Antiguo Testamento de la Biblia



Resumen y an√°lisis de Ezequiel

Resumen

El Libro de Ezequiel tiene el arreglo m√°s l√≥gico de todos los libros prof√©ticos. Contiene tres secciones, cada una de las cuales aborda un tema diferente. Los cap√≠tulos 1‚Äď24 se refieren a la ca√≠da de Jerusal√©n. Los cap√≠tulos 25 a 39 contienen una serie de or√°culos dirigidos a naciones extranjeras y concluyen con una secci√≥n en la que se contrasta el futuro de Israel con el de las naciones extranjeras. La tercera secci√≥n, los cap√≠tulos 40‚Äď48, presenta un plan para reconstruir el Templo y reorganizar el estado restaurado de Israel.

Ezequiel fue uno de los hombres m√°s j√≥venes llevados a Babilonia en el primer cautiverio, que tuvo lugar en el 597 a. C. Sirvi√≥ como una especie de consejero religioso de los exiliados hebreos a quienes se les permiti√≥ vivir solos en una colonia cerca de las orillas del r√≠o Kebar. Los eruditos generalmente asumen que la mayor parte del contenido de Ezequiel fue escrito por el mismo profeta. Durante alg√ļn tiempo se crey√≥ que escribi√≥ pr√°cticamente todo el libro mientras viv√≠a en la colonia del exilio. Sin embargo, estudios m√°s recientes han dado varias razones para pensar que al menos una parte de los cap√≠tulos incluidos en la primera secci√≥n contienen discursos pronunciados personalmente por el profeta al pueblo que permaneci√≥ en Jerusal√©n hasta la ca√≠da de la ciudad en el 586 a.

El libro comienza con un relato de la visi√≥n que convoc√≥ a Ezequiel a su llamado prof√©tico. Ezequiel describe su visi√≥n como una imagen elaborada y compleja que simboliza la majestad de Yahweh y proclama la soberan√≠a de Yahweh sobre todas las naciones de la tierra. El profeta est√° tan conmovido por la vista que cae boca abajo. Una voz lo clama, diciendo: ¬ęHijo de hombre, te env√≠o a los israelitas, a una naci√≥n rebelde que se ha rebelado contra m√≠… ellos sabr√°n que hubo un profeta entre ellos¬Ľ. rollo, en el que est√° escrito ¬ępalabras de lamentaci√≥n, luto y aflicci√≥n¬Ľ. Se le ordena comer el rollo, cuando lo hace, lo encuentra tan dulce como la miel. Por supuesto, Ezequiel sabe que el mensaje que debe proclamar presagia un desastre inminente, pero le gusta mucho la tarea que le encomendaron.

Las personas que se quedaron en Jerusal√©n despu√©s del primer cautiverio se consolaron pensando que estaban mejor que sus hermanos que fueron llevados a Babilonia. Cre√≠an que Yahv√© los proteger√≠a de cualquier poder extranjero y que ni la ciudad de Jerusal√©n ni el reino de Judea ser√≠an derribados. La tarea de Ezequiel era desilusionarlos con esta esperanza, dejarles claro que la ciudad ser√≠a destruida y tambi√©n las razones por las que ser√≠a derribada. Para cumplir con estas tareas, el profeta realiz√≥ una serie de actos simb√≥licos. Por ejemplo, en un trozo de azulejo dibuj√≥ una imagen de Jerusal√©n sitiada y coloc√≥ el azulejo en un lugar prominente donde todos los que caminaban por la calle pudieran verlo claramente. Se acost√≥ sobre su lado izquierdo por un per√≠odo de tiempo todos los d√≠as durante trescientos noventa d√≠as, y luego se acost√≥ sobre su lado derecho de manera similar durante cuarenta d√≠as. Ezequiel explic√≥ que por cada d√≠a que se acostaba sobre su lado izquierdo, el norte de Israel estar√≠a en cautiverio durante un a√Īo, y por cada d√≠a que se acostaba sobre su lado derecho, el reino del sur, Jud√°, pasar√≠a un a√Īo en cautiverio. Se cort√≥ el cabello, dividi√©ndolo en tres partes que simbolizaban el norte de Israel, los jud√≠os dejados en Jerusal√©n y los cautivos en Babilonia. Racion√≥ su comida, sac√≥ muebles de su casa e hizo muchas otras cosas para representar el desastre que pronto azotar√≠a a la ciudad de Jerusal√©n.

