Adonai



Adonais Resumen y An√°lisis

Resumen

El poeta llora por Keats, que est√° muerto y ser√° muy llorado. Llama a Urania a llorar por Keats muerto en Roma (sts. 1-VII). El poeta convoca al sujeto de la poes√≠a de Keats a llorar por √©l. √Čl viene y llora a petici√≥n de ella (sts. VIII-XV). La naturaleza, celebrada por Keats en su poes√≠a, lo llora. La primavera, que da nueva vida a la naturaleza, no puede restaurarla (st. XVI-XXI). Urania se levanta, va a la c√°mara funeraria de Keats y lamenta no poder unirse a √©l en la muerte (st. XXII-XXIX). Otros poetas lamentan la muerte de Keats: Byron, Thomas Moore, Shelley y Leigh Hunt (sts. XXX-XXXV). El an√≥nimo revisi√≥n trimestral se culpa al cr√≠tico por la muerte de Keats y se le castiga (sts. XXXVI-XXXVII).

El poeta ahora exhorta a sus lectores a no llorar m√°s. Keats se ha convertido en parte de lo eterno y est√° libre de los ataques de la cr√≠tica. √Čl no est√° muerto; son los vivos los que est√°n muertos. Fue donde ¬ęla envidia, la calumnia, el odio y el dolor¬Ľ no pueden alcanzarlo. Es ¬ęhecho uno con la Naturaleza¬Ľ. Tu ser fue retirado en el √ļnico Esp√≠ritu que es responsable de toda belleza. En la eternidad, otros poetas, entre ellos Chatterton, Sidney y Lucan, vienen a saludarlo (sts. XXXVIII-XLVI). Que cualquiera que todav√≠a est√© de luto por Keats env√≠e su ¬ęluz del esp√≠ritu¬Ľ m√°s all√° del espacio y se llene de esperanza, o vaya a Roma, donde est√° enterrado Keats. D√©jale ¬ęRefugiarse en la sombra del sepulcro. / ¬ŅQu√© es Adonai, por qu√© temer nos convertimos?¬Ľ √Čl est√° con Esp√≠ritu inmutable, Belleza intelectual o Amor en el cielo. Comparada con la luz clara de la eternidad, la vida es una mancha (st. XLVII-LII).

El poeta se dice a s√≠ mismo que ahora debe partir de la vida, que ya no tiene nada que ofrecer. El Uno, que es Luz, Belleza, Bendici√≥n y Amor, ahora brilla sobre √©l. Se siente llevado ¬ęoscuramente, inquietantemente, muy lejos¬Ľ a donde el alma de Keats brilla como una estrella, a la morada donde est√°n aquellos que vivir√°n para siempre (st. LIIILV).

An√°lisis

Shelley no se enter√≥ de la muerte de Keats en Roma en febrero de 1821 hasta unas semanas despu√©s. Las relaciones entre ambos no eran estrechas. Se conocieron y hubo algunos intercambios de cartas. Shelley mostr√≥ simpat√≠a cuando se enter√≥ de la intenci√≥n de Keats de ir a Italia por su salud y lo invit√≥ a ser su invitado. Shelley tambi√©n estaba al tanto de los ataques de los cr√≠ticos a la poes√≠a de Keats. A su propia poes√≠a no le fue mejor que a la de Keats en manos de cr√≠ticos conservadores. Cuando le lleg√≥ el informe de la muerte de Keats, estaba convencido de que Keats hab√≠a sido perseguido hasta la muerte por los cr√≠ticos, por lo que decidi√≥ escribir una defensa de Keats y un ataque a los cr√≠ticos conservadores. el resultado fue Adonai, que escribi√≥ en la primavera y public√≥ en el oto√Īo de 1821. Para dejar doblemente clara su intenci√≥n agresiva en el poema, lo proporcion√≥ con un prefacio en el que llam√≥ a los cr√≠ticos conservadores ¬ęhombres miserables¬Ľ y ¬ęputas literarias¬Ľ. cr√≠tico de Keats Endimi√≥n en el Trimestral fue acusado de asesinato. Adonai y su prefacio provoc√≥ sobre Shelley la ira de los cr√≠ticos conservadores. Revista Blackwood lo atac√≥ con especial salvajismo. la recepci√≥n de Adonai profundiz√≥ la desesperada convicci√≥n de Shelley de que hab√≠a fracasado como poeta. Escribi√≥ el 25 de enero de 1822 a Leigh Hunt: ¬ęMis facultades se estremecen en √°tomos… Adonai no tuvo √©xito y no despert√≥ ning√ļn inter√©s, ¬Ņqu√© incentivo puedo tener para escribir?¬Ľ

Shelley le dio a su eleg√≠a un t√≠tulo que apuntaba claramente a su intenci√≥n de atacar a los cr√≠ticos. Adonis en la mitolog√≠a cl√°sica fue asesinado por un jabal√≠; Adonais (una variante de Adonis acu√Īada por Shelley) fue asesinado por los revisores. Era parte de la tradici√≥n de la eleg√≠a usar nombres propios tomados de la literatura cl√°sica. La acu√Īaci√≥n de Shelley puede haber tenido la intenci√≥n de evitar la idea err√≥nea de que el poema trataba sobre Adonis. Adonais estaba lo suficientemente cerca para cumplir su prop√≥sito. Para su estrofa eligi√≥ la Spenseriana, lo que quiz√°s fue desafortunado. El largo Spenserian de nueve l√≠neas podr√≠a ser una especie de cesta de bushel para los poetas inclinados a la verborrea, como lo era Shelley.

