1 y 2 Tesalonicenses



Resumen y An√°lisis 1 y 2 Tesalonicenses

Resumen

En el Nuevo Testamento se conservan dos cartas que Pablo escribi√≥ a la iglesia de Tesal√≥nica. La primera carta, 1 Tesalonicenses, fue escrita a una comunidad de creyentes que hab√≠an sido cristianos por poco tiempo, probablemente no m√°s de unos pocos meses. Aprendemos del Libro de los Hechos que durante la estad√≠a de Pablo en la ciudad de Tesal√≥nica, predic√≥ en una sinagoga jud√≠a en tres s√°bados sucesivos. Evidentemente permaneci√≥ en la ciudad durante alg√ļn tiempo despu√©s y continu√≥ su obra entre los gentiles. Aunque su ministerio fue exitoso en el sentido de que gan√≥ conversos al cristianismo tanto de jud√≠os como de gentiles, encontr√≥ oposici√≥n, especialmente de jud√≠os que resent√≠an mucho su √©xito en ganar seguidores jud√≠os. Debido a esta oposici√≥n, Pablo sabiamente abandon√≥ la ciudad por temor a que la comunidad cristiana reci√©n formada fuera perseguida como √©l. Lament√≥ tener que dejar a los cristianos antes de que estuvieran bien establecidos en la fe, pero esperaba poder visitarlos nuevamente en un futuro cercano. Cuando la enfermedad le impidi√≥ regresar, envi√≥ a su colega Timothy para fortalecer el grupo y luego informarle a Paul sobre el progreso que se hab√≠a logrado. Cuando Timoteo volvi√≥ a Pablo con las buenas noticias de que los miembros de la iglesia estaban firmes en su nueva fe, Pablo escribi√≥ la Primera Ep√≠stola a los Tesalonicenses.

Pablo felicita a los tesalonicenses por su fidelidad al evangelio que hab√≠a proclamado mientras estaba entre ellos, y los exhorta a permanecer firmes en la fe. Les advierte contra la sensualidad y las diversas formas de ego√≠smo, que son contrarias al esp√≠ritu de la vida cristiana. Pero el prop√≥sito principal de la carta de Pablo es tratar un problema especial que surgi√≥ despu√©s de que Pablo dej√≥ la ciudad. Pablo comparti√≥ con los cristianos de Tesal√≥nica su creencia de que el fin de los tiempos vendr√≠a en un futuro muy cercano. En parte un legado del apocalipticismo jud√≠o, esta creencia sosten√≠a que el reino mesi√°nico ser√≠a introducido por un evento catastr√≥fico repentino, momento en el cual el Mes√≠as celestial descender√≠a sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Cuando los primeros cristianos aceptaron la idea de que el hombre que hab√≠a muerto en la cruz era el verdadero Mes√≠as, se convencieron de que deb√≠a volver a la tierra para completar la obra que hab√≠a comenzado. La manera de su segunda venida fue concebida seg√ļn concepciones apocal√≠pticas. Esta creencia era com√ļn entre los primeros cristianos y Pablo la acept√≥ junto con los dem√°s. Aunque los cristianos insistieron fuertemente en que nadie sab√≠a el momento exacto en que ocurrir√≠a esta segunda venida, estaban seguros de que ocurrir√≠a durante la vida de aquellos que entonces eran miembros de la comunidad cristiana.

Despu√©s de que Pablo se fue de Tesal√≥nica, algunas de las personas que pertenec√≠an a la iglesia murieron. Debido a que Jes√ļs no hab√≠a regresado, surgieron serias dudas en la mente de los tesalonicenses que a√ļn estaban vivos, porque se les hizo creer que Jes√ļs el Mes√≠as regresar√≠a antes de que ninguno de ellos muriera. Como vieron, Pablo estaba equivocado en este punto, lo que les llev√≥ a preguntarse si tambi√©n podr√≠a estar equivocado en otros puntos. Obviamente, se necesitaba una explicaci√≥n de alg√ļn tipo, y esta situaci√≥n, m√°s que cualquier otro factor individual, condujo a la redacci√≥n de la Primera Ep√≠stola de Pablo a los Tesalonicenses.

En su declaraci√≥n sobre la segunda venida de Jes√ļs, Pablo dice que de ninguna manera ha abandonado su fe en que el regreso de Jes√ļs a esta tierra tendr√° lugar en un futuro cercano. De los que han muerto o que pueden morir antes del regreso de Jes√ļs, afirma que resucitar√°n de entre los muertos y compartir√°n por igual con los que todav√≠a est√©n vivos en ese momento: ¬ęPorque el Se√Īor mismo descender√° del cielo con una gran orden , con voz de arc√°ngel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitar√°n primero.‚ÄĚ A esta declaraci√≥n Pablo a√Īade: ‚ÄúDespu√©s de esto, nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para encontrar al Se√Īor en el aire E assim estaremos com o Senhor para sempre¬Ľ. A carta termina com um lembrete de que o Dia do Senhor vir√° como um ladr√£o de noite. Ningu√©m sabe exatamente quando isso acontecer√°, mas todos s√£o aconselhados a viver de tal maneira que estejam prontos para isso en cualquier momento.

