Acerca de Emma



Sobre emma

Como se ha hecho muchas veces, se puede -y con verdad- decir que emma, al igual que las otras novelas de Jane Austen, trata el tema de las mujeres j√≥venes que encuentran maridos adecuados. En la superficie, esto es lo que la l√≠nea de la historia de emma se trata, pero todo el tema del libro se trata de mucho m√°s que eso. Dentro de los confines elegidos de la sociedad de clase media alta y dentro del punto de vista femenino m√°s estricto a√ļn m√°s limitado a contar la historia (todos los eventos se presentan dentro de un contexto dom√©stico o social, aunque no, como

fue reclamada, solo desde el interior de una sala), la Sra. Austen est√° fervientemente preocupado por la forma en que se comportan las personas. Y esta es la amplia zona del moralista. Si el moralista elige, como la se√Īorita Austen, centrarse en el comportamiento ordinario de las personas en lugar de en el excepcional, es m√°s probable que escriba comedia que tragedia. Si es, adem√°s, un moralista serio, perceptivo y lo suficientemente comprensivo como para mantener una parte, pero s√≥lo una parte, de s√≠ mismo separada de los enredos contradictorios de su tema, su comedia tiene buenas posibilidades de realizarse en t√©rminos de s√°tira ir√≥nica. . .

El punto de la s√°tira es se√Īalar con el dedo humor√≠stico lo que est√° mal, indicando por implicaci√≥n lo que est√° bien. La iron√≠a, como m√©todo para lograr la s√°tira, hace uso de opuestos contradictorios ya veces ambiguos. para todos emma un tema m√°s profundo que el de la mujer que encuentra al hombre adecuado para ella impregna la acci√≥n: la historia de Emma Woodhouse es una progresi√≥n en el autoenga√Īo. Habi√©ndose visto obligada desde la infancia a dirigir a su padre, todav√≠a disfruta dirigiendo cosas y especialmente personas. De hecho, entre sus asociados, se siente segura dirigiendo a todos excepto al Sr. Knightley. En su intento a largo plazo de presidir la capacidad matrimonial de Harriet Smith, la hija natural de personas hasta ahora desconocidas, Emma se opone a algo en lo que cree fundamentalmente, la creencia del siglo XVIII en el estatus de clase por el cual uno simplemente debe permanecer en la clase en que naci√≥. (Tambi√©n se est√° poniendo accidentalmente en contra del proceso de selecci√≥n natural de una pareja). Se enga√Īa a s√≠ misma pensando que los padres de Harriet pudo eran importantes y, por lo tanto, trata de casarla con personas por encima de su posici√≥n en la vida. Sin absolutamente ning√ļn fundamento de hecho, esta ilusi√≥n proviene solo de la imaginaci√≥n deliberada de Emma.

El se√Īor. George Knightley, en cambio, a su manera serena y gentil, acepta el statu quo social y se gobierna en consecuencia, advirtiendo incluso a Emma de lo que est√° haciendo. En este punto tem√°tico principal, entonces, Emma representa la imaginaci√≥n y el Sr. Knightley representa el razonamiento realista (algunos dir√≠an simplemente la aceptaci√≥n realista), dos caracter√≠sticas humanas que a menudo se oponen tanto que una combinaci√≥n contrastante de ellas conduce a la iron√≠a. La historia, por supuesto, pertenece principalmente a Emma, ‚Äč‚Äč‚Äč‚Äčya que su determinaci√≥n se presta m√°s f√°cilmente a la s√°tira y es el punto de vista femenino que Jane Austen conoce mejor. Sin embargo, en contraste, el Sr. Knightley aparece a menudo en escena lo suficiente como para recordarnos la otra cara de la moneda, y el Sr. Woodhouse, el padre de Emma, ‚Äč‚Äčest√° constantemente de pie ante nosotros como un ejemplo extremo de alguien que quiere mantener las cosas como est√°n. De los dos hombres, es el Sr. Woodhouse, tan temeroso del m√°s m√≠nimo cambio que lamenta la idea misma del matrimonio y suplica por motivos de salud no salir de su chimenea ni cuando hace buen tiempo, que es el principal objeto de s√°tira de este lado de la oposici√≥n.

Lo que hizo la se√Īorita Austen fue tomar dos rasgos humanos y ponerlos en diferentes personajes para que su contraste fuera muy efectivo. Por supuesto, pertenecen a la naturaleza humana en general y representan esas ir√≥nicas cualidades mixtas de la humanidad y las relaciones humanas. A lo largo de la historia, el lector siente que de alguna manera estos extremos deben poder encontrarse en un terreno com√ļn y resolverse en algo correcto. Sin embargo, desde su punto de partida realista como narradora, la Sra. Austen sabe que las relaciones son tangenciales: de ah√≠ la iron√≠a de que Emma sea la pariente consangu√≠nea m√°s cercana del sedentario y senil razonador Sr. Casa de madera. Sin duda, hay un significado mucho m√°s all√° de la trama superficial de una historia de amor en el hecho de que la Sra. Austen finalmente se casa con Emma y el Sr. Knightley, es decir, casa la imaginaci√≥n y la raz√≥n. Habi√©ndose dado cuenta de su autoenga√Īo hasta cierto punto, Emma, ‚Äč‚Äč‚Äč‚Äčcon el Sr. Knightley a su lado, ahora puede desarrollar un equilibrio adecuado dentro de s√≠ misma. Se√Īor. Knightley, con Emma a su lado, ahora parece tener una buena posibilidad de no terminar nunca en ese callej√≥n sin salida de razonamiento est√°tico y senil que el Sr. Woodhouse ha llegado. Es un matrimonio com√ļn de raz√≥n e imaginaci√≥n, de cabeza y coraz√≥n, de sentido com√ļn y bondad.

