Antiguo Testamento de la Biblia



Resumen y Análisis Jeremías

Resumen

Con la √ļnica excepci√≥n del Libro de Isa√≠as, que contiene las obras de m√°s de un profeta, el Libro de Jerem√≠as es el m√°s largo de los libros prof√©ticos del Antiguo Testamento. Jerem√≠as contiene una cantidad considerable de material de car√°cter biogr√°fico e hist√≥rico, adem√°s de las propias palabras del profeta. Este material es especialmente valioso porque revela la personalidad del profeta m√°s claramente que cualquier otro libro prof√©tico revela la personalidad de sus escritores. Adem√°s, el texto brinda informaci√≥n sobre los eventos m√°s importantes en la carrera de Jerem√≠as.

La vida y las ense√Īanzas de Jerem√≠as tuvieron un efecto profundo en el desarrollo futuro tanto del juda√≠smo como del cristianismo. En el Nuevo Testamento, muchos pasajes indican que tanto Jes√ļs como Pablo no solo aceptaron ciertas ideas de Jerem√≠as sino que les dieron un lugar central en sus propias interpretaciones del significado de la religi√≥n. Por esta raz√≥n, junto con otros, a menudo se considera a Jerem√≠as como el m√°s grande de los profetas hebreos.

El per√≠odo en el que vivi√≥ y trabaj√≥ Jerem√≠as fue uno de los m√°s cr√≠ticos en la historia hebrea. Su ministerio p√ļblico comenz√≥ durante el reinado del rey Jos√≠as (640-609 aC) y dur√≥ hasta alg√ļn tiempo despu√©s de la ca√≠da de Jerusal√©n y el comienzo del cautiverio en Babilonia. Encontr√≥ una fuerte oposici√≥n del rey Jehoiakim (609‚Äď598 a. C.) y el rey Sedequ√≠as (597‚Äď586 a. C.), y en m√°s de una ocasi√≥n su vida estuvo amenazada. Despu√©s de la ca√≠da de Jerusal√©n, los babilonios le permitieron permanecer en su tierra natal; muchos de sus compatriotas fueron llevados en cautiverio. M√°s tarde fue llevado a Egipto en contra de su voluntad por un grupo de exiliados que se vio en la necesidad de huir de Jerusal√©n por su propia seguridad. En Egipto, Jerem√≠as muri√≥ despu√©s de una carrera larga y problem√°tica.

La colecci√≥n de escritos que componen el Libro de Jerem√≠as incluye or√°culos, discursos, oraciones y exhortaciones, todos pronunciados por el mismo profeta. Organizado sin ninguna referencia al orden tem√°tico o cronol√≥gico, el texto est√° intercalado con materiales que, si bien son relevantes para la obra de Jerem√≠as, fueron aportados por otros. Solo intentaremos un breve resumen de las ideas m√°s importantes presentadas en las ense√Īanzas de Jerem√≠as.

El libro comienza con un relato del llamado de Jerem√≠as a ser profeta. Estos pasajes est√°n escritos desde la perspectiva de los √ļltimos a√Īos de Jerem√≠as, cuando le parec√≠a claro que incluso antes de que naciera Jerem√≠as, Yahweh ten√≠a un plan o prop√≥sito para que √©l lo cumpliera. Se cree que las primeras profec√≠as de Jerem√≠as, como las de Sofon√≠as, se refieren a la amenaza de invasi√≥n de Jud√° por parte de los escitas. Sinti√≥ que su pa√≠s ser√≠a completamente devastado como un castigo adecuado por los pecados que sus ciudadanos hab√≠an cometido. Sus cr√≠ticos entendieron que sus predicciones a este respecto no se cumplieron como prueba de que era un falso profeta. Uno de los eventos importantes que tuvo lugar unos a√Īos despu√©s de que Jerem√≠as comenzara su obra prof√©tica fue el descubrimiento del libro de la ley en el Templo de Jerusal√©n. Se declar√≥ que este libro, la parte principal de lo que ahora llamamos el Libro de Deuteronomio, era la palabra de Yahv√©, y el rey Jos√≠as lo hizo parte de la ley de la tierra. Por un tiempo, Jerem√≠as se entusiasm√≥ con la decisi√≥n del rey Jos√≠as: las leyes ten√≠an como objetivo no solo corregir muchas de las injusticias sociales que prevalec√≠an en la tierra, sino tambi√©n proteger la adoraci√≥n a Yahv√© de la contaminaci√≥n por las malas influencias de las formas paganas de adoraci√≥n. . . Se esperaba, y aparentemente con buenas razones, que la aplicaci√≥n de estas leyes desencadenar√≠a una reforma importante y muy necesaria. Jerem√≠as observ√≥ la situaci√≥n antes y despu√©s de la introducci√≥n de las nuevas leyes. Se convenci√≥ de que la conducta del pueblo no era mejor bajo estas leyes que antes, una observaci√≥n que llev√≥ a algunas consecuencias muy importantes en la concepci√≥n de Jerem√≠as de la religi√≥n y su prop√≥sito en la vida del pueblo hebreo.