La Segunda Ep√≠stola de Pablo a los Tesalonicenses es, en cierto sentido, una continuaci√≥n de la primera carta. Evidentemente, la primera carta fue bien recibida. La gente estaba complacida con la explicaci√≥n de Pablo sobre los que murieron y estaban listos y dispuestos a sufrir persecuci√≥n si fuera necesario para permanecer fieles al evangelio que predicaba Pablo. Sin embargo, algunos miembros de la comunidad cristiana ten√≠an tanto celo por las ense√Īanzas de Pablo que el fin de los tiempos estaba cerca que dejaron de hacer planes para el futuro. De hecho, algunos de ellos dejaron de hacer cualquier trabajo, creyendo que as√≠ demostraban su fe en la proximidad del gran evento. Los que no trabajaban eran una carga para los que trabajaban, y esta situaci√≥n planteaba un nuevo problema. Pablo aborda esta preocupaci√≥n en su segunda carta.

Despu√©s de elogiar a los tesalonicenses por su lealtad y asegurarles que Dios tratar√° con justicia a sus perseguidores, Pablo contin√ļa con el punto principal de la carta. Aunque el pr√≥ximo D√≠a del Se√Īor est√° cerca, no est√° tan cerca como algunas personas piensan. Con respecto a un informe que circul√≥ entre la gente diciendo que el d√≠a ya hab√≠a llegado, Pablo les dice a los tesalonicenses que no se enga√Īen en este asunto, porque el D√≠a del Se√Īor no vendr√° hasta que hayan sucedido ciertos eventos, y esos eventos han pasado. lugar. . a√ļn no se ha producido. Los eventos espec√≠ficos a los que Pablo se refiere se refieren a la venida de un Anticristo, uno en quien el poder de Satan√°s se ha encarnado y que se establecer√° en el Templo de Jerusal√©n, obrando con se√Īales y prodigios para enga√Īar a la gente. La base para la declaraci√≥n de Pablo en este sentido se encuentra en los escritos apocal√≠pticos jud√≠os, que √©l conoc√≠a bien. Con respecto a la venida de este Anticristo sin ley, Pablo dice que las actividades del Anticristo ya est√°n en operaci√≥n y se llevar√≠an a cabo m√°s plenamente, excepto que ahora est√° siendo restringido. (Presumiblemente, Pablo quiere decir que el gobierno romano est√° restringiendo al Anticristo.) A su debido tiempo, el Anticristo ser√° revelado, y ¬ęel Se√Īor Jes√ļs derribar√° [the Antichrist] con el aliento de su boca y destruir√° con el esplendor de su venida.¬Ľ La carta termina con una amonestaci√≥n a los tesalonicenses para que contin√ļen con sus l√≠neas regulares de trabajo y no esperen ociosamente el regreso de Jes√ļs.

An√°lisis

Las dos cartas a los Tesalonicenses son interesantes desde un punto de vista hist√≥rico porque revelan las condiciones que exist√≠an en las comunidades cristianas reci√©n formadas. Tambi√©n son valiosos porque indican hasta qu√© punto la iglesia primitiva fue influenciada por el apocalipticismo jud√≠o en sus creencias sobre la segunda venida de Cristo y el establecimiento del reino mesi√°nico. Los apocalipsis jud√≠os ense√Īaban que habr√≠a una resurrecci√≥n de los muertos en conexi√≥n con otros eventos que marcar√≠an el comienzo de la nueva era. Pablo pudo hacer uso de estas concepciones apocal√≠pticas para responder a las preguntas que tanto preocupaban a los cristianos en Tesal√≥nica.

Las dos cartas de Pablo a los Tesalonicenses fueron dirigidas a esta iglesia y fueron ocasionadas por los problemas asociados con ese grupo particular de miembros de la iglesia. Es muy poco probable que Pablo anticipara alg√ļn uso posterior de sus cartas. Poco o nada en ellos arroja mucha luz sobre las cuestiones teol√≥gicas involucradas en la interpretaci√≥n del cristianismo por parte de Pablo. Las cartas, sin embargo, indican el tipo de instrucci√≥n que Pablo dio a los reci√©n llegados al movimiento cristiano.



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