkin siguen siendo modestas y sucede algo curioso cuando termina el cap√≠tulo. Myshkin se encuentra envuelto por el exotismo de Rogozhin y a Rogozhin le resulta dif√≠cil dejar a Myshkin infantil. Dostoievski esboz√≥ la g√©nesis de un fascinante magnetismo entre los hombres.

Además de ser opuestos en temperamento, Rogozhin y Myshkin también lo son en apariencia física. Myshkin tiene cabello rubio, mejillas hundidas, ojos azules y está ligeramente por encima de la estatura promedio; Rogozhin es bajo y tiene cabello oscuro, pómulos altos y ojos ardientes. A pesar de sus diferencias, todos los hombres son creíbles. Tampoco es un personaje unidimensional. Myshkin es manso, pero no sin espíritu; Rogozhin es la pasión personificada, pero no es un villano de corazón negro. Las acciones de un personaje unidimensional se pueden predecir con precisión y no despiertan el interés del lector; nadie, sin embargo, puede adivinar lo que sucederá a continuación en una novela de Dostoievski. Myshkin y Rogozhin están lejos de ser héroes y villanos; cada uno tiene más de sus defectos y brillos más tarde revelados, y es sólo en un sentido amplio que los dos hombres forman una dualidad dostoievskiana. Su creador es demasiado magistral para permitir que sus personajes principales sean marionetas.

C√≥mo se lee El idiota, debe recordar que no debe esperar ficci√≥n de Dostoievski. Myshkin y Rogozhin son personajes m√°s sensibles y apasionados que sus vecinos. Muestran la altura y la profundidad del potencial humano para el sentimiento y la acci√≥n. Ellos, como los personajes de Shakespeare, son m√°s grandes que la vida y est√°n muy alejados de la imagen del reba√Īo. En general, se puede decir que Myshkin y Rogozhin son extra√Īos: Rogozhin es una oveja negra, el p√≠caro de la familia, y Myshkin viv√≠a lejos de Rusia y solo estuvo en compa√Ī√≠a de enfermos o neur√≥ticos durante m√°s de cuatro a√Īos. Carece de lo que se llama ¬ęsentido com√ļn¬Ľ. No recordaba vestirse lo suficientemente abrigado para un invierno ruso; no se ofende por la rudeza de Rogozhin; y r√°pidamente divulga los detalles de su enfermedad nerviosa a un extra√Īo obviamente desinteresado. Su comportamiento, como el de Rogozhin, es ciertamente inusual. Ir√≥nicamente, sin embargo, de los dos hombres, es el pr√≠ncipe Myshkin quien parece m√°s racional, m√°s normal, aunque revela que acaba de salir de una instituci√≥n mental. Es Rogozhin, en cambio, quien parece m√°s neur√≥tico. Su interrogatorio a Myshkin parece s√°dico y su largo mon√≥logo es ciertamente muy apasionado.

Adem√°s de extra√Īos, tanto Myshkin como Rogozhin son, al estilo t√≠pico del siglo XIX, figuras rom√°nticas. Myshkin se pone la capa del vagabundo rom√°ntico y lleva su mancha de enfermedad, junto con el bulto atado de todas sus posesiones. En cuanto a Rogozhin, sus emociones son rom√°nticamente torrenciales: el torrente de palabras que brota de √©l mientras narra su melodram√°tica historia de amor; su padre lo golpea desde hace una hora, amenazando su vida; tu fuerte clamor; y la amenaza de Rogozhin de golpear al irritante Lebedyev a una pulgada de su vida: todo esto est√° en el esp√≠ritu del romance puro, un elemento que impregna toda la ficci√≥n de Dostoievski, a pesar de sus escenarios s√ļper realistas, minuciosamente detallados y sus intensas investigaciones psicol√≥gicas de caracteres.

Un √ļltimo toque, peque√Īo pero definitivamente dostoievskiano, en este primer cap√≠tulo, a saber, las cuestiones de dinero, merece una breve menci√≥n. Myshkin no tiene dinero: Rogozhin viene a reclamar una herencia; Rogozhin comenta que el dinero gastado en m√©dicos que trataron a Myshkin se desperdici√≥; Lebedyev subraya el insulto de Rogozhin al agregar que Myshkin desperdici√≥ el dinero del correo escribiendo a la Sra. epanch√≠n; El hermano de Rogozhin estaba tan hambriento de dinero que cort√≥ las borlas de oro macizo del ata√ļd de su padre; y cuando termina el cap√≠tulo, Rogozhin promete llenar los bolsillos de Myshkin con dinero. M√°s alusiones al dinero contin√ļan a lo largo de la novela, pero ya existen varias referencias tempranas. Los cr√≠ticos rusos se apresuran a se√Īalar, por supuesto, que El idiota muestra la corrupci√≥n de la gente buena por el dinero, pero es igualmente cre√≠ble creer que Dostoievski a menudo escribi√≥ sobre problemas de dinero porque siempre estaba rodeado de deudas y acreedores, y a veces ten√≠a que producir su ficci√≥n a gran velocidad para pagar sus cuentas.



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