Arturo Dimmesdale



An√°lisis del personaje de Arthur Dimmesdale

Dimmesdale, la personificaci√≥n de la ¬ętristeza y fragilidad humana¬Ľ, es joven, p√°lida y f√≠sicamente delicada. Tiene ojos grandes y melanc√≥licos y una boca temblorosa, lo que sugiere una gran sensibilidad. Un ministro puritano ordenado, tiene una buena educaci√≥n y una mentalidad filos√≥fica. No hay duda de que es devoto de Dios, apasionado en su religi√≥n y eficaz en el p√ļlpito. √Čl tambi√©n tiene el conflicto principal de la novela, y su sufrimiento agonizante es el resultado directo de su incapacidad para revelar su pecado.

De los cuatro personajes principales de esta novela, que profundiza en la naturaleza del mal y el pecado y es una cr√≠tica a la rigidez e intolerancia puritana, Dimmesdale es el √ļnico puritano. Uno realmente no puede entender a Dimmesdale o su dilema sin al menos una comprensi√≥n superficial de los puritanos que habitaban Boston en ese momento (ver el ensayo ¬ęLa comunidad puritana¬Ľ en los Ensayos cr√≠ticos) y la perspectiva psicol√≥gica de Hawthorne a trav√©s de la cual presenta este tr√°gico personaje.

En t√©rminos puritanos, la dif√≠cil situaci√≥n de Dimmesdale es que no est√° seguro del estado de su alma: es ejemplar en el desempe√Īo de sus deberes como ministro puritano, un indicador de que es uno de los elegidos; sin embargo, sabe que ha pecado y se considera un hip√≥crita, se√Īal de que no fue elegido. Las vigilias que realiza son representativas de esta lucha interior por verificar su condici√≥n celestial, la condici√≥n de su propia alma. Tenga en cuenta que Hawthorne dice de las guardias nocturnas de Dimmesdale, que a veces son en la oscuridad, a veces en el crep√ļsculo y a veces bajo la luz m√°s poderosa que pod√≠a arrojar sobre ella: ¬ę√Čl tipificaba as√≠ la introspecci√≥n constante con la que torturaba …¬Ľ.

Finalmente, para agregar al dilema de Dimmesdale, los puritanos‚ÄĒde ah√≠ Dimmesdale‚ÄĒno cre√≠an que las buenas obras o la vida moral ganaran la salvaci√≥n del individuo. Como dice Dimmesdale, ¬ęNo hay sustancia en √©l [good works].¬Ľ (Hester, que no es puritana, cree que las buenas obras de Dimmesdale deber√≠an traerle paz.) El razonamiento puritano era que si uno pod√≠a ganarse el camino al cielo, la soberan√≠a de Dios se ve disminuida en el cuerpo humano. , la salvaci√≥n est√° predestinada. razon√≥ que los elegidos, es decir, el pueblo elegido de Dios, no cometer√≠an o no podr√≠an cometer actos malvados, desempe√Īar√≠an el papel, por as√≠ decirlo, del dilema de Dimmesdale.

Como ministro, Dimmesdale tiene una voz reconfortante y la capacidad de influir en el p√ļblico. Su congregaci√≥n lo adora y sus feligreses buscan su consejo. Como ministro, Dimmesdale debe ser irreprochable, y no hay duda de que sobresale en su profesi√≥n y goza de reputaci√≥n entre su congregaci√≥n y otros ministros. Dejando a un lado su alma, hace buenas obras. Su ministerio ayuda a las personas a llevar una buena vida. Si confiesa p√ļblicamente, pierde su capacidad de ser eficaz en este sentido.

Para Dimmesdale, sin embargo, su eficacia delata su deseo de confesar. Cuanto m√°s sufre, mejores se vuelven sus sermones. Cuanto m√°s se azota a s√≠ mismo, m√°s elocuente es el domingo y m√°s su congregaci√≥n ama sus palabras. Sin embargo, Hawthorne afirma en el cap√≠tulo 20: ¬ęNing√ļn hombre, durante un per√≠odo considerable, puede mostrar una cara para s√≠ mismo y otra para la multitud, sin finalmente confundirse en cuanto a lo que podr√≠a ser verdad¬Ľ.

La lucha de Dimmesdale es sombr√≠a y su penitencia es espantosa mientras intenta desentra√Īar su misterio. En el Cap√≠tulo 11, ¬ęEl interior de un coraz√≥n¬Ľ, Dimmesdale lucha con el conocimiento de su pecado, su incapacidad para revelarlo a la sociedad puritana y su deseo de penitencia. Sabe que sus acciones no han alcanzado las normas de Dios ni las suyas propias, y teme que esto represente su falta de salvaci√≥n. En un intento de buscar la salvaci√≥n, ayuna hasta que se desmaya y se azota en los hombros hasta sangrar. Pero estos castigos se llevan a cabo en privado y no en p√ļblico, y no brindan la limpieza que Dimmesdale busca y necesita.

Como pecador, está debilitado a la tentación. Como se muestra más adelante, su condición debilitada le facilita asociarse con el Hombre Negro en el bosque. Su congregación espera que esté por encima de los demás mortales, y su vida y sus pensamientos deben existir en un plano espiritual superior al de los demás. Así, sus maravillosos sermones son aplaudidos por todos por una razón que sus oyentes no entienden: el pecado y la agonía le permitieron al ministro intelectual erudito reconocer y empatizar con otros pecadores.

En la escena del bosque, Dimmesdale evidentemente se da cuenta de que es humano y debe pedir perdón abiertamente y hacer penitencia. De camino a casa, ve hasta qué punto sus defensas han sido violadas por el mal. Estos pensamientos explican por qué puede escribir tan fácilmente su sermón del día de las elecciones, que está lleno de la pasión de su lucha y de su humanidad.

La confesi√≥n de Dimmesdale en la tercera escena del cadalso y el cl√≠max de la historia es la acci√≥n que garantiza su salvaci√≥n. El lector siente que, elegida o ganada, la salvaci√≥n de Dimmesdale es una realidad. Habiendo tenido varias oportunidades de confesarse, sin √©xito hasta esta escena, fiel a su naturaleza, si no a su ministerio, pide perd√≥n a Dios no solo para √©l, sino tambi√©n para Chillingworth, quien confirma el triunfo del ministro cuando lamenta: ¬ęTe escapaste yo!… ¬°Te me escapaste! La confesi√≥n de Dimmesdale tambi√©n trae a colaci√≥n la metamorfosis humana de Pearl.

A la larga, Dimmesdale no tiene la fuerza ni la honestidad de Hester Prynne. No puede estar solo para confesar. En la muerte, quiz√°s encuentre un juicio m√°s amable que el suyo o el de sus compatriotas bostonianos.



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