La raz√≥n del fracaso de la reforma del Deuteronomio no se encontr√≥ en el car√°cter de las leyes, sino en los motivos que dominaban en la vida de las personas. El punto de vista del profeta sobre la naturaleza humana est√° bien expresado en su declaraci√≥n: ¬ę¬ŅPuede el et√≠ope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? Tampoco pod√©is hacer el bien estando acostumbrados al mal¬Ľ. Los humanos est√°n constituidos de tal manera que siguen sus deseos m√°s que su intelecto; por eso no pueden cambiar sus malos caminos hasta que experimenten un cambio de coraz√≥n. Adem√°s, Jerem√≠as afirm√≥ que los humanos no pueden cambiar su naturaleza por s√≠ mismos. Tal reforma solo puede ocurrir a trav√©s de la cooperaci√≥n con Yahweh, y Yahweh puede obrar en los corazones humanos solo cuando los humanos reconocen su necesidad. Sin esta transformaci√≥n interna de la naturaleza humana, todos los movimientos de reforma est√°n condenados al fracaso.

Despu√©s de dejar su ciudad natal de Anatot por la ciudad de Jerusal√©n, Jerem√≠as experiment√≥ la continua oposici√≥n de los l√≠deres pol√≠ticos y religiosos de Jud√°. La ocasi√≥n que provoc√≥ algo de esta oposici√≥n fue un discurso, o quiz√°s una serie de discursos, sobre el Templo y los servicios que se estaban llevando a cabo en √©l. Debido al car√°cter formal de estos servicios y su fracaso para cambiar la vida espiritual de las personas, Jerem√≠as vio que se tendr√≠a que hacer algo muy dr√°stico para traer a la gente a sus sentidos. El pueblo estaba poniendo su confianza en el Templo, con la certeza de que mientras permaneciera en medio de ellos, ning√ļn mal podr√≠a sobrevenirles. Jerem√≠as sinti√≥ que era necesario socavar la confianza que la gente depositaba en los objetos externos para que la gente entendiera que el verdadero significado de la religi√≥n consiste en el cambio desde adentro en lugar de la conformidad con los requisitos externos. Por lo tanto, el profeta declar√≥ que llegar√≠a el d√≠a en que el Templo ser√≠a destruido. El arca del pacto ser√≠a quitada, y la naci√≥n que se llamaba a s√≠ misma la escogida de Yahweh ser√≠a llevada cautiva. Estas declaraciones despertaron la ira de los sacerdotes y del rey Joacim.

Jerem√≠as fue acusado de traici√≥n y probablemente lo habr√≠an matado si algunos de sus amigos no hubieran podido esconderlo hasta que la ira de sus enemigos se hubiera calmado. Cuando ya no se consider√≥ seguro para √©l aparecer en p√ļblico, Jerem√≠as dict√≥ una serie de or√°culos en los que se criticaba severamente la pol√≠tica del rey Joacim y sus subordinados, y se daban advertencias sobre lo que suceder√≠a si no se cambiaban. El rollo en el que estaban escritos estos or√°culos fue enviado al rey por un mensajero que se encarg√≥ de que el documento se leyera en voz alta en presencia del rey. El rey Joacim se disgust√≥ al escuchar la lectura. Tomando el pergamino del lector, lo cort√≥ en pedazos y luego arroj√≥ los restos al fuego. Cuando la noticia de lo que el rey hab√≠a hecho lleg√≥ a manos de Jerem√≠as, dict√≥ todo el rollo de nuevo, a√Īadiendo una advertencia espec√≠fica a Joacim, y envi√≥ la nueva copia para que se leyera de nuevo.

Nada de lo que ense√Ī√≥ Jerem√≠as durante su carrera fue m√°s significativo que su doctrina del Nuevo Pacto. En el cap√≠tulo 31 de su libro leemos: ‚Äú’La hora viene’, dice el Se√Īor, ‘cuando har√© un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Jud√°.’ El Antiguo Pacto, basado en leyes que se hab√≠an promulgado desde la √©poca de Mois√©s, era un contrato o acuerdo entre Yahv√© y los israelitas en el que el pueblo se compromet√≠a a obedecer todos los mandamientos que se le hab√≠an dado. Pero los israelitas no cumplieron con los t√©rminos de ese acuerdo, y Jerem√≠as cre√≠a que conoc√≠a las razones principales por las que no lo hicieron: los malos deseos y los malos motivos que formaban parte de su naturaleza humana. Lo √ļnico que podr√≠a traer una relaci√≥n correcta con Yahweh ser√≠a un cambio de coraz√≥n, en otras palabras, una nueva naturaleza. Tal cambio era inalcanzable excepto a trav√©s del Nuevo Pacto, en el que Yahv√© promete hacer por los israelitas lo que ellos no pueden hacer por s√≠ mismos. Hablando en el nombre de Yahweh, Jerem√≠as declara: ¬ęPondr√© mi ley en su mente y la escribir√© en su coraz√≥n. Yo ser√© su Dios, y ellos ser√°n mi pueblo¬Ľ. Jerem√≠as concluye diciendo que cuando esto se haga, ya no ser√°n necesarias reglas espec√≠ficas para que la gente sepa c√≥mo comportarse. Con naturalezas alteradas y los deseos correctos presentes dentro de ellas, la gente sabr√° qu√© es lo moralmente correcto para hacer en cualquier situaci√≥n dada.

