Antiguo Testamento de la Biblia



Resumen y análisis Deutero-Isaías

Resumen

Se cree que los cap√≠tulos 40‚Äď55 del Libro de Isa√≠as son obra de un profeta que vivi√≥ con los exiliados hebreos durante el cautiverio en Babilonia. Como se desconoce el nombre real de este profeta y su obra se ha conservado en la colecci√≥n de escritos que incluyen las profec√≠as del Isa√≠as anterior, generalmente se le designa como Deutero-Isa√≠as, el segundo Isa√≠as. Los cap√≠tulos atribuidos a este profeta en el exilio incluyen algunos de los ideales religiosos m√°s nobles que se encuentran a lo largo del Antiguo Testamento. El profeta era un monote√≠sta puro. Rechazando la idea de Yahv√© como un dios que pertenec√≠a solo a los hebreos, el Deutero-Isa√≠as proclam√≥ audazmente a Yahv√© como el √ļnico Dios verdadero de todo el universo. Sostuvo que los llamados dioses de naciones extranjeras eran solo productos de la imaginaci√≥n. Su concepci√≥n del pueblo de Israel tambi√©n era √ļnica, pues los consideraba siervos de Yahv√©, cuya principal funci√≥n en el mundo es llevar la religi√≥n hasta los confines de la tierra. Hizo expl√≠cita una interpretaci√≥n de la historia que, aunque impl√≠cita en las ense√Īanzas de los profetas anteriores, nunca hab√≠a sido expresada con tanta claridad por ninguno de ellos. Finalmente, introdujo un nuevo concepto para explicar los sufrimientos de las personas que, con toda justicia, no pod√≠a explicarse como un castigo por los pecados.

El Deutero-Isa√≠as se enfrent√≥ a la tarea de dar nueva esperanza y aliento a los exiliados, que estaban al borde de la desesperaci√≥n, sintiendo que Yahv√© los hab√≠a abandonado por completo o que el poder de Yahv√© hab√≠a sido quebrantado por los dioses superiores de los babilonios. A este pueblo desalentado, el Deutero-Isa√≠as clama: ¬ę¬°Aqu√≠ est√° vuestro Dios!¬Ľ Les asegura que Yahv√© no ha abandonado al pueblo desterrado; ni Yahv√© fue derrotado por los babilonios ni por ninguna otra potencia extranjera. Yahv√© es el soberano supremo del universo, y todas las naciones de la tierra est√°n sujetas a √©l: ¬ęCiertamente las naciones son como una gota en un balde; como polvo en la balanza se cuentan¬Ľ. Y otra vez: ¬ęAnte √©l todas las naciones son como nada; son consideradas por √©l como in√ļtiles y menos que nada¬Ľ. Deutero-Isa√≠as se burla de las personas que se inclinan ante √≠dolos hechos por el hombre y que afirman que estos √≠dolos son representaciones de sus dioses. El √ļnico Dios verdadero no puede ser representado o simbolizado por una imagen porque no hay objetos en la naturaleza con los que pueda compararse. Yahv√© es el creador de los cielos y la tierra. Todo lo que existe depende de √©l. √Čl solo tiene el poder de crear y es la √ļnica presencia cuyo prop√≥sito se puede discernir en el curso de la historia: ¬ę√Čl est√° entronizado sobre el c√≠rculo de la tierra, y su pueblo es como langostas… √©l reduce a la nada a los gobernantes de este mundo.¬Ľ

Para aquellas personas que se cansaron de su cautiverio y se desesperaron porque nunca llegaría el momento en que pudieran regresar a su patria, el Deutero-Isaías tiene un mensaje de consuelo y esperanza: Ha llegado el momento en que la guerra ha terminado; tu castigo está cumplido. Yahvé declara que los cautivos ya han sido suficientemente castigados y ha llamado a Ciro, el rey persa, para que tome las medidas adecuadas para su liberación. Yahweh ahora está listo para guiarlos él mismo. Irá delante de ellos, allanando los lugares ásperos y llevando suavemente en su seno a los que no pueden viajar solos. La soberanía de Yahvé sobre las naciones de la tierra se ilustra en la concepción de la historia de Deutero-Isaías. Los humanos pueden pensar que tienen control total sobre el curso de los acontecimientos, pero están equivocados. Yahvé ordena los acontecimientos que componen el proceso histórico. Aunque su orden es más moral que mecánico y permite la elección por parte de los seres humanos, establece una relación de causa y efecto que permanece constante.

La constancia de Yahweh forma la base para las predicciones. En este contexto, el poder y la presciencia de Yahweh no pueden ser igualados por ninguno de los dioses de naciones extranjeras. Hablando sobre este punto, el Deutero-Isa√≠as dice a Yahv√©: ¬ęAcu√©rdate de las cosas pasadas, de las cosas antiguas: Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay otro como yo. Desde el principio, desde la antig√ľedad tiempos, lo que est√° por venir. Digo: Mi prop√≥sito permanecer√°, y har√© lo que quiero¬Ľ.