Para sus modelos principales al escribir una eleg√≠a formal, Shelley recurri√≥ a dos poetas griegos sicilianos, Bion y Moschus. Hab√≠a traducido parte de ¬ęLament for Adonis¬Ľ de Bion y ¬ęLament for Bion¬Ľ de Moschus. Los pr√©stamos que toma de ellos son muy extensos y constituyen la parte m√°s d√©bil de su eleg√≠a, es decir, la primera mitad, llena de personificaciones a las que se les otorgan roles de habla y actuaci√≥n. Su deuda con Moschus es particularmente grande. En Moschus, arboledas y jardines, ninfas, Eco, los Amores, pueblos y ciudades, las musas y los poetas pastoriles lloran por Bion. Cuando Bion muri√≥, los √°rboles dejaron caer sus frutos y las flores se secaron, seg√ļn Moschus. En el ¬ęLamento¬Ľ de Bion, Shelley encontr√≥ la muerte de Adonis por el ataque de un jabal√≠, la descripci√≥n del cad√°ver agonizante, las espinas desgarrando los pies de Venus mientras caminaba, los Amores cortando sus rizos para echarlos sobre Adonis, lav√°ndola herida y abanicando su cuerpo, y mucho m√°s que tambi√©n est√° en Moschus.

El poema comienza con una afirmaci√≥n segura de que la fama de Keats vivir√° para siempre. Shelley luego dirige cinco estrofas a la musa Urania que hacen poco para avanzar en el movimiento del poema y que brindan una estimaci√≥n cr√≠tica de Keats que la posteridad no ha apoyado. Shelley sinti√≥ que Keats era un poeta prometedor, no un poeta que alcanz√≥ la grandeza. Las estrofas IX a XIV est√°n dedicadas a los pensamientos y sentimientos que impregnaron la poes√≠a de Keats; est√°n muy llenos de personificaci√≥n y met√°fora y son probablemente la parte menos interesante del poema. Las estrofas XV, XVI y XVII tambi√©n aportan poco a la eleg√≠a. Adonai se vuelve interesante cuando Shelley, siguiendo el ejemplo de Moschus, mediatiza el retorno de la primavera en toda su frescura y lo contrasta tristemente con la finalidad de la muerte, de la que no hay retorno: ¬ę¬°Ay! / Pero a nuestro dolor, como si fuera no, / y el dolor mismo sea mortal¬Ľ. Las estrofas XVIII a XXI conmueven al lector apelando a la experiencia com√ļn.

Las estrofas XXII-XXXV est√°n dedicadas a lo que en la eleg√≠a a veces se llama la ¬ęprocesi√≥n de los dolientes¬Ľ. Urania, propiamente la musa de la astronom√≠a, pero que se hab√≠a convertido en la musa celestial de la alta poes√≠a en Para√≠so perdido por Milton, es el primero de la procesi√≥n. La parte m√°s interesante de esta larga secci√≥n del poema atribuida a Urania es su ataque a los cr√≠ticos conservadores a quienes Shelley llama ¬ęlobos de manada¬Ľ, ¬ęcuervos obscenos¬Ľ y ¬ębuitres¬Ľ. Los dolientes humanos Byron, Thomas Moore, el mismo Shelley y la amiga de Keats, Leigh Hunt, siguen a Urania. El autorretrato de Shelley en las estrofas XXXI-XXXIV, adem√°s de ser demasiado largo, est√° marcado por la autocompasi√≥n que es el denominador com√ļn en todos sus autorretratos po√©ticos. De los cuatro poetas incluidos, solo Hunt puede ser considerado un admirador de la poes√≠a de Keats. A Shelley le gust√≥ el ¬ęHyperion¬Ľ inacabado de Keats, pero no mucho m√°s que Keats. A Byron no le gust√≥ y Moore aparentemente no estaba familiarizado con √©l. Otros destacados poetas vivos como Wordsworth, Coleridge, Scott y Robert Southey, el poeta laureado, no est√°n incluidos en la ¬ęprocesi√≥n¬Ľ, probablemente porque eran conservadores. Como Keats no era conocido como poeta durante su vida, Shelley enfrent√≥ dificultades pr√°cticas para formar una procesi√≥n.

