antonio



An√°lisis del personaje de Antonio

Antes del asesinato de César, Antonio hace cuatro breves apariciones en las que habla un total de cinco líneas. Dos veces durante Lupercal y nuevamente en la casa de César, hace breves declaraciones indicando que es leal a César como dictador y como amigo. Las confidencias de César a Antonio en Lupercal indican que confía en Antonio y lo ve como un amigo a cambio, tal vez incluso como un protegido. Antonio aparece en el Capitolio al comienzo del Acto III, Escena 1, pero no habla antes de que Trebonius lo saque.

Cuando, durante Lupercal, C√©sar describe a Casio como un hombre peligroso, Antonio lo defiende como ¬ęun noble romano y bien dado¬Ľ. Si bien Antonio no se da cuenta en ese momento de que Cassio es peligroso y luego subestima la determinaci√≥n de Octavius ‚Äč‚Äč‚Äč‚Äčcomo gobernante, es un observador entusiasta que verifica la evaluaci√≥n de Cassius de √©l como un ¬ęinstructor astuto¬Ľ. Despu√©s del asesinato, Antonio r√°pidamente se da cuenta de que debe lidiar con Brutus y tiene la astucia de aprovechar la ingenuidad de Brutus. Cuando ordena a su sirviente decir que ¬ęBrutus es noble, sabio, valiente y honesto¬Ľ, es claro que Antonio tiene la intenci√≥n de halagar a Brutus y trabajar en esas cualidades personales de Brutus que representan fortalezas morales, pero que tambi√©n son debilidades fundamentales cuando tratar con un hombre m√°s poderoso, sofisticado.

Las solicitudes de seguridad de Antonio y una explicaci√≥n del asesinato son razonables en el contexto de la situaci√≥n, pero el consentimiento de Brutus para proporcionar ambos asegura que, al regresar al Capitolio, Antonio pueda concentrarse en su objetivo final de ganar un foro. . En el Capitolio, al hacer que Bruto repita sus promesas, Ant√īnio logra ponerlo a la defensiva y establecer un medio para evitar los problemas m√°s dif√≠ciles planteados por Cassio. No se desanima en absoluto por consideraciones de honestidad al tratar con aquellos a quienes desea enga√Īar o manipular. Sabe que Brutus quiere creer que √©l (Antony) se unir√° a la causa de los conspiradores, y se aprovecha de la esperanza de Brutus cuando les dice falsamente a los conspiradores: ¬ęAmigos, estoy con todos ustedes y los amo a todos¬Ľ. Tambi√©n utilizar√° libremente medias verdades y falsedades para convencer a la multitud del Foro de que haga lo que √©l quiere.

Antonio se enfrenta al peligro en este encuentro por parte de Casio, que sabe que es un ¬ęplanificador astuto¬Ľ, y de los otros conspiradores, que saben que es amigo de C√©sar. Se deshace de la amenaza de Cassio dirigiendo su atenci√≥n al m√°s poderoso y cr√©dulo Brutus, a quien mantiene a la defensiva repitiendo que ser√° un amigo si recibe una explicaci√≥n satisfactoria. Se deshace de los conspiradores restantes al plantear audazmente el tema de su aparente hipocres√≠a al hacerse amigo de los asesinos de su amigo y luego desviar astutamente sus comentarios hacia la nobleza de C√©sar. Esto es muy similar a lo que har√° que los ciudadanos se rebelen al profesar que no quiere instigarlos. Antonio en realidad quiere dos cosas: vengar el asesinato de C√©sar y gobernar Roma. Para hacer ambas cosas, primero debe socavar la confianza p√ļblica en los republicanos y, segundo, debe sacarlos del poder creando una situaci√≥n ca√≥tica que le permita tomar el poder en su lugar. El m√©todo que elige es obtener permiso para hablar en el funeral de C√©sar, y esa es la √ļnica raz√≥n por la que desempe√Īa el papel que desempe√Īa en el Capitolio.

En su soliloquio en el Capitolio, Antonio revela que tiene la intenci√≥n de crear conflictos civiles en toda Italia y, en su discurso, comienza un comienzo prometedor. Es bastante el hombre pol√≠ticamente conveniente en su discurso. Quiere crear una rebeli√≥n y derrocar a los republicanos para que √©l y Octavio puedan llenar el vac√≠o, y lo logra al m√°ximo. Desde su soliloquio en el Capitolio hasta el final de la obra, es constantemente ambicioso, confiado, exitoso y excepcionalmente despiadado. No le preocupa el bienestar de los ciudadanos de Roma que sufrir√°n en la guerra civil que √©l instig√≥, est√° dispuesto a que maten a un sobrino antes que suplicar por su vida, busca conservar tanto del legado de C√©sar como pueda. can., a los pobres de Roma, y ‚Äč‚Äčreconoce abiertamente que quitar√° a L√©pido del poder tan pronto como L√©pido ya no le sea √ļtil.

Tiene alg√ļn conflicto de personalidad con Octavius, pero es capaz de relegarlo a un segundo plano para que sus diferencias sean siempre secundarias en su lucha por derrotar a Brutus y Cassius. Antonio tambi√©n es particularmente experto en localizar el punto de ataque m√°s ventajoso en todos sus encuentros. En el Capitolio, en lugar de enfrentarse a todos los conspiradores, se centra en el ingenuo sentido del honor y la nobleza de Brutus. En el Foro, en lugar de construir un argumento razonado contra los asesinos, apela a la emoci√≥n con la que vio que la multitud respond√≠a al discurso de Brutus. En Filipos, cuando Bruto deja expuesto al ej√©rcito de Casio, Antonio ataca de inmediato. Al final de la obra, cuando Brutus y Cassius est√°n muertos y los republicanos completamente derrotados, elogia p√ļblicamente a Brutus por comenzar a curar las heridas pol√≠ticas de Roma. Ir√≥nicamente, Bruto esperaba eliminar el gobierno arbitrario de Roma mediante el asesinato, pero al asesinar a C√©sar cre√≥ las condiciones para que una tiran√≠a a√ļn m√°s despiadada tomara el poder en el pueblo de Antonio y Octavio.



Deja un comentario