El final de la historia es, entonces, lo que llamamos feliz. ¬ŅO es eso? Considerando la mayor parte de la historia sobre las debilidades humanas, la Sra. Austen solo nos da motivos para tener esperanza. Concluye el libro con una oraci√≥n final sobre ¬ęla felicidad perfecta de la uni√≥n¬Ľ. Pero esto se dice con al menos una cierta dosis de iron√≠a. Emma no se casar√° sin el consentimiento de su padre, y eso solo sucede despu√©s de que el robo de una casa de pavos cercana una noche convence al Sr. Woodhouse que el Sr. Knightley viviendo con ellos ser√° una protecci√≥n necesaria. La yuxtaposici√≥n de este peque√Īo evento causal y la declaraci√≥n final del libro conecta lo rid√≠culo con lo m√°s sublime y al menos deber√≠a maravillar al lector. Basada en el realismo moral como lo es la comedia sat√≠rica de Miss Austen, no es inusual para ella en un abrir y cerrar de ojos ver tanto una casa de pavos robada que sin duda se repondr√° como una familia humana que, si bien abarca una ¬ęfelicidad perfecta de. .. . uni√≥n¬Ľ, tambi√©n incluye al Sr. Woodhouse y el desplazamiento del Sr. Knightley, quien ahora renunciar√° a la comodidad y seguridad de su mejor hogar, Donwell Abbey, para aplacar a Emma y al Sr. Casa de madera. La s√°tira de Miss Austen termina con una indicaci√≥n de lo que pudo tener raz√≥n; pero ella s√≥lo se√Īala, pues su realismo moralista no le permite estar segura. Ha visto demasiado de la vida para eso. Despu√©s de todo, ¬Ņqui√©n puede decir que Emma nunca m√°s intentar√° manejar cosas y personas? A pesar de los ladrones (y de los novios), este mundo todav√≠a est√° lleno de pavos, y la Sra. Austen lo sabe.

Todav√≠a queda algo por decir acerca de la ambig√ľedad de los opuestos tal como los ve la se√Īorita Austen, y quiz√°s el mejor ejemplo sea la obstinada imaginaci√≥n de Emma, ‚Äč‚Äčque contrasta con la raz√≥n de alguien como el Sr. Knightley. La ambig√ľedad reside en otro contraste que encarna una contradicci√≥n. Una imaginaci√≥n v√≠vida, en su pureza, es una cualidad admirable e interesante. Quiz√° la obstinaci√≥n tambi√©n tenga sus puntos buenos. Pero la imaginaci√≥n puede ser muy infundada en la realidad, y la obstinaci√≥n quiz√°s a menudo se desv√≠e debido a su tendencia a volverse presuntuosa, si no arrogante. Entonces, en ambos lados de las oposiciones de la se√Īorita Austen, hay ambig√ľedad en el hecho de que este lado contiene tanto el bien como el mal inextricablemente fusionados. Por esta raz√≥n, puede que nos guste e incluso admiremos a Emma por la v√≠vida energ√≠a de su imaginaci√≥n, su disposici√≥n a hacer las paces, su benevolencia, su asertivo sentido de la direcci√≥n, al mismo tiempo que criticamos lo que est√° haciendo.

Asimismo, podemos sentir que el Sr. Knightley no permite un grado adecuado de imaginaci√≥n. La charla interminable de la se√Īorita Bates, que tan c√≥micamente pone lo insignificante y lo significativo al mismo nivel, nunca incluye una consideraci√≥n misericordiosa por el oyente, a pesar de ser una de las personas m√°s amables y mejor intencionadas que jam√°s haya vivido dentro o fuera. una p√°gina. En el mundo de Miss Austen (¬Ņy qui√©n puede probar que su mundo no es el nuestro?) ninguna buena cualidad parece estar exenta de alguna aleaci√≥n negativa. Por lo tanto, su s√°tira no solo prueba la naturaleza contradictoria de las cualidades humanas opuestas (contradictorias porque son de un mundo y una humanidad), sino que tambi√©n considera la mezcla ambigua del bien y el mal en cualquiera de estos opuestos.

As√≠ como nunca presenta una verdadera escena de amor emocional (la √ļnica excepci√≥n se encuentra en emma cuando el Sr. Knightley declara la pasi√≥n de su amor por Emma) porque su inter√©s es descubrir el efectos de emoci√≥n, ella nunca parece cuestionar Porque hay contradicciones y ambig√ľedades porque ella es b√°sicamente realista y no te√≥rica. En lugar de escribir sobre el hombre y su relaci√≥n con Dios, la pol√≠tica o las ideas abstractas, escribi√≥ sobre las relaciones humanas. Tal vez por eso, en una carta a su sobrino, una vez se refiri√≥ a su ficci√≥n como ¬ęla peque√Īa pieza (dos pulgadas de ancho) de marfil en la que trabajo con un pincel tan fino que produce poco efecto despu√©s de mucho trabajo¬Ľ. Por supuesto, tal declaraci√≥n puede ser s√≥lo una modestia ir√≥nica; pero es indicativo del hecho de que deliberadamente limit√≥ sus esfuerzos de escritura no solo a la sociedad provinciana que conoc√≠a y el punto de vista femenino que era naturalmente suyo, sino tambi√©n al nivel mundano del comportamiento humano. Sin embargo, la mayor√≠a de los lectores de emma Encuentre la rica opacidad, la delicadeza y el verdadero pulido del marfil fino all√≠, pero pocos estar√≠an de acuerdo en que solo tiene dos pulgadas de ancho.



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