Antiguo Testamento de la Biblia



Resumen y an√°lisis de Miqueas

Resumen

El profeta Miqueas fue contempor√°neo de Isa√≠as. Viv√≠a en un peque√Īo pueblo llamado Moreset, no lejos de la ciudad de Gat, que fue destruida por los asirios cuando invadieron Jud√°. Al vivir en este pueblo, Micah entr√≥ en contacto diario con las personas que m√°s sufr√≠an por el sistema de tenencia de la tierra contra el que Isaiah protest√≥. Cuando Miqueas comenz√≥ su ministerio, el reino del norte todav√≠a exist√≠a, y los primeros mensajes de Miqueas estaban dirigidos al pueblo de Israel as√≠ como a los que viv√≠an en Jud√°. Miqueas viv√≠a entre los pobres y se compadec√≠a de ellos por su suerte. En muchos sentidos, su obra se parec√≠a a la del profeta Am√≥s, especialmente en lo que respecta a las condiciones sociales y econ√≥micas. Si bien poco o nada es nuevo en su cr√≠tica de las clases dominantes, la forma en que habl√≥ hizo que su nombre fuera recordado y honrado entre los profetas y maestros de las generaciones posteriores.

Ning√ļn escritor en todo el Antiguo Testamento se indign√≥ m√°s que Miqueas por la forma en que los ricos y poderosos aprovechan cada oportunidad para explotar a los pobres y d√©biles. Con profunda seriedad exclama: ¬ę¬°Ay de los que traman iniquidad [wickedness], para los que traman el mal en sus lechos! De madrugada lo hacen porque est√° en su poder‚ÄĚ. Denuncia amargamente a los ricos terratenientes porque ‚Äúambicionan las tierras y las arrebatan, y las casas, y las arrebatan. Defraudan a un hombre de su casa, a un compa√Īero de su herencia‚ÄĚ. Caracteriza la forma en que se trata a los pobres y desafortunados como no mejor que lo que se otorga a los animales. Con el lenguaje m√°s contundente, denuncia a los l√≠deres que ‚Äúdesgarran la piel de mi pueblo. . . y romper√© tus huesos en pedazos; que los cortan como carne para la olla¬Ľ.

Debido a estas malas condiciones, Miqueas les dice a sus oyentes que Yahweh seguramente traer√° castigo sobre la tierra. El cautiverio de los asirios en el reino del norte es el castigo que se les impuso a causa de sus iniquidades, y el profeta ahora ve un destino similar reservado para Jud√°. A diferencia de Isa√≠as, quien audazmente proclam√≥ que Jerusal√©n era la ciudad de Si√≥n y por lo tanto nunca podr√≠a caer, Miqueas no ve justicia en haberla perdonado. Como capital de la naci√≥n y hogar de los m√°ximos responsables de las pr√°cticas corruptas que imperan en el territorio, merece a√ļn m√°s castigo que los pueblos del interior, en los que viven las v√≠ctimas de estas injustas pr√°cticas. Miqueas proclama con palabras audaces: ¬ęO√≠d esto, pr√≠ncipes de la casa de Jacob… que edific√°is a Si√≥n con derramamiento de sangre, ya Jerusal√©n con iniquidad, un mont√≥n de escombros¬Ľ.

Las advertencias de Miqueas fueron resentidas por aquellos que prefer√≠an escuchar que todo estaba bien y que ning√ļn da√Īo sobrevendr√≠a a la tierra. Miqueas sab√≠a que sus mensajes no eran del tipo que ganar√≠a la aprobaci√≥n popular, pero fiel a su llamado como profeta, declara: ¬ęPero en cuanto a m√≠, estoy lleno de poder, del Esp√≠ritu del Se√Īor, y de justicia y poder. , declara a Jacob su transgresi√≥n, a Israel su pecado.‚ÄĚ No sabemos si Miqueas cre√≠a que los juicios sobre Israel y Jud√° ser√≠an el final final de estas naciones – como hab√≠a ense√Īado Am√≥s – o que los juicios ser√≠an preparatorios para un sociedad redimida – como hab√≠a ense√Īado Oseas. La esperanza para el futuro se expresa en la profec√≠a mesi√°nica registrada en el cap√≠tulo 5, pero no est√° claro si esta profec√≠a es de Miqueas o una adici√≥n al libro de un escritor posterior. Lo que es √ļnico acerca de esta profec√≠a es que nombra a Bel√©n como el lugar donde nacer√° el Mes√≠as. Esta predicci√≥n indica que el Mes√≠as venidero ser√° un representante de las clases m√°s pobres del pueblo, entendiendo su situaci√≥n, el Mes√≠as defender√° su causa.

An√°lisis

Aunque hay siete capítulos en el Libro de Miqueas, solo los primeros tres pueden atribuirse con certeza al profeta Miqueas. Miqueas generalmente se clasifica con los profetas menores, pero su trabajo evidentemente fue tenido en alta estima por los profetas y maestros posteriores. Se han hecho referencias a él en varias ocasiones, y sus escritos son algunos de los materiales más elegidos que se encuentran en todo el Antiguo Testamento. Por ejemplo, la profecía sobre la llegada de un mundo sin guerra que se encuentra al comienzo del capítulo 4 se cita con más frecuencia que cualquier otra parte del libro y es idéntica a la que se encuentra en el capítulo 2 del libro de Isaías. Se desconoce el autor original, pero los editores de cada uno de estos dos libros valoraron tanto la profecía de un mundo sin guerra que la incluyeron en cada colección de escritos.

Otro pasaje notable en el Libro de Miqueas se encuentra en 6:6-8. Aqu√≠ encontramos una declaraci√≥n clara de la religi√≥n prof√©tica en su mejor expresi√≥n: ¬ę¬ŅY qu√© requiere el Se√Īor de ti? Que act√ļes con justicia, que ames la misericordia y que andes humildemente con tu Dios¬Ľ. El escritor de estas palabras entiende que Yahv√© desea cualidades morales de parte de sus adoradores en lugar de sacrificios y holocaustos. Es dudoso que se pueda encontrar en la literatura religiosa de alg√ļn pueblo una concepci√≥n m√°s exaltada de la naturaleza de la verdadera religi√≥n y de las cualidades morales que la religi√≥n est√° destinada a promover.



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