Algunas reflexiones sobre los camaradas y el pan



Resumen y an√°lisis Algunas consideraciones sobre los camaradas y el pan

La pandilla de Ivan llega al sitio de construcción y comienza a adaptarse a su rutina diaria. Mientras tanto, Ivan reflexiona sobre la fe de Alyosha, que le permite sobrevivir sin raciones de comida adicionales. También piensa en la importancia de un buen jefe de pandilla para la supervivencia de los pandilleros. Tyurin, su asistente Pavlo y César Markovich, quien tiene una posición privilegiada en la pandilla porque sus dos paquetes al mes proporcionan material para sobornar a los oficiales de campo, van a la oficina a realizar las tareas del día mientras el resto del personal de la pandilla busca refugio. .alrededor de una estufa en un taller. Iván, todavía sintiéndose un poco enfermo, comienza a mordisquear la ración de pan que guardó del desayuno, pensando en sus hábitos alimenticios derrochadores antes de ser enviado al campamento.

Mientras come, Iv√°n observa a algunos de sus compa√Īeros pandilleros: los dos estonios que son inseparables y por los que se preocupa, y Senka Klevshin, una prisionera sorda que fue condenada a prisi√≥n tras haber sobrevivido al campo de concentraci√≥n de Buchenwald.

Cuando Tyurin regresa, entrega apresuradamente las √≥rdenes de trabajo a los pandilleros; terminar√°n una planta en la que trabajaron en el oto√Īo. Ivan y Kilgas, un let√≥n, colocar√°n ladrillos por la tarde, pero primero deben encontrar material para cubrir las tres ventanas grandes en la sala del generador, donde la cuadrilla mezclar√° la argamasa. Ivan disfruta la perspectiva de trabajar con Kilgas; se respetan mutuamente como trabajadores calificados.

Pronto, logran recuperar un poco de fieltro que Kilgas había escondido ilegalmente y planean usarlo ahora para cubrir las ventanas. Esto agrada al líder de la pandilla, por lo que les asigna las importantes tareas de arreglar la estufa y la hormigonera.

De importancia significativa en este episodio es la decisi√≥n de Iv√°n: si debe o no comer su raci√≥n de medio pan. Recuerda c√≥mo una vez se llen√≥ el est√≥mago de comida sin pensar en su pueblo, y lo equivocado que estaba al hacerlo. La vida en prisi√≥n le ense√Ī√≥ que la comida debe ser tratada con consideraci√≥n y respeto; est√° orgulloso de cu√°nto trabajo ha hecho en los √ļltimos ocho a√Īos con tan poca comida.

Mientras come, Iv√°n piensa en algunos de sus compa√Īeros de prisi√≥n. Le gustan los dos estonios por su camarader√≠a y apoyo mutuo; cree que nunca ha conocido a un estonio malo. Ivan aprecia a la mayor√≠a de los grupos minoritarios que encuentra en el campo y solo hace comentarios negativos sobre los rusos, presumiblemente refiri√©ndose a la poblaci√≥n de la parte europea de la Uni√≥n Sovi√©tica.

Acusa a estas personas de haber abandonado los valores tradicionales rusos y de haber sido corrompidos por el sistema. Felicita a los grupos minoritarios por su inquebrantable apoyo mutuo, por preservar sus tradiciones populares y buenos modales, así como por mantener sus creencias religiosas. Más adelante en la novela, Iván comentará el hecho de que los dos estonios ven dónde esconde su comida, pero está seguro de que no le robarán ni revelarán su escondite secreto.

La sorda Senka Klevshin ilustra lo absurdo del art√≠culo 58 del c√≥digo penal; fue hecho prisionero por los alemanes y arrojado al campo de concentraci√≥n de Buchenwald, donde dirigi√≥ un movimiento de resistencia. Despu√©s de la guerra, sin embargo, fue condenado a diez a√Īos de trabajos forzados por ¬ępermitir que lo hicieran prisionero¬Ľ y por ¬ęcolaborar con el enemigo¬Ľ.

Después de reflexionar sobre la fe religiosa de Alyosha, Ivan piensa en el poder divino del líder de la pandilla. Esta asociación de pensamientos no es accidental: en el mundo de Iván, el jefe de la pandilla reemplaza al Dios de Alyosha como autoridad omnipotente. Como Iván afirmará en una conversación posterior con Alyosha, su mundo (el de Iván) se basa en principios existenciales, sobre los cuales no operan las autoridades metafísicas. En el mundo de Iván, el jefe de la pandilla toma todas las decisiones, y esas decisiones afectan directamente las raciones de alimentos más importantes. En comparación con esta situación, incluso el comandante del campo no es importante y, significativamente, nunca vemos esta figura supuestamente poderosa. Solo vemos a tus secuaces.

Mientras los hombres esperan sus tareas, discuten el hecho de que no ha habido una tormenta de nieve este invierno que les impida marchar al trabajo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que una ventisca difícilmente podría ser mucho peor que las temperaturas bajo cero y los vientos que tienen que soportar en este día en particular; además, deben compensar todos los días de trabajo perdidos trabajando los domingos. Significativamente, sin embargo, cualquier ruptura con la aburrida rutina es bienvenida.

Despu√©s de otra breve mirada al inadaptable Buynovsky y al repulsivo Fetyukov, vemos a la pandilla recibiendo sus √≥rdenes de trabajo. Ivan Kilgas (el let√≥n) e Ivan Denisovich Shukhov, ambos de nombre Ivan, est√°n juntos. Sus nombres id√©nticos son una indicaci√≥n de sus or√≠genes paralelos como trabajadores calificados y concienzudos. Si bien ninguno de ellos es importante en t√©rminos de la jerarqu√≠a burocr√°tica de la pandilla (los paquetes de Caesar Markovich tienen m√°s peso all√≠), son respetados por su habilidad y capacidad pr√°ctica para resolver problemas. Puede que no tengan la suerte de poder dar de comer a los empleados sobornados, pero garantizan el bienestar de la pandilla apropi√°ndose de material para no pasar fr√≠o en la sala de trabajo y velando por el cumplimiento de las cuotas de trabajo, arreglando las estufas y la hormigonera. En ese sentido, son de igual o mayor valor que C√©sar, el rico intelectual, que logr√≥ sobornarse para no hacer ning√ļn trabajo duro.



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