Seg√ļn el profeta, la raz√≥n del cautiverio que ya hab√≠a tenido lugar, as√≠ como lo que le esperaba al pueblo que qued√≥ en Jerusal√©n, es el desaf√≠o del pueblo a las leyes de Yahv√©. Debido a que Ezequiel cree que Yahweh gobierna supremamente sobre todas las naciones de la tierra, cualquier violaci√≥n de los mandamientos de Yahweh sin el castigo apropiado constituye una violaci√≥n del honor de la deidad. Tales violaciones son asuntos serios para Ezequiel, evidenciado por el hecho de que sus referencias al castigo a menudo son seguidas por las palabras ¬ęEntonces sabr√°s que yo soy el Se√Īor¬Ľ.

Jerusalén debe ser destruida a causa de sus pecados. En su enumeración de estos pecados, Ezequiel incluye transgresiones tanto morales como ceremoniales, pero visiblemente pone mayor énfasis en asuntos relacionados con el ceremonial. Condena la adoración de ídolos que representan deidades extranjeras y censura severamente a las personas que comen carne prohibida o violan cualquiera de las otras reglas relacionadas con la conducta de la adoración. Entrar en contacto directo con lo inmundo profana el santuario de Yahweh y profana su santo nombre, lo cual Yahweh no tolera.

Ezequiel, no menos que Jerem√≠as, ve el sentido del individuo en su relaci√≥n con Yahv√©. Rechazando las ideas de que los padres pueden ser castigados por los pecados de sus hijos y los hijos castigados por los pecados de sus padres, afirma audazmente que el alma que peca, esa morir√°. Adem√°s, lleva esta idea al extremo de sostener que la vida entera de una persona ser√° juzgada en t√©rminos del √ļltimo acto de ese individuo. En cuanto al hombre que vivi√≥ inicuamente toda su vida, pero se apart√≥ de su iniquidad e hizo el derecho y la justicia inmediatamente antes de morir, toda su iniquidad no ser√° recordada: ser√° juzgado como un hombre justo. Lo contrario es cierto para el hombre que ha vivido rectamente toda su vida, pero se vuelve a la iniquidad justo antes de morir: toda su justicia no ser√° recordada.

La ca√≠da de la ciudad de Jerusal√©n present√≥ un problema, especialmente para aquellos que cre√≠an que la presencia de Yahv√© en el lugar sant√≠simo del Templo era una garant√≠a segura de que el lugar nunca ser√≠a demolido. Recordaron las palabras de Isa√≠as pronunciadas m√°s de un siglo antes, cuando declar√≥ que Jerusal√©n era la ciudad de Sion y permanecer√≠a para siempre. Para Jerem√≠as estas palabras significaban muy poco: la morada de Yahv√© est√° en los corazones humanos y no en un lugar espec√≠fico del Templo. Si bien esta idea no est√° del todo ausente en el Libro de Ezequiel, el profeta, sin embargo, cree que la presencia de Yahv√© est√° ubicada en el Templo m√°s que en cualquier otro lugar. ¬ŅC√≥mo entonces podr√≠a ser destruido el Templo mientras la presencia de Yahweh estaba en √©l? Seg√ļn Ezequiel, la presencia de Yahv√© sali√≥ del Templo y se pos√≥ en un cerro en las afueras; entonces el Templo cay√≥.

En los cap√≠tulos que tratan de las naciones extranjeras, Ezequiel tiene un mensaje primordial: estas naciones est√°n sujetas a las leyes de Yahv√©, al igual que el pueblo hebreo. El hecho de que las potencias extranjeras no hayan reconocido la soberan√≠a de Yahv√© no altera en modo alguno su destino. Eventualmente, ser√°n destruidos, lo cual suceder√° para que ¬ęsepan que yo soy el Se√Īor¬Ľ. Aunque Yahv√© es, en la mente de Ezequiel, un Dios universal, esta universalidad no significa que Yahv√© tenga la misma relaci√≥n con las naciones extranjeras que tiene con el pueblo de Israel. A este respecto, las opiniones de Ezequiel son decididamente nacionalistas. Yahv√© castiga a los israelitas por ense√Īarles una lecci√≥n que de otro modo se negaron a aprender. Pero en el caso de naciones extranjeras, el castigo no pretende ense√Īar una lecci√≥n que provoque su conversi√≥n. Con ellos la destrucci√≥n venidera ser√° definitiva, y no prev√© reforma alguna de su parte. Con respecto a los israelitas suceder√° algo muy diferente: Yahv√© los transformar√° poniendo su propio esp√≠ritu en sus corazones. Esta restauraci√≥n incluir√° tanto al pueblo del reino del norte como al pueblo de Jud√°. En la visi√≥n del valle de los huesos secos, Ezequiel proclama una completa restauraci√≥n de toda la casa de Israel. Los israelitas volver√°n a su propia tierra y reconstruir√°n el reino que fue derribado, y el Se√Īor habitar√° entre ellos para siempre. La destrucci√≥n final de todas las naciones extranjeras se describe como un evento que ocurrir√° cuando los vastos ej√©rcitos bajo el liderazgo de Gog y Magog intenten capturar la ciudad restaurada de Jerusal√©n. En el momento crucial en que la victoria parece cercana para los invasores, Yahweh intervendr√° y destruir√° por completo todas sus fuerzas.