En una serie de poemas llamada ¬ęCanciones del Siervo Sufriente¬Ľ, Deutero-Isa√≠as presenta su mayor contribuci√≥n a los ideales religiosos de Israel. Se√Īala el prop√≥sito y la oportunidad detr√°s del sufrimiento inmerecido por parte de personas relativamente inocentes. El problema que preocupaba a Habacuc, por qu√© los justos sufren y los malvados prosperan, se convirti√≥ en un problema importante para los exiliados en Babilonia. Es cierto que los exiliados cometieron muchos errores, pero no fueron tan injustos ni tan malvados como las naciones de las que fueron tomados cautivos. Si el sufrimiento ha de interpretarse como castigo por los pecados, debe distribuirse sobre una base diferente a la que experimentaron y observaron los exiliados. Deutero-Isa√≠as no niega que el sufrimiento pueda ser a veces un castigo justo por los pecados, pero insiste en que no todo sufrimiento debe interpretarse de esta manera. Teniendo en cuenta el cautiverio del pueblo israelita, es capaz de ver en su cautiverio algo m√°s que un castigo por los errores cometidos. Ve el cautiverio como una oportunidad de hacer algo generoso y noble en beneficio de quienes los ten√≠an cautivos. En lugar de que los israelitas sufran por sus propios pecados, √©l ve en la experiencia la posibilidad de sufrir voluntariamente por los pecados de los dem√°s. Tal sufrimiento podr√≠a ser el medio de ganarse a los enemigos de los israelitas a una nueva forma de vida que estuviera en armon√≠a con los principios de justicia y rectitud.

Los pensamientos de Deutero-Isa√≠as sobre el sufrimiento voluntario eran, de hecho, nuevas formas en las que los cautivos pod√≠an encontrar al menos una explicaci√≥n parcial, el cumplimiento de un prop√≥sito divino, para las dificultades que experimentaban. El profeta ve al pueblo israelita como siervo de Yahv√© y como su pueblo escogido, pero escogido para la tarea del sufrimiento a fin de que la verdadera religi√≥n pueda ser llevada a aquellos a quienes no se podr√≠a llegar de otro modo. Lo que no se puede lograr por la fuerza o el argumento se puede lograr a trav√©s del poder del amor, manifestado en el sufrimiento voluntario de los inocentes por el bien de los culpables. Hablando en nombre de Yahveh, el Deutero-Isa√≠as dice al pueblo de Israel y de Jud√°: ¬ęPoco es para vosotros ser mi siervo para restaurar las tribus de Jacob y hacer volver a los de Israel a quienes he guardado. luz a los gentiles, para llevar mi salvaci√≥n hasta los confines de la tierra‚ÄĚ.

An√°lisis

Ning√ļn profeta del Antiguo Testamento alcanz√≥ alturas m√°s altas en su comprensi√≥n de la religi√≥n que Deutero-Isa√≠as. En su concepci√≥n de Yahv√© como el creador de los cielos y la tierra, hizo una clara distinci√≥n entre Yahv√© y las deidades de las naciones extranjeras. Yahv√© era la presencia de la que depend√≠a toda la existencia; no pod√≠a ser propiamente concebido como ninguno de los objetos del universo creado. Aunque el Deutero-Isa√≠as habla de Yahv√© como una persona ‚Äďsi la deidad ha de tener alg√ļn significado para los seres humanos, debe concebirse en t√©rminos extra√≠dos de la experiencia, y la personalidad es el s√≠mbolo m√°s apropiado que se puede encontrar‚Äď Yahv√© no tiene un ser humano. personalidad en todos los aspectos, pero s√≥lo en algunos de ellos.

La interpretaci√≥n de Deutero-Isa√≠as de la historia reconoce que el curso de los acontecimientos es algo m√°s que una secuencia ca√≥tica sin sentido ni orden. En la historia existe un elemento divino, as√≠ como un elemento humano; un prop√≥sito se logra a trav√©s del proceso hist√≥rico, que es lo que quiere decir el Deutero-Isa√≠as cuando declara que Yahv√© conoce el fin desde el principio. Las predicciones de Deutero-Isa√≠as no implican que todas las cosas que suceden se conozcan de antemano, ni que los seres humanos no puedan alterar el curso de los acontecimientos por las decisiones que toman. El mayor logro de Deutero-Isa√≠as es el desarrollo de la idea del sufrimiento vicario. Aunque estaba hablando principalmente del sufrimiento de su propio pueblo, no debemos pensar que estaba tratando de dar un relato hist√≥rico de la forma en que solo ellos estaban respondiendo a sus desgracias. En cambio, estaba estableciendo un ideal que, de seguirse, arrojar√≠a nueva luz sobre el tema del sufrimiento inmerecido. La gente se dar√≠a cuenta de que la situaci√≥n en la que se encontraban les ofrec√≠a la oportunidad de exhibir a las naciones extranjeras el verdadero esp√≠ritu de su religi√≥n. Al igual que los otros profetas antes que √©l, Deutero-Isa√≠as nunca dud√≥ de que el prop√≥sito divino se cumplir√≠a, pero el m√©todo por el cual se llevar√≠a a cabo era algo muy diferente de lo que se hab√≠a concebido anteriormente. El sufrimiento vicario era una idea de gran importancia, y aunque parece haber sido un ideal muy alto para que la mayor√≠a de la gente lo entendiera o lo siguiera, algunas personas creyeron en su verdad. Durante los siglos que siguieron, muchas ocasiones ejemplificaron este ideal. Los cristianos han reconocido durante mucho tiempo que la vida y la muerte de Jes√ļs de Nazaret son ejemplos supremos de lo que Deutero-Isa√≠as proclam√≥ a sus exiliados contempor√°neos en Babilonia.



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