En las estrofas XXXVI y XXXVII, Shelley recurre al revisor an√≥nimo de Keats. Endimi√≥n en el revisi√≥n trimestral (ahora conocido como John Wilson Croker) y lo llama ¬ęgusano sin nombre¬Ľ, ¬ęmancha sin nota¬Ľ, serpiente y perro golpeado. Tu castigo ser√° el remordimiento, el desprecio por ti mismo y la verg√ľenza. con el ataque a Trimestral cr√≠tico, termina la secci√≥n de duelo del poema y comienza la secci√≥n de consolaci√≥n (XXXVIII). Keats fue liberado de la carga de la vida: ¬ęSe ha apoderado de la sombra de nuestra noche; / Envidia y calumnias y odio y dolor, / … No puede tocarlo, y no torturarlo de nuevo … Se hace uno con el Naturaleza .¬Ľ Estaba absorto en la divinidad algo elusiva de Shelley, cuya naturaleza y funci√≥n s√≥lo podemos derivar de su poes√≠a. La deidad que Shelley llama Poder, el Esp√≠ritu √önico, y el Uno es responsable de toda la belleza del mundo. √Čl ¬ęmaneja el mundo con amor incansable, / lo sostiene desde abajo y lo enciende arriba¬Ľ. Keats, quien cre√≥ la belleza a trav√©s de su poes√≠a, continuar√° creando belleza como parte del Esp√≠ritu √ļnico. El dios de Shelley no es un dios personal, sino una fuerza, y Keats no conservar√° su identidad personal en el futuro como parte de esa fuerza. En las estrofas XLV y XLVI, clasifica a Keats con aquellos poetas que murieron demasiado j√≥venes para alcanzar la plena madurez como poetas como Thomas Chatterton, Sir Philip Sidney y el poeta romano Lucan.

Las estrofas XLVII-LII forman una unidad dirigida a la persona que todav√≠a llora a Keats, a pesar de la exhortaci√≥n de Shelley a poner fin al duelo. En la estrofa XLVII, una estrofa dif√≠cil, se invita a esa persona a alcanzar imaginativamente en esp√≠ritu m√°s all√° del espacio. Entonces ver√° la existencia en verdadera perspectiva y se llenar√° de esperanza. Ver√° la verdadera relaci√≥n entre la vida y la muerte y se dar√° cuenta de que la vida constri√Īe y la muerte libera. En las estrofas XLVIII-LI, se invita al doliente a ir a Roma, donde est√° enterrado Keats. All√≠ ¬ęa la sombra del sepulcro¬Ľ, en un bello entorno (en el prefacio de Adonai, dice Shelley del cementerio donde est√° enterrado Keats que ¬ępodr√≠a hacer que uno se enamore de la muerte, pensar que deber√≠a ser enterrado en un lugar tan dulce¬Ľ.), recordar√° en qu√© se ha convertido Keats y perder√° la raz√≥n para llorar. Keats est√° con el Uno, la realidad √ļltima e inmutable. Estar con el Uno es estar en el ¬ęblanco resplandor de la Eternidad¬Ľ, frente al cual la vida es una mancha. La muerte es una liberaci√≥n a la Eternidad.

En las √ļltimas tres estrofas del poema, Shelley se vuelve hacia s√≠ mismo. Se pregunta por qu√© deber√≠a querer aferrarse a la vida por m√°s tiempo. Sus esperanzas se han ido, ¬ęuna luz pasa del a√Īo giratorio, / Y el hombre y la mujer; y lo que todav√≠a es querido / Atrae para aplastar, repele para marchitarte¬Ľ. Esta es una de las muchas confesiones desesperadas de Shelley sobre su infelicidad y uno de sus deseos de muerte m√°s expl√≠citos. El deseo de Shelley de ser absorbida por el Esp√≠ritu √önico, de unirse a Keats, parece estar motivado m√°s por la desesperaci√≥n que por un ardiente deseo de estar con su divinidad, que se llama Luz, Belleza y Bendici√≥n. La naturaleza impulsiva de Shelley le da a la estrofa final una intensidad que se contradice con el odio a la vida revelado en la estrofa LIII.

El poema m√°s famoso de Shelley sufre en comparaci√≥n con el de Milton Lycidas, el est√°ndar por el cual se juzgar√°n inevitablemente las eleg√≠as inglesas. Shelley dice mucho menos que Milton en muchas m√°s palabras, y las partes m√°s elocuentes de Adonai no son iguales a las partes m√°s elocuentes de licida. Shelley es meramente prolijo donde Milton es significativo. Un examen completo de Adonai muestra que la rima a menudo determinaba su elecci√≥n de palabras. Adonai no tiene una estructura firme; su desarrollo parece aleatorio. La imagen de Keats que da Shelley es la de un debilucho asesinado por la cr√≠tica. La biograf√≠a de Keats revela un Keats muy diferente: un poeta viril y ligeramente beligerante que no se desanima profundamente por las duras cr√≠ticas. (En el prefacio de AdonaiShelley se√Īala que ¬ęel pobre hombre parece haber sido abucheado desde el escenario de la vida…) El cielo en el que Shelley coloca a Keats no es cristiano; no es el cielo de Milton donde ¬ęlas l√°grimas se limpian para siempre de [our] ojos.¬Ľ La secci√≥n de consuelo de Shelley dif√≠cilmente podr√≠a haber sido muy consoladora para los familiares y amigos de Keats. Adonai es, sin embargo, una defensa a menudo vigorosa y ciertamente generosa de un hermano poeta subestimado.



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