antonio



An√°lisis del personaje de Antonio

Antonio, como Julio C√©sar, desciende de una antigua familia romana, aunque √ļltimamente la familia ha ca√≠do en desgracia. Antonio parece haber sido una persona bastante in√ļtil en su juventud; le gustaba beber demasiado y tend√≠a a ser un derrochador. Continu√≥ mostrando estas cualidades por el resto de su vida. Pero tambi√©n tiene una naturaleza generosa y una personalidad bondadosa, y finalmente se convierte en lugarteniente de Julio C√©sar en la Galia. A sus tropas les gusta, y es valiente en el campo de batalla. Se convierte en jefe adjunto de C√©sar y, finalmente, es socio de √©l como c√≥nsul en Roma.

Antonio hace su ¬ęsegundo hogar¬Ľ en el misterioso Oriente, en Egipto, la civilizaci√≥n de los Ptolomeos, en la obra. Roma se ve fr√≠a y gris, mientras que Alejandr√≠a brilla con calor y brilla con color y sensualidad. La personalidad de Antonio es muy parecida a la tierra donde vive en su mediana edad.

Antonio parece haber adquirido un nuevo interés en los placeres de vivir debido a su residencia en Egipto y por su amor por Cleopatra. Eventualmente, sin embargo, se convierte en un hombre muy perturbado porque se encuentra dividido entre el deseo de estar con Cleopatra y un deseo igualmente fuerte de buscar y mantener el poder en Roma.

Su impulsividad e incapacidad para tomar decisiones lo hacen parecer débil, pero no es tan débil como parece, como ilustra la obra. Es sensual, pero también valiente, y soporta bien las adversidades. Está inseguro sobre su edad hasta cierto punto, ya que le preocupa la fidelidad de Cleopatra, ya que es mayor que ella. Pero a pesar de sus inseguridades, Antonio tiene más confianza que nunca.

Subestima seriamente a su joven oponente, Octavio C√©sar; √©l cree que su vasta experiencia y coraje en el campo pueden compensar la determinaci√≥n sin experiencia de Octavius. Finalmente descubre que no lo hacen. En √ļltima instancia, Antonio se ve obligado a elegir entre su lealtad a Egipto y Cleopatra, o Roma; debe declarar su lealtad a un mundo u otro. No puede tener ambos, y est√° claro al principio de la obra que los problemas de Roma exigen su total lealtad, no la mitad. El hecho de que Antonio no vea la naturaleza de su problema lo hace vacilar sin cesar, evitando enviar una decisi√≥n final por correo hasta que sea demasiado tarde. Gran parte de la aparente impulsividad de Antonio, primero decidiendo renunciar a todo por Cleopatra, luego decidiendo regresar a Roma, etc., es un resultado directo de su indecisi√≥n b√°sica subyacente. Como no puede llegar a una conclusi√≥n sobre qu√© valores priman en su vida, lo pierde todo.

Uno de sus primeros errores es dejarse llevar por el mundo de Egipto y sus delicias. Olvida que no todos los romanos conciben Egipto como √©l. Pierde mucho apoyo popular, en gran parte debido a las cr√≠ticas de Ot√°vio C√©sar; as√≠ que, en √ļltima instancia, su devoci√≥n por Cleopatra parece una deslealtad a Roma. Sin embargo, a pesar de todos sus errores, Antonio es una figura heroica, dibujada m√°s grande que la vida por la poes√≠a de Shakespeare. Su creciente indecisi√≥n es el espejo de su lucha interior por encontrar un equilibrio entre dos mundos y dos conjuntos de valores. Si falla, no es porque no intente lograr todo lo que puede. Su actitud aventurera sugiere que intenta ampliar su conciencia de lo que puede ser la vida. En cambio, Octavius ‚Äč‚Äč‚Äč‚Äčno es heroico simplemente porque nunca cuestiona sus ideales o sopesa profundamente sus lealtades. El p√ļblico, los lectores y los cr√≠ticos siempre han estado en desacuerdo sobre si Antonio tom√≥ la decisi√≥n correcta o no. Las percepciones del significado de sus acciones ser√°n diferentes, pero el resultado final es el mismo: Antonio y Cleopatra es una obra poderosa porque tiene personajes poderosos que capturan la imaginaci√≥n y nunca la sueltan. Son amantes m√°s maduros que Romeo y Julieta y, por tanto, no se olvidan f√°cilmente.



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