Camus y el absurdo



Ensayos críticos Camus y el absurdo

Para entrar en el mundo literario de Albert Camus, primero hay que darse cuenta de que se trata de un autor que no cree en Dios. Por lo tanto, probablemente se puede esperar que los personajes principales de la ficci√≥n de Camus no crean o luchen con el problema de la creencia. Entonces, la primera respuesta de uno, como lector, puede ser una breve consideraci√≥n de lo que le puede pasar a un personaje que llega a darse cuenta de que no hay Divinidad ni Dios. ¬ŅQu√© sucede cuando se da cuenta de que su muerte es definitiva, que sus alegr√≠as, sus desilusiones y sus sufrimientos son breves destellos que presagian una vida despu√©s de la nada? ¬ŅQu√© cambios debe hacer ahora en su patr√≥n diario de trabajo-comer-amar-dormir? Al igual que el Joseph K. de Kafka, el hombre en cuesti√≥n se ha dado cuenta sorprendentemente de que est√° condenado a un vac√≠o eterno, y por ning√ļn crimen. El hecho de que sea parte de un ciclo de nacimiento y muerte sin sentido est√° condenado; el hecho de la muerte y tu mortalidad lo es todo. Ve, en definitiva, El Fin centrado en el lienzo de su futuro, el lienzo sobre el que proyectaba sus esperanzas y sue√Īos. La esperanza basada en algo sobrehumano ahora es in√ļtil. Ve el fin de s√≠ mismo y de sus semejantes. ¬ŅEntonces, qu√©? ¬ŅSuicidio, si todo no tiene sentido? ¬ŅO un vuelo ciego de regreso hacia un Dios externo, pero siempre silencioso?

Esta preocupación por la muerte y su abismo de inexistencia es la base de la mayoría de las obras literarias de Camus. Condenados a un eterno cero de eternidad, los personajes de Camus sufren a menudo la propia implicación y angustia del autor; y, para sus lectores, el reconocimiento del hecho de su propia muerte es el punto de partida para enfrentar y experimentar el concepto de Absurdo de Camus.

Sin embargo, como salvaci√≥n de la desesperaci√≥n y el nihilismo, Absurdity de Camus adopta una especie de optimismo positivo, optimismo en el sentido de que se pone demasiado √©nfasis en la responsabilidad humana de civilizar el mundo. Los personajes ficticios, por tanto, que portan sus nuevos mortal responsabilidad, a menudo se caracterizan como rebeldes. Repugnante tanto por el suicidio cobarde como por la huida igualmente cobarde de la fe, el nuevo optimismo sugiere el retorno del hombre al centro de una cuerda floja filos√≥fica por encima de la muerte intensamente f√≠sica y, en su rebeli√≥n, de la precaria actuaci√≥n. Por encima de la amenaza de muerte, en confrontaci√≥n con la muerte, el equilibrista metaf√≠sico act√ļa ¬ęcomo si¬Ľ sus acciones importaran. Obviamente, no lo hacen en ning√ļn sentido de largo alcance. Y en lugar de correr hacia los polos de Esperanza o Suicidio, sabe que eventualmente caer√°, pero permanece en el medio. Evidentemente tu vida, la vida de todos los hombres, no es finalmente asunto. La muerte es definitiva. Pero, como un payaso, crea nuevos actos, nuevos entretenimientos: extiende la mano, gesticula. Explotando su postura precaria en un nuevo estallido de libertad, reformula sus acciones y, en v√≠vido contraste con la muerte, difunde alegr√≠a y un rid√≠culo sentido de la responsabilidad.

Caminar sobre el filo de la navaja del ¬ęcomo si¬Ľ significa que el hombre debe actuar con sus semejantes como si la vida tuviera sentido; al final, viviendo un absurdo. Sin embargo, sabiendo que el hombre depende s√≥lo del hombre, puede tomar un nuevo coraje. Ahora est√° libre de supersticiones temerosas y teor√≠as cuestionadoras; ahora puede descartar las creencias religiosas que asumen que el hombre est√° subordinado a algo divino y eterno. El hombre ahora no tiene excusa para el fracaso salvo √©l mismo. La ¬ęvoluntad de Dios¬Ľ como excusa de bolsillo para el fracaso ya no es v√°lida. El hombre tiene √©xito o fracasa debido a la fuerza, o falta de ella, en s√≠ mismo. Cada hombre est√° actuando como representante de toda la humanidad; √©l es responsable de crear la paz en el mundo. Las oraciones dominicales ya no excusar√°n los odios sabatinos. √Čl es responsable de todo y est√° totalmente solo. Camus desaf√≠a al hombre a hacer el trabajo que hasta ahora le ha confiado a Dios.



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