Estrechamente asociada con esta concepci√≥n del Nuevo Pacto est√° la ense√Īanza de Jerem√≠as sobre la responsabilidad individual. Los profetas que precedieron a Jerem√≠as hablaron a menudo en t√©rminos de solidaridad social, lo que significaba que la relaci√≥n de Yahv√© con Israel concern√≠a a la naci√≥n en su conjunto. Todos los ciudadanos ser√≠an juzgados y castigados o recompensados. Cuando el pueblo de Jud√° respondi√≥ a las advertencias de Jerem√≠as sobre un desastre inminente, diciendo que no estaban siendo castigados por sus propios pecados sino por los pecados de sus antepasados, Jerem√≠as desafi√≥ esta antigua doctrina. Declar√≥ que cada individuo es responsable de su propia conducta: ¬ęEn aquellos d√≠as no se dir√° m√°s: ‘Los padres comieron uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen dentera'¬Ľ.

An√°lisis

La experiencia individual de la religi√≥n, en contraste con las meras formas externas de adoraci√≥n, es el tema dominante en todas las ense√Īanzas de Jerem√≠as. Para √©l, la relaci√≥n entre una persona y Yahv√© es el elemento m√°s esencial de la genuina experiencia religiosa. Las formas externas de adoraci√≥n, como ofrecer sacrificios, hacer votos y participar en los servicios del Templo, no tienen sentido excepto en la medida en que puedan contribuir a una naturaleza cambiada en la que el esp√≠ritu de Yahv√© se posesione de la mente y del coraz√≥n de una persona.

Jerem√≠as cre√≠a que Yahweh incluso us√≥ el cautiverio babil√≥nico de Jerusal√©n como un medio para llevar al pueblo israelita a una comprensi√≥n completa del hecho de que Yahweh pod√≠a ser adorado en una tierra extra√Īa sin ninguno de los factores externos asociados con el Templo en Jerusal√©n. En una tierra extranjera, aprender√≠an que la verdadera religi√≥n es un asunto del coraz√≥n y puede ser experimentada por cualquier individuo que establezca una relaci√≥n correcta con la divinidad, un concepto elevado de la religi√≥n, y que estaba m√°s all√° de la comprensi√≥n de la mayor√≠a de la gente. La conformidad con los requisitos externos siempre es un camino m√°s f√°cil de seguir, y durante los siglos que siguieron a las profec√≠as de Jerem√≠as, el elemento ritual en las pr√°cticas religiosas recibi√≥ un mayor √©nfasis. Sin embargo, la concepci√≥n de religi√≥n de Jerem√≠as nunca se perdi√≥ por completo. Algunas personas siempre se han adherido a esto, y de vez en cuando los nuevos maestros enfatizan los puntos de vista de Jeremiah.

A pesar de su pesimismo con respecto al futuro inmediato del reino de Judea, Jerem√≠as nunca abandon√≥ la esperanza de que eventualmente el prop√≥sito divino ser√≠a cumplido por su propio pueblo, en su propia tierra. A lo largo del libro de Jerem√≠as, las predicciones de un desastre inminente suelen ir seguidas de las palabras ¬ęSin embargo, no har√© un fin completo¬Ľ. La esperanza de Jerem√≠as est√° simbolizada en la compra de un terreno, aunque sab√≠a muy bien que su cautiverio personal estaba cerca.

La propia vida religiosa de Jerem√≠as se revela en gran medida en sus oraciones registradas, que ilustran de manera √ļnica la relaci√≥n √≠ntima que exist√≠a entre el profeta y la deidad a quien adoraba. Estas oraciones suelen tener la forma de conversaciones y se caracterizan por una sinceridad y franqueza que rara vez se encuentran en la oraci√≥n. Jerem√≠as abri√≥ su mente y su coraz√≥n a Yahweh y no dud√≥ en declarar lo que sent√≠a que era la verdad. Si sinti√≥ que Yahweh hab√≠a sido injusto al tratar con √©l, expres√≥ sus quejas en t√©rminos claros y sin ambig√ľedades. Pero sus oraciones nunca fueron mon√≥logos donde lo dec√≠a todo. Despu√©s de hablar, escuchar√≠a la respuesta de Yahv√©, y toda la conversaci√≥n tendr√≠a un significado para √©l que iba mucho m√°s all√° de una oraci√≥n m√°s formal. La honestidad personal de Jeremiah, as√≠ como su coraje y sus notables percepciones inspiraron a las generaciones posteriores a admirarlo y estimarlo.



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