Los √ļltimos ocho cap√≠tulos de Ezequiel contienen una descripci√≥n del estado restaurado como lo predijo el profeta. El Templo se construir√° fuera de la parte principal de Jerusal√©n, construido de tal manera que permita la entrada de personas y objetos que puedan contaminar el lugar santo en el que habitar√° Yahweh. En este punto del texto, Ezequiel introduce una distinci√≥n entre sacerdotes y levitas para que solo personas calificadas puedan ingresar al Templo, incluso con el prop√≥sito de mantenerlo limpio. El m√°ximo funcionario ya no ser√° el rey, sino el sumo sacerdote, indicando as√≠ que los asuntos pol√≠ticos siempre estar√°n subordinados a las consideraciones religiosas.

An√°lisis

Ezequiel a menudo ha sido llamado el padre del juda√≠smo. Su influencia en el desarrollo futuro de la religi√≥n de Israel fue, al menos durante varios siglos, mayor que la de cualquier otro profeta. Su concepci√≥n de la santidad, que contrasta marcadamente con la de Isa√≠as, lleg√≥ a ser dominante en el per√≠odo que sigui√≥ al regreso de su pueblo del exilio en Babilonia. Para Ezequiel, la santidad era una cualidad presente tanto en las cosas como en las personas. Los objetos sagrados ser√≠an profanados cada vez que algo com√ļn o impuro entrara en contacto directo con ellos, una creencia que condujo a una clara distinci√≥n entre lo secular y lo sagrado y dio nuevos significados a elementos tales como la observancia de las leyes diet√©ticas, el pago de diezmos y el s√°bado. observancia. La violaci√≥n de cualquiera de estas reglas constituir√≠a una profanaci√≥n de lo sagrado o sagrada. Esta interpretaci√≥n de normas y reglamentos pertenecientes √ļnicamente a la religi√≥n israelita sirvi√≥ para fortalecer el esp√≠ritu de nacionalismo y as√≠ aumentar el antagonismo que ya exist√≠a entre jud√≠os y no jud√≠os.

La concepci√≥n de Ezequiel del triunfo final del pueblo israelita sobre todos sus enemigos y la completa destrucci√≥n de las naciones extranjeras contribuy√≥ mucho al desarrollo de las doctrinas religiosas que desempe√Īaron un papel tan destacado en la religi√≥n del juda√≠smo posterior al exilio. La idea de que toda la raza humana se divide en dos clases, conocidas como los justos y los malvados, y que los justos pueden identificarse como aquellos que viven en estricta conformidad con todas las leyes de Yahv√©, mientras que los malvados son aquellos que no obedecen. estas leyes, se deriva de las ense√Īanzas de Ezequiel. Aunque esta posici√≥n no fue aceptada por todos los jud√≠os posteriores al exilio (algunas partes del Antiguo Testamento fueron escritas con el prop√≥sito espec√≠fico de refutarla), esta doctrina atrajo a un gran n√ļmero de personas y sirvi√≥ para caracterizar la actitud general del juda√≠smo tard√≠o.

Los planes de Ezequiel de reconstruir el Templo y reorganizar el estado se llevaron a cabo en gran parte cuando los exiliados regresaron a su propia tierra. El sumo sacerdote, más que un rey, asumía la mayor responsabilidad en los asuntos políticos y religiosos. Se suspendió el uso de sirvientes y esclavos extranjeros para hacer las tareas domésticas en el Templo; solo las personas que pertenecían a la tribu de Levi podían ingresar al Templo para este propósito. Anteriormente, toda la tribu se consideraba apartada para el sacerdocio, pero ahora solo unos pocos dentro de esa tribu podían oficiar en los servicios del Templo.

El esp√≠ritu de la obra de Ezequiel determin√≥ en gran medida el car√°cter de la vida religiosa del pueblo durante los siglos que siguieron a su ense√Īanza. Su influencia es notable en el c√≥digo de leyes conocido como C√≥digo de Santidad, que se encuentra en Lev√≠tico, cap√≠tulos 17 al 26, y en el extenso y detallado conjunto de leyes conocido como C√≥digo de Sacerdotes, ahora considerado uno de los cuatro relatos principales incluidos en el Pentateuco: los primeros cinco libros del Antiguo Testamento.



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